El ciclo escolar 2024-2025 concluyó oficialmente este miércoles 16 de julio en Quintana Roo y Yucatán, luego de un año académico que estuvo lejos de la normalidad. El cierre de este ciclo escolar estuvo marcado por las secuelas de un paro magisterial que mantuvo a miles de niñas y niños fuera del aula por más de dos meses.
Entre paros laborales, marchas, mesas de negociación y promesas oficiales sin cumplir, lo que debería haber sido un periodo de 190 días efectivos de clases en Quintana Roo y 185 en Yucatán, terminó fracturado por la realidad política y laboral del país.
Desde febrero, el sur y centro del país fueron epicentro de la lucha magisterial contra la reforma a la Ley del Issste. En Quintana Roo no hubo clases durante 60 días, mientras queen Yucatán, si bien el conflicto se mantuvo menos tiempo en suspensión total, se extendió por semanas con plantones, resistencias internas y paros intermitentes.
En ambos casos, el movimiento magisterial apostó por un regreso estratégico a las aulas, no como claudicación, sino como una táctica para fortalecer su lucha desde dentro del sistema.
“Volvemos a las aulas no para claudicar, sino para fortalecer nuestra presencia en la comunidad escolar”, dijo en su momento Xavier Méndez, vocero del Comité Central de Lucha en Quintana Roo.
Los maestros regresaron con pancartas en mano, no para protestar, sino para explicar. Hubo volanteos, foros informativos, protestas digitales, y hasta videos coordinados desde las aulas en redes sociales.Pero la verdad es que al volver a clases, las cosas no regresaron a la normalidad de forma inmediata.
Rezago educativo: la herencia del paro
Aunque las clases se reanudaron oficialmente tras semanas de protestas, el daño educativo ya estaba hecho. De acuerdo con testimonios de maestras y maestros en el sureste, los paros interrumpieron los procesos de enseñanza en momentos críticos del ciclo escolar, afectando especialmente a niñas y niños de educación primaria.
“Se perdió el ritmo. Muchos estudiantes olvidaron lo que ya habían aprendido, y a otros se les dificultó retomar temas complejos con tan poco tiempo”, explicó Filomena González, maestra de tercer grado.
De acuerdo con la profesora, las asignaturas más afectadas fueron Matemáticas y Ciencias Naturales, donde no se lograron abordar conceptos básicos como moda, media y mediana, frecuencias y gráficas numéricas, ejes de simetría, multiplicaciones y razonamiento matemático, clasificación de especies y vertebrados/invertebrados, así como cuidado y protección de animales en peligro de extinción.
Explicó que estos temas fueron programados para su impartición en aulas durante el periodo en el que se realizaron las manifestaciones.
“En los días en que comenzó el paro, estábamos concluyendo un proyecto enfocado en la protección de los animales y biología. Además, íbamos a iniciar con los temas más avanzados de análisis matemático de tercer grado, junto con otros contenidos importantes que tuvimos que retomar a las prisas, pero que eran importantes”, dijo la profesora.
En algunos casos, los alumnos regresaron al aula semanas después de concluido el paro o no regresaron en absoluto. Esto generó brechas en el avance por grupo, obligando al personal docente a diseñar planes emergentes para cerrar el ciclo sin haber concluido los contenidos previstos en el calendario oficial.
“Algunos maestros estuvimos en las aulas, en mi caso de los 22 alumnos que tengo en lista, sólo asistieron 12. Todos los compañeros que siguieron en paro se tuvieron que ajustar a los tiempos para retomar temas que son importantes, pero al final es imposible, porque los alumnos solo memorizaron y no aprendieron”, dijo.
De acuerdo con la docente, el impacto podría reflejarse en los próximos ciclos escolares si no se aplican estrategias de nivelación con recursos y tiempo suficientes por parte de los docentes. “Tenemos que admitirlo: el ciclo escolar no terminó igual para todos, hay estudiantes que lograron ponerse al día y otros que quedaron muy atrás y no por su culpa”.
Un cierre ‘simbólico’ para un año fracturado
En Yucatán, el regreso a clases ocurrió tras una tensa negociación entre líderes de la CNTE y autoridades estatales, e incluso se creó una nueva organización sindical: la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Yucatán (CETEY). Aunque algunos dirigentes dieron por concluido el movimiento, otros mantuvieron el plantón frente al Palacio de Gobierno, en Mérida, exigiendo el pago de salarios pendientes y la reinstalación de maestros.
En Quintana Roo, el cierre del ciclo escolar estuvo marcado por protestas digitales y distintas formas de movilización desde las aulas. Sin embargo, pese a las manifestaciones en ambos estados, el 23 de junio, la presidenta Claudia Sheinbaum firmó y publicó en el Diario Oficial de la Federación el decreto de la reforma, cuyas modificaciones continuaron sin atender las principales demandas del magisterio.
De vacaciones, ¿cuál es el reto?
Con el cierre de este ciclo escolar, miles de estudiantes se van de vacaciones con aprendizajes fragmentados, proyectos inconclusos y una incertidumbre que ha sido constante durante el último año. El reto, para el próximo ciclo, no solo será cubrir contenidos pendientes, sino también reconstruir la confianza y el ritmo en el aula.
Mientras tanto, el regreso a clases ya tiene fecha: el próximo 1 de septiembre. Pero la pregunta que queda en el aire es si será posible retomar el camino sin que los rezagos se conviertan en una nueva normalidad.
TEMAS PERDIDOS EN LOS MESES DE PARO LABORAL
• Especies en peligro de extinción
• Animales vertebrados e invertebrados
• Cuidado de los animales
• Multiplicaciones
• Operaciones numéricas con fracciones
• Frecuencias matemáticas
• Moda matemática
• Media matemática
• Mediana matemática
• Gráficas numéricas
• Ejes de simetría
¿QUÉ PEDÍAN LOS MAESTROS?
• Echar abajo la reforma del ISSSTE aprobada en 2007 durante el sexenio de Felipe Calderón.
• Regresar al régimen de pensiones anterior, que permitía la jubilación por años de servicio: 28 para mujeres y 30 para hombres.
• Eliminar el sistema de Afores, las UMAS como referencia para el cálculo de pensiones.
• Que los descuentos se hagan sobre el salario base, no sobre el salario integrado.


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