La Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) anunció la clausura total temporal de dos predios en Chicxulub Puerto, comunidad de Puerto Progreso, Yucatán, tras detectar actividades ilegales de relleno y eliminación de vegetación de manglar. Las acciones afectaron superficies de 301 y 136 metros cuadrados, respectivamente, y carecían de autorización ambiental por parte de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat).
Clausura inmediata por daños a un ecosistema vital
Durante las inspecciones realizadas el 30 de septiembre, personal de la Profepa confirmó la remoción de manglares y el relleno con material pétreo en ambos sitios. Al no contar con los permisos requeridos en materia de impacto ambiental, la autoridad ordenó el cese inmediato de las actividades y colocó sellos de clausura para evitar más afectaciones.
Según el comunicado oficial, estas acciones forman parte de un operativo permanente de vigilancia en la zona costera, donde se han detectado diversas obras irregulares en los últimos meses. La medida busca detener la pérdida de hábitat natural y preservar los servicios ambientales que los manglares brindan a la región.
Los manglares: defensa natural frente a huracanes y erosión
Los manglares cumplen un papel esencial en el equilibrio ecológico de las costas mexicanas. Funcionan como barrera natural contra tormentas y huracanes, ayudan a prevenir la erosión del suelo costero y filtran contaminantes del agua. Además, son el hábitat de cría y refugio de numerosas especies de peces, crustáceos y aves.
Su destrucción, advierten los especialistas, provoca pérdida de biodiversidad, mayor vulnerabilidad ante fenómenos naturales y afecta directamente a las comunidades humanas que dependen de estos ecosistemas para actividades como la pesca o el turismo sustentable.
En el caso de Yucatán, la devastación ambiental también pone en riesgo las dunas costeras, que junto con los manglares, forman parte del sistema natural de protección del litoral frente a la subida del nivel del mar.
Una pérdida creciente: 23 mil metros cuadrados devastados en Yucatán
La Semarnat ha documentado la pérdida de al menos 23 mil metros cuadrados de terrenos de mangle en zonas federales costeras de Yucatán, debido a tala, relleno y construcción irregular. Estos datos se suman a una tendencia nacional alarmante: México ha perdido cerca del 15% de sus manglares, lo que equivale a unas 150 mil hectáreas, según cifras recientes.
La titular de la Semarnat, Alicia Bárcena Ibarra, señaló que aunque México ocupa el tercer lugar mundial en extensión de manglares, esta riqueza natural se encuentra en riesgo acelerado por el avance urbano, turístico e inmobiliario en las costas.
Operativos recientes en defensa de los ecosistemas costeros
El caso de Chicxulub Puerto no es aislado. En julio pasado, autoridades federales y estatales llevaron a cabo un operativo en el municipio de San Felipe, al oriente de Yucatán, donde detectaron tala y desmonte en más de 20 hectáreas de manglar, además de asentamientos humanos irregulares dentro de una zona de hábitat protegida.
Estos operativos responden a denuncias ciudadanas y reportes técnicos que advierten del impacto ambiental y social de las prácticas de desmonte. La Profepa ha reiterado que continuará con inspecciones y sanciones en toda la franja costera del estado, donde la presión inmobiliaria y turística sigue creciendo.
Consecuencias ambientales y legales del desmonte de mangle
El relleno y desecación de manglares sin autorización constituye una falta grave en materia ambiental y puede derivar en sanciones económicas y penales. De acuerdo con la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente, las personas o empresas responsables pueden enfrentar multas millonarias y la obligación de restaurar los daños ocasionados.
Además del daño ecológico directo, la pérdida de manglares genera efectos a largo plazo sobre la seguridad de las comunidades costeras, que quedan más expuestas a inundaciones, erosión y tormentas tropicales.
Un llamado urgente a la protección costera
La clausura de los predios en Chicxulub Puerto representa una acción necesaria para frenar el deterioro de los ecosistemas costeros de Yucatán, pero también evidencia la urgencia de reforzar la vigilancia ambiental y promover una cultura de respeto a la naturaleza.
Los manglares son un patrimonio natural invaluable para México, no solo por su biodiversidad, sino también por su papel en la protección frente al cambio climático. Protegerlos es una tarea colectiva que requiere de autoridades, comunidades locales y ciudadanía para garantizar que la riqueza ecológica del país no siga desapareciendo bajo el concreto y el desmonte ilegal.


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