Las negociaciones entre el Gobierno de la CDMX y los trabajadores judiciales están rotas. Analizamos las posturas y revelamos por qué la justicia sigue paralizada.
¿Por qué no se resuelve el paro que tiene congelada la justicia en la CDMX? Analizamos las negociaciones fallidas entre los trabajadores y el gobierno. Una crónica de desconfianza, promesas vacías y una ciudad como rehén.
Mientras miles de ciudadanos ven sus vidas y trámites legales suspendidos, en oficinas a puerta cerrada se libra una batalla de voluntades que mantiene a la Ciudad de México como rehén. Las mesas de diálogo entre los trabajadores del Poder Judicial de la CDMX (PJCDMX) y el gobierno capitalino, lejos de encontrar una solución, han terminado en un punto muerto, evidenciando una profunda crisis de confianza.
El paro, que ya se extiende por casi un mes, tiene su nudo gordiano en un punto aparentemente simple: el aumento salarial. Pero detrás de esta demanda se esconde un complejo entramado de promesas, desconfianza y cálculos políticos.
La Oferta del Gobierno: Una Promesa a Futuro
En la última mesa de negociación clave, el gobierno de la Ciudad de México, representado por el subsecretario de Gobierno, Fadlala Akabani, y el Oficial Mayor del Tribunal, puso una oferta sobre la mesa. La propuesta consistía en un aumento salarial que se haría efectivo hasta el año 2026, a cambio de que los trabajadores levantaran el paro de inmediato.
El problema crucial de la oferta fue su vaguedad. Las autoridades no pudieron, o no quisieron, especificar el porcentaje exacto de dicho aumento. Argumentaron que necesitaban realizar un estudio presupuestal, que estaría listo hasta el 15 de septiembre, para determinar la cifra. En esencia, el gobierno pidió a los trabajadores un acto de fe: «Levanten el paro ahora y confíen en que en el futuro les daremos un aumento».
La Respuesta de los Trabajadores: «No Firmamos Cheques en Blanco»
Para los líderes de los trabajadores, la oferta fue inaceptable. Después de semanas de protesta y con una base descontenta, aceptar una promesa sin garantías era un suicidio político y una traición a sus representados.
: «No podemos ceder sin tener un porcentaje. ¿Cómo vamos a levantar un movimiento con una promesa? Aquí vamos a seguir en lucha», declaró Eduardo Vélez, uno de los representantes de los trabajadores, resumiendo el sentir general.
La contrapropuesta de los trabajadores fue modesta pero firme: pedían una garantía por escrito de un aumento mínimo, incluso de un 2% o 3%, como señal de buena fe para poder llevar algo tangible a sus asambleas. La negativa del gobierno a comprometerse con una cifra concreta rompió el diálogo.
: Una foto de la mesa de negociación, con los representantes del gobierno de un lado y los líderes de los trabajadores del otro, con rostros tensos y serios.
Un Conflicto de Desgaste
La dinámica del conflicto se ha convertido en una guerra de desgaste. El gobierno apela a la «responsabilidad» de los trabajadores, advirtiendo que ellos serán los culpables ante la ciudadanía por la parálisis de la justicia. Por su parte, el presidente del PJCDMX, Rafael Guerra Álvarez, ha hecho llamados a regresar a laborar, prometiendo que no habrá descuentos ni represalias, un gesto que no ha sido suficiente para destrabar el conflicto.
La situación revela una de dos realidades, ambas preocupantes. O bien el gobierno de la CDMX enfrenta una crisis presupuestaria tan severa que es incapaz de garantizar siquiera un aumento marginal a sus trabajadores judiciales, o bien está empleando una táctica de desgaste deliberada, apostando a que la presión económica y social obligue a los trabajadores a ceder sin obtener nada a cambio.
Sea cual sea el caso, el resultado es el mismo: un diálogo de sordos donde la desconfianza es la protagonista y la justicia para millones de capitalinos, la principal víctima.
¿De qué lado estás en esta negociación? ¿Del gobierno que pide confianza o de los trabajadores que exigen certezas?


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