Lo que durante años ha sido visto como un problema ambiental y económico para Quintana Roo, hoy se convierte en una fuente de innovación y desarrollo. Desde bloques de construcción hasta calzado ecológico, pasando por composta y lápices escolares, el sargazo ha dejado de ser solo un pasivo para convertirse en un activo gracias a la creatividad y compromiso de emprendedores locales.
A través de la innovación, la ciencia y el emprendimiento, esta macroalga ha dejado de ser una amenaza para las playas y se ha convertido en una oportunidad para generar empleo, reducir el impacto ambiental y fortalecer la economía local con productos útiles, sostenibles y con visión de futuro.
Por ello, en La Verdad Noticias hemos recopilado algunos de los productos que actualmente se elaboran en el Caribe mexicano a partir del sargazo, aprovechándose como una materia prima útil, sostenible y con gran potencial económico.
Lápices hechos con sargazo: una idea nacida en las aulas
En Cancún, cinco estudiantes universitarias convirtieron un proyecto escolar en una propuesta con potencial de impacto ambiental y educativo. Andrea Castellanos, alumna de la Universidad Tecnológica de Cancún, y sus compañeras decidieron usar sargazo y papel reciclado para fabricar lápices de colores.
“Todo comenzó hace seis meses, cuando nuestra profesora nos pidió crear un producto innovador. Nos íbamos a las playas desde temprano para recolectar el sargazo, lo limpiábamos hoja por hoja y lo procesábamos con una licuadora junto con papel reciclado”, contó.
Hoy, las jóvenes ya surtieron su primer pedido para un congreso internacional y buscan apoyo para adquirir maquinaria que les permita producir a mayor escala. Aunque todavía trabajan de manera artesanal, sueñan con hacer de este proyecto una microempresa formal.
Del jardín a la construcción: los bloques de sargazo
Omar Vázquez, fundador del vivero Blue-Green en Puerto Morelos, fue uno de los primeros en ver en el sargazo algo más que un problema. Desde 2015, cuando comenzaron los recales masivos en las costas del estado, comenzó a usarlo como abono, pero su visión fue más allá.
“Utilicé el sargazo como materia prima principal, y de ahí se puede hacer todo el compostaje, toda la materia orgánica para lograr lo que hoy es el Sargablock, el primer bloque de sargazo en el mundo, patentado desde 2018”, explicó.
Luego del descubrimiento de este material, Omar construyó la primera casa hecha de sargazo, a la que llamó Casa Angelita, en honor a su madre. Está compuesta por más de 2 mil bloques fabricados artesanalmente con 20 toneladas de sargazo húmedo.
El empresario asegura que, bajo condiciones adecuadas, la vivienda puede durar hasta 120 años. De hecho, su iniciativa ha despertado el interés de países como Belice, Jamaica, Estados Unidos y Malasia para la construcción de viviendas a base de la macroalga.
Carbón sólido a partir del sargazo: ciencia al servicio del ambiente
En el municipio de Playa del Carmen, Pablo Navarro, estudiante de física, lidera el proyecto “Rubis CO2”, respaldado por la Secretaría de Medio Ambiente y Cambio Climático local. Su propuesta busca procesar el sargazo mediante pirólisis, una técnica que consiste en someter el alga a altas temperaturas en ausencia de oxígeno para convertirla en carbono sólido.
“Este proceso reduce la emisión de dióxido de carbono y genera un carbón en polvo que puede usarse en la industria de la construcción o por cementeras”, detalló Navarro.
La iniciativa ya cuenta con alianzas internacionales con la Universidad de Múnich, la Unión Europea y otras instituciones académicas. Se espera que en los próximos meses se presente el reactor metálico con el que se probará el funcionamiento del sistema.
Composta rica en nutrientes: solución orgánica y ambiental
La empresa Oceanbiosphere también está apostando por transformar el sargazo en un recurso útil. Con una planta ubicada en un sitio de transferencia autorizado desde Puerto Morelos, tratan el alga recolectada para convertirla en composta de alta calidad.
