En los últimos años, Ecatepec, uno de los municipios más densamente poblados del Estado de México, ha emergido como el epicentro de un fenómeno alarmante: la proliferación de gaseras clandestinas. Estas operaciones ilegales están ganando terreno, operando sin los permisos necesarios y fuera del marco de la ley. Este fenómeno no solo representa una violación a las normativas de seguridad y salud pública, sino que también ha desatado una guerra económica contra las empresas legalmente establecidas que cumplen con las regulaciones del gobierno federal.
La competencia desleal y la venta de gas LP robado de los ductos de Petróleos Mexicanos (PEMEX) son prácticas comunes en este sector ilegal. Las gaseras clandestinas en Ecatepec están operando sin las mínimas condiciones de seguridad, lo que pone en grave riesgo a la población local.
Un panorama preocupante para la seguridad pública
El fenómeno de las gaseras ilegales no es exclusivo de Ecatepec, pero la zona oriente del Estado de México se ha convertido en un punto caliente para este tipo de negocios ilícitos. Según investigaciones del sector gasero, la robo de gas LP ha aumentado de manera exponencial en las últimas dos décadas. 11,819 tomas clandestinas han sido detectadas en los ductos de PEMEX, afectando la seguridad nacional, la actividad económica formal y, sobre todo, la vida cotidiana de los habitantes de la región.
A pesar de los esfuerzos del gobierno federal y las autoridades locales, más de 100 gaseras clandestinas continúan operando sin ningún tipo de licencia. Estas instalaciones no solo violan las leyes de protección civil, sino que también comprometen la seguridad de las personas, al ubicarse cerca de áreas residenciales, escuelas y centros de trabajo.
El impacto de las gaseras ilegales en la economía
La competencia desleal que generan estas gaseras afecta a las empresas que sí cumplen con las regulaciones. Las gaseras clandestinas venden gas LP a precios mucho más bajos, ya que no están obligadas a seguir los controles de calidad ni a pagar impuestos o tarifas correspondientes. Esto pone en una posición vulnerable a las gaseras legítimas, que deben asumir el costo de operar dentro del marco legal.
La situación también crea un vacío de autoridad, ya que las gaseras ilegales se benefician de la corrupción dentro de los gobiernos municipales y estatales. Se ha reportado que muchos funcionarios reciben moches para permitir la operación de estas gaseras ilegales, lo que perpetúa el ciclo de impunidad y agrava aún más la crisis económica y social que atraviesa el municipio.
Riesgos para la salud pública y la seguridad de los ciudadanos
Lo que podría parecer un simple problema económico tiene implicaciones mucho más graves para la seguridad pública. Las gaseras clandestinas no cuentan con los estándares de seguridad necesarios para operar de manera segura. Las fugas de gas, explosiones e incendios son riesgos latentes debido a la mala calidad de los tanques, las válvulas caducas y el equipamiento defectuoso.
Además, muchas de estas gaseras se encuentran ubicadas cerca de escuelas, mercados, unidades habitacionales, e incluso hospitales. Esto no solo pone en peligro a quienes trabajan o viven cerca, sino que también crea una bomba de tiempo que podría detonar en cualquier momento, causando daños irreparables a la comunidad.
La intervención de las autoridades y el reto de la regulación
La actual alcaldesa de Ecatepec, Azucena Cisneros Coss, ha sido consciente de la gravedad del problema y ha solicitado el apoyo de la gobernadora Delfina Gómez Álvarez para abordar la situación. Sin embargo, hasta el momento no ha habido una respuesta clara a las demandas de intervención y regulación de las gaseras clandestinas. Las autoridades locales y estatales han sido acusadas de ser cómplices de este negocio ilícito, ya que se les ha señalado por aceptar pagos ilegales para permitir que las gaseras operen sin restricciones.
El problema se ve exacerbado por la corrupción interna, donde incluso supervisores y delegados de Protección Civil reciben pagos para permitir que las gaseras ilegales sigan operando, a pesar de los riesgos que conllevan. Esta situación requiere de una acción inmediata y efectiva por parte de las autoridades competentes para evitar una tragedia aún mayor.
Soluciones y próximos pasos para frenar el huachigas en Ecatepec
Para frenar el crecimiento de las gaseras clandestinas en Ecatepec y otras zonas de México, es necesario implementar un enfoque más estratégico y coordinado entre el gobierno federal y las autoridades locales. Algunas de las medidas que se podrían tomar incluyen:
- Fortalecer la vigilancia y supervisión: Es fundamental contar con un sistema de monitoreo más eficaz para identificar a las gaseras ilegales y aplicar sanciones severas a quienes infringen las leyes.
- Reforzar las sanciones contra la corrupción: Las autoridades locales que permiten la operación de estas gaseras ilegales deben ser investigadas y procesadas.
- Fomentar la participación ciudadana: Los residentes de las zonas afectadas deben ser conscientes de los riesgos y colaborar con las autoridades para denunciar irregularidades.
Un problema urgente que requiere solución
El caso de las gaseras clandestinas en Ecatepec es solo un ejemplo de los problemas más amplios relacionados con la corrupción, la competencia desleal y la violación de derechos en México. Las autoridades tienen la responsabilidad de garantizar la seguridad de los ciudadanos y la justicia económica para las empresas que operan de manera legal. Sin una intervención efectiva, los riesgos para la salud pública y la seguridad seguirán creciendo.
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