La decisión del gobierno de Estados Unidos de no extender por ahora la vigencia del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) abrió un nuevo capítulo para el principal acuerdo comercial de Norteamérica. Aunque el anuncio del presidente Donald Trump generó preocupación en los mercados y entre las empresas, el tratado no desaparece ni deja de funcionar. Lo que cambia es el mecanismo con el que será revisado durante los próximos años.
En el sexto aniversario de la entrada en vigor del T-MEC, la administración estadounidense confirmó que no enviará la carta necesaria para ampliar automáticamente la vigencia del acuerdo por otros 16 años. En su lugar, optó por aplicar el procedimiento previsto en el propio tratado: mantenerlo vigente hasta 2036 y realizar revisiones cada año para discutir posibles modificaciones.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, explicó que la administración considera que el acuerdo necesita cambios importantes. «No estamos dispuestos a aprobar el acuerdo sin más» y «creemos que existen problemas importantes», afirmó.
¿QUÉ SIGNIFICA REALMENTE ESTA DECISIÓN?
La noticia provocó dudas porque muchos interpretaron que Estados Unidos había abandonado el T-MEC. Sin embargo, eso no ocurrió. El propio tratado establece que una cosa es prorrogar su vigencia por otros 16 años y otra muy distinta es retirarse del acuerdo. Para abandonar el tratado, cualquiera de los tres países tendría que notificar formalmente su salida con seis meses de anticipación. Hasta ahora, ninguno lo ha hecho.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, explicó que «ese no es el caso». Precisó que, con la información disponible, Estados Unidos no ha iniciado un proceso de salida, sino únicamente decidió no extender de inmediato la vigencia del acuerdo.
«Nos vamos a ir por el carril de la revisión anual por los próximos 10 años, que es la vigencia acordada del tratado», señaló Ebrard, tras concluir este miércoles 1 de julio una reunión con el representante comercial estadounidense y autoridades canadienses.
En términos prácticos, esto significa que el comercio entre los tres países continuará funcionando exactamente igual que hasta ahora. Las reglas para exportar e importar productos permanecen vigentes y las empresas seguirán utilizando los beneficios del tratado mientras continúen las negociaciones. No habrá cambios automáticos en las aduanas, los aranceles o las reglas de origen a partir del jueves 2 de julio.
¿POR QUÉ TRUMP DECIDIÓ NO EXTENDERLO?
Durante su segundo mandato, Donald Trump endureció su postura frente a los acuerdos comerciales internacionales. Su administración considera que el T-MEC protege demasiado comercio que queda exento de los nuevos aranceles impulsados por Washington y que no ha logrado reducir el déficit comercial de Estados Unidos con México y Canadá.
Antes del anuncio oficial, Trump había dejado entrever que incluso prefería que Estados Unidos operara sin el tratado si no conseguía cambios de fondo. Sin embargo, retirar completamente al país del acuerdo implicaría enfrentar la oposición de sectores empresariales, agricultores, fabricantes de automóviles y legisladores de ambos partidos, quienes consideran que el T-MEC ha fortalecido la integración económica de Norteamérica.
¿CUÁL ES EL FUTURO DEL T-MEC?
La presidenta Claudia Sheinbaum insistió en que el anuncio estadounidense no representa el fin del T-MEC. Durante su conferencia explicó el contenido del artículo 34.7 del acuerdo, el cual regula precisamente este escenario.
«Si el día de hoy no hay la decisión de Estados Unidos de prorrogar 16 años el Tratado, se mantiene por los próximos 10 años, que es su vigencia hasta el 2036, y se revisaría cada año», explicó la mandataria.
Añadió que incluso durante ese periodo los tres gobiernos pueden decidir extender nuevamente el acuerdo por otros 16 años si logran un consenso.
Sheinbaum subrayó que la fecha del 1 de julio no representaba una fecha límite definitiva para salvar el tratado, como llegó a interpretarse en algunos análisis. «No es que hoy se acabe, sino que sigue el trabajo conjunto», afirmó.