Gerardo Mora, director de la empresa, detalló que el proceso incluye la limpieza del sargazo, su trituración y mezcla con residuos orgánicos y microorganismos. El resultado es un sustrato rico en nutrientes, útil para la agricultura y sin efectos nocivos al medio ambiente.
“Es una alternativa real frente a la escasez de nutrientes en los suelos y, al mismo tiempo, damos un manejo responsable al sargazo que tanto afecta a las playas. Es una buena alternativa para las producciones agrícolas”, dijo Mora.
De las playas a tus pies: sandalias de sargazo
La industria del calzado también ha encontrado en el sargazo un material valioso. Mario Robledo, fundador de la empresa Sargazens, desarrolla calzado ecológico a partir de esta alga, mezclándola con EVA para crear las llamadas “sargazandals”.
“Nacimos con la idea de cambiar la forma en que consumimos. Queremos ofrecer productos sostenibles que ayuden al planeta, que promuevan un turismo responsable y que mejor que utilizando una materia prima que llega en abundancia a nuestras playas”, expresó Robledo.
Además de crear sandalias, la empresa ha integrado tecnología blockchain para certificar el impacto ambiental positivo de sus productos, brindando transparencia y trazabilidad.
Quintana Roo refuerza acciones para contener y aprovechar el sargazo
Mientras diversos sectores sociales y productivos de Quintana Roo encuentran en el sargazo una fuente de innovación y desarrollo, el gobierno estatal continúa con gestiones para contener este fenómeno natural en el mar y aprovecharlo como un recurso que impulse la economía local.
La gobernadora Mara Lezama aseguró que, en coordinación con el Gobierno Federal y la comunidad científica, se ha trabajado en una estrategia integral que contempla desde el aumento de barreras de contención hasta el fortalecimiento de la flota marítima con embarcaciones especializadas para la recolección de sargazo.
“Hemos tenido mesas de trabajo en donde el tema principal ha sido cómo contener el sargazo. Las barreras nos están funcionando, tenemos una gran cantidad, pero las vamos a aumentar. Todavía vamos a colocar más”, afirmó Lezama.
Se refuerza estrategia marina con el buque Natans
Uno de los avances más importantes es la gestión del buque Natans, una embarcación con capacidad para recolectar hasta 250 toneladas de sargazo por salida. Sin embargo, la mandataria explicó que se está trabajando en un rediseño operativo para maximizar su eficiencia.
“Lo que hablamos con los científicos es que el Natans no tenga que regresar a puerto cada vez que se llena. La propuesta es que pueda procesar el sargazo en altamar, embolsarlo y transferirlo a otra embarcación, que sea esa la que regrese. Así lograríamos mayor autonomía y podríamos recolectar más sin interrumpir el trabajo en el mar”, detalló.
Además del Natans, la gobernadora destacó que ya operan 11 sargaceras en distintas zonas del litoral, y que un segundo buque especializado está en proceso de construcción. Paralelamente, los municipios costeros también participan activamente en las labores de limpieza, recolección y disposición del alga.
De desecho a recurso pesquero
En una apuesta por transformar completamente la visión sobre esta macroalga, el gobierno de Quintana Roo ha impulsado ante la Federación la posibilidad de que el sargazo sea reconocido oficialmente como un producto pesquero. Esto abriría la puerta a una regulación formal sobre su recolección y comercialización.
“Estamos muy avanzados en el tema de que el sargazo sea considerado producto pesquero. Lo hemos platicado con el secretario de Agricultura, pero también es fundamental que exista una reglamentación clara sobre cómo puede recolectarse”, señaló.
Lezama advirtió que no se trata de utilizar cualquier método, pues sistemas agresivos podrían arrasar con especies marinas.
“No puede ser con un sistema con el que barres, porque te puedes llevar especies marinas. Por eso este proceso está todavía en evaluación”, explicó.


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