Tijuana vive una nueva realidad migratoria. A 100 días de la implementación de políticas más severas en Estados Unidos, el flujo de migrantes se ha transformado: los cruces ilegales han caído un 81% y los albergues, antes abarrotados, reportan una ocupación mínima.
Tijuana, B.C.- La frontera entre Tijuana y San Diego, históricamente uno de los corredores migratorios más activos del mundo, está experimentando una transformación drástica y veloz. La implementación de nuevas y más estrictas políticas migratorias por parte de la administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha provocado un desplome del 81% en las detenciones por cruces irregulares y ha dejado a los albergues de la ciudad con una ocupación notablemente baja.
Este fenómeno, que activistas y autoridades ya denominan el «Efecto Trump», está reconfigurando la dinámica social y humanitaria de Tijuana, una ciudad acostumbrada a ser el último punto de espera para miles de personas que buscan asilo en el país vecino.
Cifras que Hablan por Sí Solas
Los datos oficiales de la Patrulla Fronteriza del Sector San Diego son contundentes y reflejan la efectividad de las nuevas medidas disuasorias. El cambio es radical:
- Año Fiscal 2024: Se registraron 324,260 aprehensiones de migrantes.
- Año Fiscal 2025 (a la fecha): La cifra ha caído a solo 46,794 detenciones.
Esto representa una reducción del 81% en comparación con el mismo periodo del año anterior, cuando se contabilizaron 255,000 detenciones. Esta caída se atribuye directamente a políticas como el fin del «catch and release», la militarización de la frontera con penas más severas y la restricción al proceso de asilo.
El Reflejo en los Albergues de Tijuana
La consecuencia directa de esta barrera más dura es visible en las calles y, sobre todo, en los refugios de Tijuana. Albergues que durante años operaron al límite de su capacidad, hoy lucen semivacíos.
«Antes atendíamos entre 150 y 200 migrantes; hoy apenas llegamos a 50, tanto mexicanos como personas de otras nacionalidades», indicó José María García, director del albergue Juventud 2000, reflejando una realidad compartida por otros centros.
Organizaciones civiles que en años anteriores llegaron a alojar a más de 2,000 personas, ahora reportan ocupaciones de alrededor de 700, una disminución drástica que evidencia que menos migrantes están llegando a la frontera norte con la intención de cruzar.
Un Nuevo Desafío para Tijuana
Aunque la presión sobre los servicios de albergue ha disminuido, Tijuana enfrenta un nuevo desafío. Muchas familias migrantes, ante el panorama incierto y la cancelación de programas como el CBP One para más de 500,000 personas, están optando por permanecer en la ciudad de manera indefinida.
Esta situación ha llevado al Congreso de Baja California a evaluar la necesidad de destinar recursos extraordinarios para apoyar a los municipios en la atención de esta nueva población flotante y de los connacionales que puedan ser deportados masivamente. La ciudad fronteriza, una vez más, se ve forzada a adaptarse a las consecuencias directas de las decisiones políticas tomadas al otro lado del muro.