Dijo que las revisiones anuales permitirán resolver los temas pendientes y que una futura prórroga sigue siendo legalmente posible.
¿CÓMO FUNCIONARÁN LAS REVISIONES ANUALES?
Hasta ahora el mecanismo nunca había sido utilizado. La idea es que cada año los tres países revisen los puntos que alguno considere problemáticos y negocien posibles ajustes. Conforme se alcancen acuerdos, la lista de asuntos pendientes debería ir reduciéndose.
El secretario mexicano de Economía, Marcelo Ebrard, explicó que esa es precisamente la lógica prevista por el tratado. «Cada año aquello que no te parezca que está correcto o los cambios que quieras hacer se van planteando con las otras partes y se tiene que llegar a acuerdos», señaló.
Agregó que el objetivo mexicano será reducir gradualmente los temas en discusión para disminuir la incertidumbre entre inversionistas y empresas.
La siguiente reunión formal ya tiene fecha. El próximo 20 de julio una delegación estadounidense viajará a la Ciudad de México para iniciar la revisión prevista en el tratado. Será el primer paso de un proceso que podría prolongarse durante varios años, dependiendo de la complejidad de los temas que se negocien.
¿POR QUÉ ES TAN IMPORTANTE EL T-MEC?
El acuerdo comercial une a tres de las economías más grandes del mundo. En conjunto representan cerca de una tercera parte del Producto Interno Bruto global y mantienen una de las cadenas de suministro más integradas del planeta.
Desde que el T-MEC entró en vigor en 2020, el comercio entre México, Estados Unidos y Canadá pasó de aproximadamente un billón de dólares a más de 1.6 billones de dólares en 2024. Industrias como la automotriz, la electrónica, la agricultura, la producción de alimentos y el sector energético dependen de reglas comunes que permiten mover mercancías con bajos aranceles y procedimientos simplificados.
Esa integración explica por qué cualquier modificación al tratado genera atención internacional. Miles de empresas producen componentes en los tres países antes de ensamblar un producto final, por lo que cambios en las reglas comerciales pueden afectar inversiones, costos y decisiones de producción.
¿QUÉ PUEDEN ESPERAR LAS EMPRESAS Y LOS CONSUMIDORES?
En el corto plazo, prácticamente nada cambia. Las exportaciones mexicanas seguirán entrando a Estados Unidos bajo las reglas actuales siempre que cumplan los requisitos establecidos en el tratado. Los productores agrícolas, las armadoras de vehículos, la industria manufacturera y otros sectores continuarán operando bajo el mismo marco jurídico.
Sin embargo, la decisión estadounidense sí introduce un elemento de incertidumbre para el mediano plazo. Al existir revisiones cada año, las empresas deberán seguir de cerca las negociaciones porque podrían discutirse modificaciones relacionadas con reglas de origen, contenido regional, solución de controversias, inversiones, medio ambiente, energía o condiciones laborales.
Cualquier cambio deberá negociarse entre los tres gobiernos antes de entrar en vigor.
EL ESCENARIO HACIA 2036
El futuro del T-MEC dependerá de la capacidad de los tres países para alcanzar acuerdos durante las revisiones anuales. Si en algún momento Estados Unidos, México y Canadá coinciden nuevamente en extender el tratado, podrán hacerlo por otros 16 años sin necesidad de esperar hasta 2036.
Mientras eso ocurre, el mensaje oficial de los gobiernos mexicano y estadounidense es claro: el tratado continúa vigente, el comercio seguirá desarrollándose bajo las reglas actuales y las negociaciones apenas entran en una nueva etapa.
Más que el final del T-MEC, la decisión anunciada por Washington marca el inicio de un proceso de revisión permanente que definirá la evolución del principal acuerdo comercial de Norteamérica durante la próxima década.


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