Desaparecidos: familias crean muro de memoria para exigir justicia en la Ciudad de México
Los Desaparecidos en México siguen siendo una herida abierta que atraviesa a miles de familias. En la Ciudad de México, colectivos de búsqueda instalaron un muro de la memoria para la verdad y la justicia, un espacio simbólico construido con decenas de fotografías de personas cuyo paradero sigue siendo desconocido.

El muro fue colocado en las inmediaciones del Centro de Atención Integral para la Búsqueda de Personas (CAIBP) como una forma de exigir visibilidad, verdad y justicia. Para los familiares, no se trata solo de una instalación simbólica, sino de un recordatorio permanente de que detrás de cada fotografía existe una historia, una familia y una búsqueda que no se detiene.
Con este acto, los colectivos buscan llamar la atención de la sociedad y de las autoridades sobre la crisis humanitaria de desapariciones en México, una problemática que continúa creciendo y que, según organizaciones civiles, aún no recibe una respuesta suficiente por parte del Estado.
Un muro para resistir al olvido
El llamado muro de la memoria fue levantado con decenas de imágenes de personas desaparecidas provenientes de distintos estados del país. Cada fotografía representa una historia inconclusa y un llamado a la acción.
Durante la instalación del muro, familiares de desaparecidos señalaron que el objetivo principal es “arrebatarle nuestros nombres al olvido”. Expresaron que este espacio busca recordar que la dignidad de quienes desaparecieron no puede desaparecer con el paso del tiempo ni con la indiferencia social.
Los colectivos explicaron que el muro no es únicamente un acto de protesta, sino también un lugar de memoria colectiva, donde las familias pueden compartir sus historias, denunciar la falta de avances en las investigaciones y exigir resultados concretos.
Asimismo, esperan que la sociedad mexicana reconozca la magnitud del problema y se sume a la exigencia de justicia.
Historias que reflejan la crisis de desapariciones
Entre las fotografías colocadas en el muro se encuentran casos recientes y otros que llevan más de una década sin resolverse. Estas imágenes evidencian la dimensión de la problemática que enfrentan miles de familias en todo el país.
Uno de los casos es el de Ana Ameli García Gámez, desaparecida el 12 de julio de 2025 en el Ajusco, en la alcaldía Tlalpan de la Ciudad de México. Su imagen forma parte del muro como símbolo de la lucha de su familia por encontrarla.
También se encuentra la fotografía de Julio César Cervantes Cabañas, desaparecido el 20 de septiembre de 2021 en la alcaldía Álvaro Obregón.
Otro caso recordado es el de Vladimir Florean Pablo, visto por última vez el 22 de mayo de 2019 en Tlapa de Comonfort, Guerrero.
El muro incluye además imágenes de personas desaparecidas en otras regiones del país, como Alejandro Alfonso Moreno, desaparecido en Monterrey, Nuevo León, el 27 de enero de 2011; Ulises Campos, ausente desde agosto de 2018 en Michoacán; y Axel Martínez, desaparecido el 28 de diciembre de 2022 en Tamaulipas.
Para las familias, visibilizar estos casos es fundamental para evitar que las historias se pierdan en estadísticas.
Críticas al registro oficial de personas desaparecidas
Los colectivos que participaron en la instalación del muro —entre ellos Una Luz en el Camino y Mariposas Buscando Corazones y Justicia— también manifestaron su preocupación por la revisión reciente del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas realizada por el gobierno federal.
De acuerdo con las organizaciones, esta revisión podría implicar una reducción artificial de cifras, lo que calificaron como un intento de “rasurar el padrón” para minimizar la magnitud de la crisis.
Los colectivos insistieron en que no aceptarán cifras construidas sin la participación de las familias, quienes consideran que son las principales afectadas y también las que han encabezado las búsquedas en campo en muchas regiones del país.

Para ellos, reconocer el número real de personas desaparecidas es un paso fundamental para diseñar políticas públicas efectivas que permitan enfrentar esta crisis.
La memoria como forma de resistencia
El nuevo muro instalado en la Ciudad de México también tiene antecedentes. Desde enero de 2020, un muro similar se encontraba frente a la antigua sede de la Fiscalía General de la República en avenida Insurgentes.
Sin embargo, en abril de 2024 esa instalación fue retirada por funcionarios, lo que provocó críticas y denuncias por parte de los colectivos.
Ante esa situación, las familias decidieron levantar nuevamente un espacio de memoria y denuncia, reafirmando su compromiso de mantener viva la búsqueda de sus seres queridos.
Para los colectivos, la memoria se ha convertido en una herramienta fundamental para resistir el olvido institucional y social.
Una exigencia permanente de verdad y justicia
La instalación del muro de la memoria refleja la persistencia de las familias que buscan a sus seres queridos en México. A pesar de los años de incertidumbre, los colectivos continúan organizándose, documentando casos y exigiendo respuestas.

Más allá de ser una intervención simbólica, este muro representa una exigencia permanente de verdad, justicia y búsqueda efectiva.
Mientras las fotografías permanezcan visibles, las familias esperan que la sociedad y las autoridades recuerden que detrás de cada rostro hay una vida que sigue siendo buscada.


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