CNTE y Gobierno: segunda ronda de negociaciones fracasa tras 18 días de huelga
Las calles de la Ciudad de México han sido testigo de una nueva jornada de tensión y desencanto. La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha vuelto a encontrarse con las autoridades federales este lunes por la tarde, en un intento de destrabar el conflicto que desde hace 18 días mantiene en jaque a maestros y Gobierno por igual. Pero la cita terminó en un punto muerto, como si el reloj se hubiera detenido y la historia se repitiera.
A las puertas de la Secretaría de Gobernación, Eva Hinojosa, portavoz sectorial de Michoacán, resumió el sentimiento colectivo: “Es la misma postura de la autoridad federal que hemos escuchado desde hace semanas. Nosotros prácticamente la rechazamos porque tenemos la encomienda de nuestros compañeros en lucha”. Su voz, cargada de cansancio y determinación, retrata la frustración que embarga a los manifestantes.
El corazón del conflicto: la ley ISSSTE de 2007
El reclamo central de la CNTE sigue siendo el mismo que desató las protestas: la derogación de la ley del ISSSTE de 2007. Para los maestros, esa reforma significó el fin de las pensiones solidarias e intergeneracionales, reemplazadas por un sistema de cuentas individuales manejado por las afores. Un modelo que, según denuncian, ha condenado a miles de trabajadores a jubilaciones exiguas y a un futuro incierto.
El Gobierno federal coincide en que la reforma tuvo un “impacto devastador” para los trabajadores públicos, pero sostiene que las arcas nacionales no pueden soportar el costo de revertirla. Según el comunicado de la Secretaría de Gobernación, “son propuestas definitivas sustentadas en la máxima posibilidad financiera que tiene el Estado mexicano”. En otras palabras, no hay margen para una abolición integral.
Un diálogo que avanza sin avances
A pesar de la tensión, el Gobierno ha ofrecido continuar el diálogo este miércoles a las 11 de la mañana. Nadie espera que la Coordinadora rechace la invitación: el cansancio de los docentes, de las autoridades y de los propios capitalinos que lidian con las marchas y plantones, hace que todos deseen una salida.
Sin embargo, la CNTE no parece dispuesta a ceder en su exigencia central. “Es una burla de parte del Gobierno que se ponga en ese plan de oídos sordos”, reiteró Hinojosa. En paralelo, las bases sindicales exigen un aumento salarial del 100%, una cifra que, por ahora, el Gobierno ve inasumible.
La oferta gubernamental: pensiones mínimas y aumentos parciales
La presidenta Claudia Sheinbaum ha intentado suavizar la tensión con propuestas que buscan mitigar los peores efectos de la reforma de pensiones: un fondo de pensiones para el bienestar que complemente las cuentas individuales y garantice un ingreso similar al salario promedio del IMSS (alrededor de 17 mil pesos). Pero para la CNTE, ese ofrecimiento resulta insuficiente.
En materia salarial, la propuesta incluye un aumento del 9% retroactivo desde enero y un 1% adicional desde septiembre. Aún está por definirse si este incremento aplicará al salario base o se distribuirá en prestaciones y bonos. Para el sindicato, la referencia es clara: el año pasado, durante el sexenio de López Obrador, lograron un incremento del 13% aplicado mayoritariamente al salario base.
La presión de las bases y el fantasma del cansancio
Mientras tanto, el cansancio va haciendo mella en todos los frentes. Las bases magisteriales, que mantienen el pulso, siguen recibiendo refuerzos de todos los estados. La lluvia, persistente, no ha frenado el plantón. Las autoridades, conscientes del desgaste que implica cada jornada de protesta, confían en que la presión del tiempo y el hastío generen un punto de inflexión.
No obstante, los maestros insisten en que no aceptarán menos de lo que fueron a buscar: la derogación de la ley y la recuperación de un sistema de pensiones digno. En el horizonte inmediato no hay solución definitiva, pero el tiempo corre y el país observa expectante cada movimiento de esta partida de ajedrez político.
La próxima jugada está prevista para el miércoles. Y mientras tanto, la pregunta sigue en el aire: ¿cuál será la última palabra de la CNTE y del Gobierno?


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