La resistencia frente a Cuba 11
A un mes del desalojo del edificio ubicado en República de Cuba 11, en el Centro Histórico de la Ciudad de México, las familias afectadas continúan firmes en su campamento instalado frente al inmueble. Bajo la consigna de que permanecerán “el tiempo que sea necesario”, esperan que los tribunales o el gobierno capitalino ofrezcan una solución que les permita recuperar sus viviendas.
Un festival cultural en medio de la tormenta
En el marco de esta lucha, colectivos organizaron el Segundo Festival Político Cultural Contra los Desalojos, celebrado frente a la galería café La Resistencia, a una calle del campamento. A pesar de la intensa lluvia que golpeó la zona durante la tarde, vecinos y simpatizantes participaron en foros sobre vivienda popular y gentrificación, donde representantes de Cuba 11 compartieron su experiencia.
El ambiente se mezcló entre arte y protesta. El dueto de raperos La Otra Rima, integrado por Fex One y Rima Roja, ofreció piezas como Agitación y propaganda, mientras los vecinos lidiaban con la acumulación de agua en las lonas del campamento, utilizando escobas para evitar que el peso colapsara las estructuras.
El camino legal y la incertidumbre
Manuel Gómez Tello, uno de los representantes de las familias desalojadas, señaló que se interpuso un amparo indirecto contra el desalojo. Sin embargo, explicó que debido a los recientes cambios en el Poder Judicial tras la elección de jueces y magistrados, desconocen si ya fue admitido.
La incertidumbre se incrementa por la falta de certeza sobre la propiedad legal del inmueble. “Puede ser un proceso largo porque no sabemos si quienes se dicen dueños realmente lo son”, reconoció Gómez Tello.
El papel del gobierno de la ciudad
Las familias mantienen la esperanza en las gestiones de las autoridades capitalinas. De acuerdo con los vecinos, el secretario de Vivienda, Inti Muñoz Santini, les ha transmitido el interés de la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, para lograr que puedan regresar al edificio. No obstante, los procesos legales y administrativos podrían prolongar la solución.
Mientras tanto, los desalojados continúan organizados en el campamento, donde han creado espacios de convivencia, protesta y cultura para mantener viva su causa.
La “Santa de los Desalojados”
Uno de los símbolos más visibles del campamento es el altar instalado frente a la puerta del inmueble. Allí destaca la figura de la “Santa de los Desalojados”, también conocida como La Juaricua o Santa María de Juárez, un obsequio de vecinos de la colonia Juárez. A su lado, un mural reúne fotografías de la comunidad y recortes de prensa sobre el desalojo, convirtiéndose en un punto de memoria colectiva y resistencia.
Una lucha que trasciende el campamento
La situación de Cuba 11 se ha convertido en un ejemplo de la problemática más amplia de la vivienda en la Ciudad de México. Entre la especulación inmobiliaria, la gentrificación y la falta de acceso a viviendas dignas, los desalojos se han vuelto una preocupación creciente para colectivos urbanos y defensores de derechos humanos.
Los habitantes de este campamento no solo buscan recuperar su hogar, sino también visibilizar la precariedad que enfrentan miles de familias en la capital. Su permanencia en las calles del Centro Histórico refleja la tensión entre el derecho a la vivienda y la presión del mercado inmobiliario.
Resistencia en medio de la incertidumbre
Los desalojados de Cuba 11 han dejado claro que no se moverán hasta que exista una solución justa. Su resistencia, marcada por festivales culturales, símbolos de fe y un fuerte sentido comunitario, es también un llamado de atención sobre la urgencia de políticas públicas que garanticen el derecho a la vivienda en la Ciudad de México.
En palabras de Gómez Tello: “Ya cumplimos un mes resistiendo y vamos a seguir el tiempo que sea necesario”.


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