Cada año, el último fin de semana de enero se conmemora el Día Mundial contra la Lepra, una fecha que busca visibilizar una enfermedad que, pese a los avances médicos, aún no ha sido erradicada.
Aunque durante décadas se le ha considerado un padecimiento del pasado, la lepra continúa registrando casos en distintas regiones del mundo y también en México, lo que mantiene vigente el llamado a la información, la prevención y la atención oportuna.
Hoy, la lepra es una enfermedad curable, con tratamiento disponible en los servicios públicos de salud. Sin embargo, el desconocimiento, el miedo y el estigma siguen siendo factores que dificultan su diagnóstico temprano y favorecen su permanencia como un problema de salud pública.
Una enfermedad de evolución lenta
La lepra, conocida médicamente como enfermedad de Hansen, es una infección crónica causada por la bacteria Mycobacterium leprae. Su principal característica es que afecta de manera progresiva la piel y las terminaciones nerviosas, aunque también puede comprometer otras áreas del cuerpo como los ojos y las vías respiratorias superiores.
A diferencia de otras enfermedades infecciosas, su evolución es lenta, lo que significa que pueden pasar varios años desde el contagio hasta la aparición de los primeros síntomas.
Esta evolución prolongada provoca que muchas personas no relacionen las primeras señales con la enfermedad, retrasando la búsqueda de atención médica.
Sin tratamiento, la lepra puede generar daños neurológicos irreversibles, deformidades físicas y discapacidades, no por la agresividad inmediata de la bacteria, sino por el daño acumulado a lo largo del tiempo.
Complicaciones en la detección temprana y persistencia en la población
La transmisión de la lepra ocurre principalmente a través del contacto cercano y prolongado con una persona sin tratamiento, especialmente mediante secreciones respiratorias. No se trata de una enfermedad altamente contagiosa y la mayoría de las personas tiene defensas naturales que impiden el desarrollo del padecimiento, incluso si han estado expuestas a la bacteria.
Uno de los principales problemas en su control es que los síntomas iniciales suelen ser poco específicos. Las lesiones en la piel pueden no causar dolor ni picazón, y la pérdida de sensibilidad suele avanzar de forma gradual.
Esta combinación hace que la lepra pase desapercibida durante años, permitiendo que la bacteria continúe afectando al organismo sin ser detectada.
La persistencia de la lepra está ligada a factores sociales, económicos y culturales. En algunas comunidades, el acceso limitado a los servicios de salud dificulta la detección temprana, mientras que en otros casos el estigma asociado a la enfermedad provoca que las personas oculten los síntomas por miedo a la discriminación.
A pesar de que hoy se sabe que la lepra tiene cura y que el tratamiento corta la transmisión, los prejuicios históricos siguen influyendo en la manera en que se percibe la enfermedad.
Esta carga social no solo afecta a quienes viven con lepra, sino que también retrasa las acciones de prevención y atención médica, permitiendo que los casos continúen apareciendo año con año.
La lepra en la península de Yucatán
De acuerdo con el Informe de Vigilancia Epidemiológica de la Secretaría de Salud del Gobierno Federal, durante 2025 la península de Yucatán registró ocho casos de lepra. Campeche notificó dos casos, mientras que Quintana Roo y Yucatán reportaron tres cada uno. Aunque se trata de cifras bajas en comparación con otras enfermedades infecciosas, confirman que la lepra sigue presente en la región.
Estos registros reflejan la importancia de mantener la vigilancia epidemiológica activa, así como de fortalecer la capacitación del personal de salud para identificar los síntomas desde etapas tempranas. La detección oportuna no solo mejora la calidad de vida de las personas diagnosticadas, sino que también evita complicaciones y frena la transmisión.
Tratamiento, cura y calidad de vida
La lepra es una enfermedad completamente curable mediante un tratamiento antibiótico combinado que elimina la bacteria del organismo. Este esquema terapéutico está disponible de forma gratuita en las instituciones públicas de salud y, una vez iniciado, la persona deja de ser contagiosa, lo que reduce de manera significativa el riesgo para su entorno.
Cuando el diagnóstico se realiza a tiempo, las personas pueden llevar una vida plena y sin secuelas. El mayor riesgo aparece cuando el tratamiento se retrasa, ya que el daño a los nervios puede volverse irreversible.
Por ello, la información y la atención médica temprana son herramientas clave para prevenir discapacidades asociadas a la enfermedad.
Síntomas más comunes
• Manchas en la piel con pérdida de sensibilidad
• Entumecimiento en manos o pies
• Hormigueo o debilidad muscular
• Lesiones que no duelen ni pican
• Daño nervioso si no se trata a tiempo
¿Cómo se transmite?
• Por contacto cercano y prolongado con una persona sin tratamiento
• A través de secreciones respiratorias
• No es altamente contagiosa
• La mayoría de las personas tiene defensas naturales
• El tratamiento corta la transmisión


TE PODRÍA INTERESAR