La violencia vicaria es un fenómeno desgarrador que sigue marcando la vida de muchas mujeres en México, en especial aquellas que se encuentran en procesos judiciales relacionados con la custodia de sus hijos. En un reciente pronunciamiento, la colectiva feminista Brujas del Mar denunció con firmeza la urgente necesidad de frenar este tipo de violencia, que busca dañar a las mujeres a través de sus hijos. La voz de esta organización ha cobrado mayor relevancia tras el caso de María Fernanda Turrent, conocida como Mafer, una madre que fue detenida injustificadamente durante un proceso legal relacionado con la custodia de sus hijos.
La violencia vicaria: un flagelo silencioso
La violencia vicaria se manifiesta cuando una persona, habitualmente el padre de los hijos de una mujer, utiliza a los menores para someterla a un sufrimiento constante, con el objetivo de causarle daño psicológico, físico o emocional. Este tipo de violencia es especialmente doloroso, ya que no solo afecta a la madre, sino que también implica a los hijos, quienes se ven atrapados en una dinámica de control y abuso que puede tener consecuencias devastadoras en su bienestar.
El caso de Mafer Turrent: un llamado urgente a la acción
El 22 de enero de 2025, Mafer Turrent fue detenida de manera injustificada cuando acudió a una audiencia relacionada con la custodia de sus hijos. En su cuenta de X (antes Twitter), Brujas del Mar compartió la indignación por este caso y recordó que en solo una semana se conocieron tres situaciones similares: dos en la Ciudad de México y una más en Durango. Uno de los casos involucra a Carmen, quien, tras dar a luz, se encontraba aún recuperándose de su cesárea y no podía alimentar a su bebé, pero igualmente fue detenida bajo acusaciones falsas relacionadas con la custodia de sus hijos.
Lo más alarmante de estas situaciones es la indiferencia de las autoridades, quienes a menudo actúan de manera parcial, favoreciendo a los agresores y permitiendo que los procesos judiciales se dilaten, lo que resulta en una revictimización de las madres. Brujas del Mar señaló que, en la mayoría de estos casos, no se trata de situaciones aisladas, sino de un patrón sistemático que está afectando a miles de mujeres en todo el país.
La exigencia de una depuración en las fiscalías
En sus declaraciones, Brujas del Mar subrayó que la solución no es solo visibilizar estos casos, sino también transformar el sistema judicial y de fiscalías en México. «Es urgente una depuración en las fiscalías y ministerios públicos», afirmó la colectiva. Además, enfatizó la necesidad de que se adopte una comprensión más profunda de la violencia vicaria y se implementen medidas para proteger a las mujeres y niños afectados.
Un aspecto clave es la capacitación de los fiscales, jueces y demás personal involucrado en los procesos judiciales, ya que muchos de ellos no están preparados para abordar correctamente las denuncias de violencia vicaria, lo que provoca que muchas madres queden atrapadas en una espiral de abusos y judicialización.
¿Qué se necesita para erradicar la violencia vicaria?
El primer paso para erradicar la violencia vicaria es crear conciencia en la sociedad y entre las autoridades. Esto incluye, según Brujas del Mar, el seguimiento a los casos denunciados y una reforma profunda al sistema judicial, de manera que las víctimas de violencia vicaria reciban un trato adecuado y se sancione a los responsables de los abusos.
Además, es fundamental la implementación de leyes más estrictas que garanticen la protección de las mujeres y los niños involucrados en estos casos. La violencia vicaria no solo debe ser reconocida como un tipo de violencia de género, sino también como una violación grave de los derechos humanos que debe ser erradicada a través de políticas públicas efectivas.
Un llamado a la acción colectiva
El caso de Mafer Turrent y otros similares ponen de manifiesto la urgencia de actuar para frenar la violencia vicaria en México. Las autoridades deben escuchar el clamor de las organizaciones feministas y la sociedad civil, y trabajar juntas para erradicar esta forma de abuso. Solo a través de una acción colectiva, donde la justicia, el acompañamiento y la protección sean las bases, se podrá garantizar que las madres y los niños tengan un futuro más seguro y libre de violencia.
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