El debate sobre el cambio de nombres geográficos ha marcado la agenda política de muchos países. Recientemente, Donald Trump, presidente electo de Estados Unidos, propuso renombrar el Golfo de México a “Golfo de América”, una declaración que generó controversia en diversos sectores. Curiosamente, en México, el expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) tuvo una propuesta similar hace solo unos meses. AMLO sugirió cambiar el nombre del Mar de Cortés, también conocido como Golfo de California, en un esfuerzo por desvincularlo de la figura histórica de Hernán Cortés, un personaje con un legado polémico en la historia de México.
El Golfo de México: el origen de la propuesta de Trump
El Golfo de México ha sido históricamente una de las áreas más estratégicas de América del Norte, con importancia económica, geopolítica y cultural para México, Estados Unidos y Cuba. Sin embargo, en enero de 2025, Donald Trump sorprendió a todos con su declaración sobre cambiarle el nombre a este golfo. Según Trump, renombrarlo a «Golfo de América» rendiría homenaje al esfuerzo estadounidense en la región. Esta sugerencia ha sido vista por muchos como una estrategia para fortalecer el sentido de soberanía de los Estados Unidos sobre las aguas y las riquezas del golfo, especialmente considerando los futuros proyectos petroleros que se planean en la zona.
AMLO y su propuesta de renombrar el Mar de Cortés
En noviembre de 2023, durante una conferencia mañanera en Sinaloa, AMLO aprovechó su gira por Baja California para plantear la posibilidad de cambiar el nombre del Mar de Cortés. Este mar, también conocido como Golfo de California, ha sido históricamente asociado con el conquistador español Hernán Cortés, quien en 1533 arribó a las costas de lo que hoy es Baja California. Para AMLO, este nombre resultaba problemático, pues Cortés es considerado una figura polémica por su papel en la colonización y opresión de los pueblos indígenas.
La propuesta de AMLO fue clara: “¡Qué Mar de Cortés ni qué nada!”, dijo el exmandatario, sugiriendo que la región debería ser conocida únicamente como el Golfo de California, un nombre que refleja su ubicación geográfica y su identidad más auténtica.
La importancia ambiental y cultural del Golfo de California
El Golfo de California, conocido también como el Mar de Cortés, es un ecosistema único y uno de los cuerpos de agua más biodiversos del planeta. Conocido como «El acuario del mundo«, este golfo alberga una amplia variedad de especies marinas como la totoaba, la vaquita marina y diversas especies de tortugas. Su ecosistema es tan valioso que en 1993 fue declarado Reserva de la Biósfera por la UNESCO.
En 2021, el exgobernador de Baja California, Jaime Bonilla, firmó un decreto que oficializaba el nombre de Golfo de California en lugar de Mar de Cortés. La propuesta de AMLO reflejaba el deseo de las comunidades locales y algunos activistas por dejar atrás el legado de la colonización y destacar la identidad regional y cultural de los pueblos originarios.
El impacto del cambio de nombres en la identidad nacional
El cambio de nombres geográficos es un tema complejo que toca fibras sensibles en términos de identidad nacional. Para muchos, un nombre no es solo una etiqueta; es una manifestación de historia, cultura y, sobre todo, de poder. El Golfo de México y el Mar de Cortés son símbolos no solo de las relaciones entre países, sino también de la memoria colectiva y los intereses históricos. La propuesta de Trump y AMLO de cambiar estos nombres plantea una reflexión sobre el papel de la historia y la política en la configuración de la identidad de una región.
Reacciones ante las propuestas de Trump y AMLO
La propuesta de Trump sobre el Golfo de México fue rápidamente rechazada por muchos sectores de la sociedad, especialmente en México y Cuba, que ven esta sugerencia como un intento de apropiación de un espacio que consideran parte de su patrimonio común. En contraste, la propuesta de AMLO de renombrar el Mar de Cortés encontró un eco favorable entre algunos activistas y pueblos indígenas de la región, que consideran que el nombre actual honra a un personaje colonial.
¿Un cambio de nombre es suficiente para cambiar la historia?
El cambio de nombres geográficos no es solo un asunto de semántica; es un acto con implicaciones profundas sobre cómo nos relacionamos con nuestro pasado. Mientras Trump busca renombrar el Golfo de México, AMLO ha sugerido una revisión de la nomenclatura del Mar de Cortés. Ambos casos son ejemplos de cómo la política y la historia pueden influir en las decisiones sobre nuestro entorno, pero ¿realmente cambiar el nombre de un lugar puede transformar la historia detrás de él?
El debate continúa, y será interesante ver si estas propuestas logran el respaldo necesario para ser implementadas, y qué repercusiones tendrán en la identidad regional y nacional de los países involucrados.
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