Andra Escamilla, figura viral por el video «No soy tu compañera, soy tu compañere», resurge con una controvertida propuesta de negocio: ofrece citas y acompañamiento por un precio. Aquí los detalles y el debate que ha encendido.
Andra Escamilla, quien se convirtió en un fenómeno viral en 2021 por su defensa del lenguaje inclusivo en un video donde pronunció la ya célebre frase «No soy tu compañera, soy tu compañere», ha vuelto a capturar la atención de las redes sociales. Esta vez, no por un debate lingüístico, sino por un nuevo y controvertido emprendimiento: un servicio de “novia por un día” que ofrece acompañamiento afectivo a cambio de una tarifa.
La propuesta ha generado todo tipo de reacciones tanto de apoyo como críticas.
El servicio: “Girlfriend Experience” con límites claros
A través de sus redes sociales, donde mantiene una comunidad de más de 70,000 seguidores solo en Instagram, Andra Escamilla detalló su nueva oferta comercial, enmarcada dentro del concepto de «Girlfriend Experience» o experiencia de novia, pero con una advertencia fundamental.
La lista de servicios y precios es la siguiente:
- Una hora (para café o comida): 900 pesos mexicanos. Se especifica que cada persona paga su propio consumo.
- Dos horas y media (para paseo o cena): 1,500 pesos mexicanos.
- Cinco horas (para acompañamiento a un evento de noche): 3,500 pesos mexicanos.
Andra subrayó que el servicio busca brindar una experiencia de acompañamiento no íntimo y que no se permite ningún tipo de contacto físico, buscando simular un vínculo romántico sin implicaciones sexuales.

El contexto y la reacción pública
- El origen de la fama: En agosto de 2021, un video de una clase en línea se hizo viral. En él, Andra, identificándose como persona no binaria, corrigió a un compañero que se refirió a elle como «compañera», rompiendo en llanto y exigiendo el uso del pronombre neutro «compañere». El episodio desató un debate masivo sobre el lenguaje inclusivo, la identidad de género y la cultura de la cancelación.
- Un debate revivido: Su nuevo emprendimiento ha generado reacciones profundamente divididas. Por un lado, muchos usuarios han defendido su derecho a monetizar su imagen y a emprender libremente, aplaudiendo su iniciativa como una forma de trabajo válida en la economía de creadores. Por otro lado, un sector significativo ha revivido las críticas y burlas del pasado, cuestionando la naturaleza del servicio y acusándole de explotar su fama controversial.


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