La mañana de este viernes, Acapulco vivió una jornada trágica con el asesinato de un comandante de la Fiscalía General de Justicia (FGJ) de Guerrero, quien fue atacado junto a otro agente mientras realizaban su trabajo en la zona urbana. Este nuevo ataque, que suma más víctimas a la larga lista de policías y funcionarios asesinados en México, pone nuevamente de manifiesto la escalada de violencia que vive el país y, en particular, el estado de Guerrero.
Un ataque a plena luz del día
Los primeros informes apuntan a que los agentes, quienes se encontraban en la calle Teotepec, en la colonia Cumbres de Figueroa, fueron sorprendidos por hombres armados que comenzaron a disparar en su contra sin previo aviso. A pesar de los esfuerzos de auxilio, uno de los agentes perdió la vida en el lugar de los hechos, mientras que el otro resultó herido. El fallecido fue identificado como Juan Carlos Asabay Castro, quien se desempeñaba como Coordinador de Zona de la Policía Investigadora Ministerial adscrito a la Fiscalía Especializada Contra el Secuestro.
El ataque ocurrió a solo 150 metros de las instalaciones del Colegio La Salle, lo que dejó en evidencia la vulnerabilidad de los uniformados, incluso en áreas urbanas de gran concurrencia. La Fiscalía de Guerrero ha iniciado una investigación, aunque aún se desconoce el motivo detrás del crimen y la identidad de los agresores.
El contexto de la violencia en Guerrero
Guerrero, uno de los estados más violentos de México, ha sido escenario de numerosos ataques contra autoridades locales y federales. El estado, que históricamente ha enfrentado problemas de narcotráfico y crimen organizado, ha visto cómo la violencia se extiende no solo entre grupos criminales, sino también contra quienes luchan por mantener el orden. En este caso, el asesinato de Juan Carlos Asabay Castro resalta la creciente peligrosidad de ser parte de las fuerzas de seguridad en la región.
Según datos de la organización Causa en Común, Guerrero es uno de los estados con más homicidios de policías. En su informe de 2024, la organización destacó que, entre enero y octubre de este año, 19 agentes fueron asesinados en Guerrero, ubicándose en el cuarto lugar de los estados más peligrosos para las fuerzas de seguridad, después de Guanajuato, Estado de México y Chiapas. Este contexto de violencia generalizada genera una gran preocupación, pues cada vez es más difícil asegurar la integridad de los agentes que, día a día, arriesgan su vida para combatir el crimen.
La violencia contra policías: un problema creciente
A nivel nacional, el asesinato de policías y funcionarios ha alcanzado cifras alarmantes. De acuerdo con el informe de Causa en Común, 257 policías fueron asesinados entre enero y octubre de 2024. Aunque este número representa una disminución en comparación con el año anterior (412 policías asesinados en 2023), la cifra sigue siendo preocupante. De los crímenes ocurridos en 2024, más de 60 se concentraron en cinco estados: Guanajuato, Estado de México, Chiapas, Guerrero y Nuevo León, donde la violencia contra los uniformados es más frecuente.
El caso de Juan Carlos Asabay Castro es solo uno más en la larga lista de ataques que sufren los policías en México. Este fenómeno no solo refleja la brutalidad de los carteles de la droga y las organizaciones criminales, sino también la falta de seguridad y el reto de mantener un sistema de justicia eficaz en un contexto de violencia tan desbordada.
¿Qué está haciendo el gobierno?
El gobierno de Claudia Sheinbaum, al igual que el de sus predecesores, enfrenta el desafío de lidiar con la violencia estructural que afecta a México. En el primer mes de su administración, 31 policías fueron asesinados, de los cuales nueve perdieron la vida en la última semana de octubre, lo que refleja la creciente tensión en las calles.
La reforma a la seguridad pública y el fortalecimiento de las instituciones policiales son algunos de los puntos que la administración actual está tratando de abordar. Sin embargo, la violencia contra las fuerzas de seguridad sigue siendo una de las principales preocupaciones, especialmente en estados como Guerrero, donde los criminales están cada vez más organizados y son más letales.
La incertidumbre sobre el futuro de la seguridad en México
El asesinato de Juan Carlos Asabay Castro y el continuo ataque a policías en todo el país evidencian que México enfrenta una crisis de seguridad que va más allá de la simple lucha contra el crimen organizado. La falta de un plan efectivo para combatir la violencia y la corrupción dentro de las propias fuerzas de seguridad está generando un círculo vicioso que parece difícil de romper. Mientras tanto, la sociedad sigue siendo la principal víctima de esta espiral de violencia.
¿Cómo frenar la violencia contra los policías?
La violencia contra los policías y funcionarios de justicia en México es un problema complejo que requiere una estrategia integral que no solo se enfoque en la persecución del crimen, sino también en la protección de quienes arriesgan su vida para hacer cumplir la ley. La reforma en seguridad pública debe ser una prioridad para el gobierno, pero, más allá de los cambios legislativos, es necesario garantizar que los agentes de la ley cuenten con los recursos y el apoyo adecuado para realizar su trabajo de manera segura.
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