La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, abordó públicamente la solicitud de una oficina del Departamento de Justicia de Estados Unidos para la detención provisional con fines de extradición de 10 ciudadanos mexicanos, entre ellos el gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, en un contexto que, afirmó, ha generado una reacción mediática y política en torno a su administración.
Durante su conferencia matutina, la mandataria explicó que esta solicitud se da tras una serie de hechos recientes, incluyendo un accidente en Chihuahua que reveló la participación de agentes de la CIA en un operativo de la fiscalía estatal, lo que, señaló, podría implicar violaciones a la Constitución y a los acuerdos bilaterales entre ambos países, y por la que ella misma pidió explicaciones.
“A partir de esta solicitud se viene una campaña en los medios, en las redes, promovida principalmente por algunos medios y de la derecha mexicana”, declaró la presidenta, al referirse a las críticas que han vinculado al gobierno federal con presuntos actos de corrupción o nexos con el crimen organizado.
Sheinbaum indicó que, ante estos hechos, su administración ha actuado conforme a la ley. En el caso de Chihuahua, señaló que se solicitó revisar si hubo violaciones legales, mientras que en el caso de Sinaloa, instruyó a la Secretaría de Relaciones Exteriores a pedir la opinión de la Fiscalía General de la República sobre la existencia de pruebas que justifiquen una detención provisional del gobernador.
“Nosotros no protegemos a nadie”, sostuvo la presidenta, y reiteró que cualquier investigación debe seguir los cauces legales correspondientes, sin distinción de cargos o afiliaciones políticas.
Resultados a favor de la gente
En su intervención, Sheinbaum también defendió los resultados de los gobiernos de la llamada Cuarta Transformación, al asegurar que la política de combate a la corrupción ha permitido el fortalecimiento de las finanzas públicas y la expansión de programas sociales.
Como parte de este argumento, mencionó el incremento en la recaudación federal, que pasó de tres billones de pesos en 2018 a 5.3 billones en 2025, sin aumento de impuestos, así como la implementación de programas de Bienestar financiados, dijo, por una mayor honestidad en el manejo de los recursos públicos.
La presidenta también hizo referencia a indicadores sociales, como la salida de 13.5 millones de personas de la pobreza durante el sexenio anterior, y cuestionó cómo se podrían explicar estos resultados en un contexto de corrupción generalizada.
En materia de seguridad, Sheinbaum destacó acciones como la entrega de 94 detenidos requeridos por autoridades estadounidenses, la disminución del 44% en homicidios y la detención de funcionarios públicos de distintos partidos políticos presuntamente vinculados con actividades ilícitas.
“Si hay una persona que se demuestra que está vinculada con la corrupción se procede por la fiscalía”, afirmó. También subrayó que las investigaciones no dependen de la filiación partidista.
Transformación de fondo
La mandataria enmarcó estas acciones dentro de lo que denominó una transformación de fondo en el país, basada en principios como la honestidad, la no reelección y el combate al nepotismo en cargos de elección popular.
En paralelo, la nueva presidenta nacional de Morena, Ariadna Montiel, también fijó postura sobre el tema de la corrupción durante su discurso inaugural, al señalar que su dirigencia no tolerará prácticas indebidas dentro del partido.
“Esta dirigencia no tolerará corrupción en ningún gobierno de Morena; si alguien detecta corrupción hay que hacer de lado a quien esté en estas prácticas”, expresó Montiel, al llamar a un ejercicio de revisión interna y responsabilidad política.
Asimismo, advirtió que quienes aspiren a candidaturas rumbo a 2027 deberán contar con una trayectoria “impecable”, y que cualquier señalamiento comprobado de corrupción será motivo suficiente para negar una postulación, independientemente de los resultados en encuestas internas.


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