martes, marzo 31, 2026

Bloqueador solar, el aliado infaltable de tus vacaciones

La llegada de la Semana Santa despierta el entusiasmo por el mar, la arena y los días largos bajo el sol. Familias completas llenan las playas y, entre sombrillas, juegos y chapuzones, hay un detalle que suele quedar en segundo plano: el uso del bloqueador solar.

Aunque parece un gesto simple, aplicarse protector solar es una de las medidas más importantes para cuidar la piel. La exposición prolongada al sol, especialmente en destinos costeros, incrementa el riesgo de quemaduras, envejecimiento prematuro y enfermedades más serias como el cáncer de piel.

El problema es que muchas personas subestiman la intensidad de la radiación solar. En la playa, el agua y la arena reflejan los rayos ultravioleta (UV), lo que aumenta su impacto sobre la piel. Incluso en días nublados, hasta el 80% de los rayos UV puede atravesar las nubes.

No debe ser opcional

El doctor Alejandro Ramírez, dermatólogo clínico, explica que “el daño solar es acumulativo. No se trata solo de evitar una quemadura hoy, sino de prevenir problemas a largo plazo”.

El especialista señala que el protector solar actúa como una barrera frente a los rayos UVA y UVB. Los primeros penetran profundamente en la piel y están asociados con el envejecimiento, mientras que los segundos son los principales responsables de las quemaduras.

Uno de los errores más comunes es aplicar el bloqueador solo una vez al día. En realidad, debe reaplicarse cada dos horas, o después de nadar o sudar, incluso si el producto es resistente al agua.

También es frecuente usar una cantidad insuficiente. Para cubrir correctamente el cuerpo de un adulto se requieren aproximadamente 30 mililitros, lo equivalente a un vaso pequeño. En el caso del rostro, se recomienda aplicar una cantidad similar al tamaño de una moneda.
¿Qué protector usar?

En cuanto al tipo de protector, no todos son iguales. Para adultos, los dermatólogos recomiendan un bloqueador de amplio espectro, con factor de protección solar (FPS) de al menos 30. Este nivel permite filtrar cerca del 97% de la radiación UVB.

Para quienes pasan muchas horas bajo el sol, como en la playa, se sugiere optar por FPS 50 o superior. Además, es importante que el producto sea resistente al agua y adecuado para el tipo de piel, ya sea grasa, seca o sensible.

En el caso de niñas y niños, la piel es más delicada y requiere cuidados especiales. Los expertos recomiendan protectores solares físicos o minerales, que contienen ingredientes como óxido de zinc o dióxido de titanio, ya que generan menos irritación.

El doctor Ramírez añade que en menores de seis meses no se recomienda la exposición directa al sol. Para ellos, la mejor protección es la sombra, ropa ligera y sombreros de ala ancha.

Otro tipo de protección

Además del bloqueador, la protección solar debe entenderse como un conjunto de hábitos. Usar ropa adecuada, lentes con filtro UV y evitar el sol entre las 11 de la mañana y las 4 de la tarde son medidas que complementan el cuidado de la piel.

En medio de la diversión de Semana Santa, detenerse unos minutos para aplicar protector solar puede marcar la diferencia. Es un gesto sencillo que ayuda a disfrutar la playa sin poner en riesgo la salud.

SIGUE ESTAS RECOMENDACIONES

• Aplicar bloqueador solar 20 a 30 minutos antes de exponerse al sol

• Reaplicar cada dos horas y después de nadar

• Usar FPS 30 como mínimo; idealmente FPS 50 en playa

• No olvidar zonas como orejas, cuello, empeines y labios

• Utilizar sombrero, lentes de sol y ropa ligera

• Evitar la exposición prolongada entre 11:00 y 16:00 horas

• Mantenerse hidratado constantemente

• En niños, preferir protectores minerales y resistentes al agua

• Revisar la fecha de caducidad del producto

• Buscar sombra siempre que sea posible

Paco Marín
Paco Marín
Paco Marín es un periodista egresado en Comunicación y Periodismo por la Universidad Latinoamericana. Su experiencia abarca una amplia gama de temas críticos como salud, política, medio ambiente, infraestructura y educación, lo que le confiere un conocimiento diverso y una perspectiva integral en sus contribuciones. Su formación académica y experiencia práctica fortalecen la fiabilidad y experticia del contenido que genera.
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