Comunidad LGBTTTBIQ+ aún sin derechos sexuales y reproductivos reales

Opinión: Mayra Chávez Courtois

Este mes de junio es reconocido mundialmente como el mes del orgullo gay, en específico el día 28 se conmemora el día internacional del orgullo de las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans, y otras identidades de género y orientaciones sexuales diversas, representadas por las siglas LGBTTTBIQ+. 

La conmemoración del Día Internacional del Orgullo LGBTTTBIQ+ se realiza con el propósito de demandar por parte de esta comunidad el respeto a la diversidad sexual e identidad de género. Desafortunadamente, en la actualidad, según información de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), a nivel mundial existen 77 países que cuentan con leyes discriminatorias que conlleva a criminalizar a las personas del mismo sexo que deciden compartir su vida, sexualidad, su cariño e incluso la formación de una familia. 

La discriminación hacia las personas LGBTTTBIQ+ las coloca en un estado de vulnerabilidad en todos los aspectos de la vida social, al no ser reconocidas y reconocidos como personas con derechos dentro del ámbito social, cultural, educativo y de salud (ACNUR). La falta de aceptación de manera convencional por la sociedad sobre la diversidad sexual e identidad de género que define a la comunidad LGBTTTBIQ+ propicia que las y los integrantes de esta colectividad vivan en gran escala varios tipos de violencias.

Las agresiones que reciben por parte de la gente oscilan desde violencias verbales, físicas, psicológicas, sexuales, y son quienes tienen mayores cifras por crímenes de odio. El conjunto de prejuicios y rechazos que se tiene sobre la comunidad LGBTTTBIQ+ los deja con pocas oportunidades de integración justa en la sociedad, en la que deberían ser y estar de manera plena.  

La inclusión y respeto a la comunidad LGBTTTB+ no solo hace referencia a su reconocimiento como seres humanos que deciden vivir según su preferencia sexual y de género; la inclusión implica cero discriminación en cualquier espacio social. En el campo de la salud, la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) 2030, manifiesta su apoyo hacia las personas LGBTTTIQ+ respecto a la garantía a una buen salud, mencionando “no dejar a nadie atrás» sin acceso a los servicios de salud, basándose en el derecho internacional de los derechos humanos, el cual responde a la integridad de todas personas sin discriminación alguna. En ese sentido, se entiende que todos los países a nivel mundial deberían de garantizar que la comunidad LGBTTTIQ+ tenga acceso sin restricciones a cualquier tipo de servicio de salud y en especial a su salud sexual y reproductiva. 

La falta de aceptación por parte de la sociedad y del Estado a la diversidad sexual e identidad de género de las personas también conlleva la cancelación del libre ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos, lo anterior se refleja cuando se limitan los servicios de salud públicos que les garantice una salud sexual y reproductivo, trayendo consecuencias realmente inaceptables. 

Según el Programa Conjunto de Naciones Unidas sobre el VIH/SIDA (ONUSIDA), a nivel mundial se reportó un crecimiento de 1% de nuevos casos del VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) en las mujeres transexuales en el año 2010, para el 2024 ascendió un 3%; en hombres homosexuales y bisexuales aumentaron los casos nuevos en un 9% y 18%, respectivamente, en esos mismos años. 

En México, rescatando datos oficiales del Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y el SIDA (CENSIDA), se indica que la prevalencia del VIH de hombres que tiene sexo con hombres es de 17%, en personas transgénero (mujeres trans y no binarias) registraron positividad el 7%, mientras en la población abierta es de 0.24%. Estas cifras dejan ver la vulnerabilidad en la que aún se encuentra la colectividad LGBTTTBIQ+ en comparación con las otras comunidades, lo que nos lleva a pensar que las políticas públicas dirigidas en la prevención del VIH en esta colectividad aún son insuficientes para garantizar su integridad en su salud sexual. 

En esta comunidad además se violenta el derecho a la reproducción humana, al no proporcionar a las parejas del mismo sexo condiciones deseables para que puedan construir familias homoparentales, es decir, cuando personas del mismo sexo deciden conformar un familia. La percepción sociocultural sobre el “ideal” de familia, mamá mujer, papá hombre, e hijos e hijas, coloca una serie de prejuicios para aceptar otros tipos de familia. Igualmente, la falta de disposición del Estado en garantizar el derecho a la reproducción humana en esta comunidad también evita la existencia de nuevas formas de familia. Por ejemplo, dentro de los servicios de salud pública que cuentan con el servicio de la reproducción asistida, las personas LGBTTTBIQ+ no son contempladas como usuarias para someterse a los tratamientos. 

Del mismo modo, dentro del caos en este ámbito de la salud sexual y reproductiva que enfrenta la comunidad LGBTTTBIQ+ está la falta de acceso a la interrupción del embarazo, es decir, las personas transgénero, intersexuales o aquellas con identidades de género diversas que tiene capacidad reproductiva, también presentan embarazos no planeados y por decisión propia buscan interrumpirlo; en ese sentido, el acceso al servicio de salud para un aborto seguro en esta comunidad es doblemente negado: negación a realizar un aborto per se y negación resultado de la estigmatización que se tiene por ser una persona LGBTTTBIQ+. 

No está de demás decir que históricamente se le debe reconocimiento total de sus derechos humanos, sexuales y reproductivos, que les garantice no solo una salud integral, sino el vivir plenamente.

Mayra Chávez Courtois
Mayra Chávez Courtois
Doctora en Ciencias Antropológicas por la Universidad Autónoma Metropolitana Iztapalapa, en la Ciudad de México, con una especialización en Estudios de la Mujer por la UAM Xochimilco. Investigadora en Ciencias Médicas en el Instituto Nacional de Perinatología, con enfoque en salud sexual y reproductiva, embarazo adolescente, morbimortalidad y salud materna desde una perspectiva sociomédica, cultural y de género. Perteneciente al Sistema Nacional de Investigadores Nivel 1 y vocal del Consejo Directivo de la Asociación Mexicana de Investigadores de los Institutos Nacionales de Salud y Hospitales de Alta Especialidad (AMIINSHAE, A.C.). Es autora del libro “Infertilidad y Reproducción Asistida: Una mirada antropológica. Dimensiones del cuerpo, género y parentesco”.
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