De acuerdo con el Módulo de Bienestar Autorreportado (BIARE) 2025 del INEGI, los mexicanos viven con un balance emocional positivo. En promedio, la población adulta urbana obtuvo 5.4 puntos en una escala de -10 a 10, lo que indica que predominan las emociones agradables. Sin embargo, un 6.2% dijo sentir más emociones negativas y reflejó estrés, tristeza o cansancio.
En la vida diaria, esto se traduce en que la mayoría enfrenta sus actividades con ánimo favorable, pero una parte muy importante aún experimenta tensión o desánimo.
Mujeres con más dolor físico y menos energía
El estudio revela diferencias entre hombres y mujeres. Ellos alcanzaron un promedio de 5.7 puntos en balance anímico, mientras que ellas llegaron a 5.2. Además, las mujeres reportaron más dolor físico (2.8 en promedio, frente a 2.2 en hombres) y menor vitalidad. Esto conecta con experiencias cotidianas: jornadas largas, doble carga laboral y menos descanso.
Satisfacción con la vida: familia y vivienda, lo mejor valorado
En general, los mexicanos califican su satisfacción con la vida con 8.6 puntos de 10, mostrando optimismo. Los aspectos que más alegran a la población son la libertad para decidir sobre su vida (9.1), la vivienda (8.9) y las relaciones familiares (8.8).
En contraste, las preocupaciones aparecen en la seguridad ciudadana (6.2), donde casi una cuarta parte de los encuestados se declaró insatisfecho, y en la calidad del medio ambiente (7.2).
Sentido de propósito: gratitud y resiliencia
Otro hallazgo relevante es el fuerte sentido de propósito en la población. La mayoría coincide en que “soy una persona afortunada” (9.4) y que tiene la libertad de dirigir su propia vida (9.3).
No obstante, el reto surge en la resiliencia: cuando ocurre algo negativo, el promedio de acuerdo con la frase “me cuesta volver a la normalidad” fue de 5.0. Esto indica que muchos mexicanos aún batallan para recuperarse emocionalmente de los problemas.
En palabras simples, el reporte confirma que en México existe un alto nivel de satisfacción personal y familiar, pero persisten dos factores que afectan la vida cotidiana: la inseguridad y la preocupación ambiental.
Para los ciudadanos, esto se traduce en una paradoja: aunque la mayoría se siente agradecida y satisfecha con su vida, teme por su seguridad y percibe un entorno cada vez más deteriorado.
¿Para qué sirve saber esto?
Conocer cómo se sienten los mexicanos va más allá de la economía y las estadísticas frías. El Módulo de Bienestar Autorreportado (BIARE) 2025 del INEGI muestra qué aspectos de la vida generan satisfacción y cuáles causan malestar, información que sirve para diseñar políticas públicas más efectivas. Si la gente se declara feliz con su vivienda y su familia, pero insatisfecha con la seguridad o el medio ambiente, los gobiernos pueden enfocar sus esfuerzos en atender esas preocupaciones. Además, el hallazgo de que las mujeres reportan más dolor físico y menor vitalidad revela necesidades específicas de atención en salud y condiciones laborales.
Pero no solo sirve a las autoridades: también es útil para la sociedad en general. Estos indicadores nos ayudan a entender cómo vivimos, qué valoramos y qué nos preocupa. Saber que la mayoría se siente afortunada y con propósito muestra resiliencia, mientras que la baja satisfacción con la seguridad o el entorno ambiental refleja miedos cotidianos. En pocas palabras, el BIARE complementa al PIB: no mide dinero, mide emociones, y con ello ofrece un mapa más humano de la calidad de vida en México.


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