La manera en que México genera su electricidad podría transformarse durante los próximos cuatro años. El gobierno federal presentó una estrategia que busca aumentar la capacidad de generación eléctrica del país y, al mismo tiempo, incrementar la participación de las energías renovables en la matriz energética nacional.
La meta planteada para 2030 contempla la incorporación de 32 mil megawatts adicionales de capacidad eléctrica. De ese total, alrededor de 22 mil megawatts provendrán de fuentes renovables como la energía solar, eólica, geotérmica, termosolar e hidroeléctrica modernizada, lo que permitirá que cerca del 70% de la nueva energía que se incorpore al sistema provenga de tecnologías limpias.
La propuesta forma parte de la estrategia energética impulsada por el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, que busca responder a una realidad evidente: México necesita cada vez más electricidad para abastecer hogares, escuelas, hospitales, comercios, industrias y nuevos proyectos de inversión.
“En la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum se va a generar la energía suficiente y necesaria que el país requiere”, afirmó la secretaria de Energía, Luz Elena González, durante la presentación de los avances del plan.
Más electricidad para México
El crecimiento de la demanda eléctrica es uno de los principales retos que enfrenta el sistema energético nacional. La expansión industrial, el aumento de la población, la digitalización de los servicios y el desarrollo de nuevas actividades económicas requieren cada vez más energía.
La directora general de la Comisión Federal de Electricidad, Emilia Calleja Alor, explicó que el objetivo es garantizar electricidad suficiente, accesible, confiable y cada vez más limpia para toda la población.
“México necesita cada vez más electricidad. La necesitan los hogares, las escuelas, las industrias, los comercios, el transporte y las nuevas inversiones que están llegando a nuestro país”, señaló.
La planeación energética considera también el crecimiento de puertos, corredores industriales, destinos turísticos, hospitales y ciudades en expansión, por lo que la ubicación de los nuevos proyectos se está definiendo con base en los recursos naturales disponibles en cada región y en las necesidades futuras de consumo.
Del gas a las energías limpias
Durante las últimas décadas, gran parte del crecimiento eléctrico de México se apoyó en combustibles fósiles, principalmente gas natural. Aunque este combustible emite menos contaminantes que el combustóleo o el diésel, sigue contribuyendo a la emisión de gases de efecto invernadero.
La nueva estrategia busca modificar gradualmente esa dependencia. Actualmente, las energías renovables representan aproximadamente el 24% de la generación eléctrica nacional. La meta es elevar esa participación hasta el 38% para el año 2030.
Esto implica un aumento de alrededor de 15 puntos porcentuales en apenas cinco años, un crecimiento que la presidenta Sheinbaumdescribe como uno de los más importantes en la historia reciente del sector eléctrico mexicano.
Aquí, la energía solar será la principal protagonista. Se proyecta incorporar cerca de 12 mil 300 megawatts fotovoltaicos, mientras que la energía eólica aportará alrededor de 6 mil 800 megawatts. También crecerán la generación geotérmica y la hidroeléctrica mediante programas de modernización de centrales existentes.
La apuesta de la CFE
Uno de los aspectos centrales del plan es el papel que tendrá la Comisión Federal de Electricidad, pues aportará cerca del 79% de toda la nueva capacidad eléctrica que se instalará durante el sexenio, ya sea mediante recursos propios o a través de esquemas de financiamiento mixto.
“Al 2030 el sector público estará inyectando el 61 por ciento de la energía eléctrica a nivel nacional”, indicó la secretaria de Energía, Luz Elena González.
Subrayó que, incluso en los proyectos desarrollados con esquemas de participación privada, la propiedad de los activos permanecerá en manos de la CFE.
Inversión multimillonaria
La inversión total estimada asciende a 739 mil millones de pesos, una cifra que será destinada tanto a la construcción de nuevas centrales como al fortalecimiento de las redes de transmisión y distribución.
Estas inversiones buscan resolver uno de los retos más importantes de la transición energética: no basta con producir electricidad; también es necesario garantizar que pueda llegar de manera segura y confiable a los hogares, negocios y centros productivos.
Para miles de familias, esto podría traducirse en un suministro más estable y menos vulnerable a interrupciones derivadas del crecimiento acelerado de la demanda.
La meta de 2030
La transición energética mexicana se encuentra todavía en una etapa de construcción, pero las metas planteadas son ambiciosas. Para finales de la década, el gobierno proyecta una capacidad adicional de 32 mil megawatts, una participación renovable del 38 por ciento en la generación eléctrica nacional y una mayor presencia de la CFE en el suministro energético del país.
Actualmente ya han sido asignadas 50 plantas fotovoltaicas con una capacidad conjunta de 7 mil 859 megawatts, además de 17 proyectos eólicos que suman 4 mil 700 megawatts.
NOTA DE CONTEXTO
PROYECTOS EMBLEMÁTICOS PARA CUMPLIR LA META
Entre los proyectos más innovadores destaca el denominado Proyecto Oasis, que se desarrollará en la región de Mulegé, en Baja California Sur.
Se trata de una zona aislada del Sistema Eléctrico Nacional, donde actualmente buena parte de la electricidad depende de combustibles fósiles transportados desde otras regiones. La propuesta combina energía solar, almacenamiento mediante baterías e hidrógeno verde.
La central fotovoltaica tendrá una capacidad de 72 megawatts y estará acompañada por baterías de almacenamiento de 20 megawatts. Además, la energía sobrante podrá utilizarse para producir hidrógeno verde, que posteriormente se empleará para generar electricidad cuando sea necesario.
Según la CFE, el sistema podrá generar energía equivalente al consumo de aproximadamente 40 mil hogares y evitará la emisión de más de 94 mil toneladas de dióxido de carbono.
“Es un proyecto de cero emisiones y muy innovador; muy pocos países en el mundo tienen proyectos de este tipo”, destacó la presidenta Claudia Sheinbaum.
Puerto Peñasco, la apuesta solar
Otro de los proyectos emblemáticos es la central fotovoltaica Rafael Galván Maldonado, conocida popularmente como Puerto Peñasco, en Sonora. Cuando concluyan sus cuatro etapas de construcción, alcanzará una capacidad de mil megawatts, lo que la convertirá en una de las instalaciones solares más grandes del continente americano.
La obra incorpora sistemas de almacenamiento con baterías y tecnología especializada para estabilizar el sistema eléctrico, además de generar empleos e impulsar el desarrollo regional. Su inversión supera los mil 400 millones de dólares.
NOTA DE CONTEXTO
MENOS EMISIONES Y MENOR DEPENDENCIA DEL GAS
Uno de los argumentos centrales del gobierno es que la transición energética permitirá reducir las emisiones contaminantes y disminuir gradualmente la dependencia del gas natural importado.
Las estimaciones oficiales indican que la estrategia evitará la emisión de aproximadamente 69 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente para 2030.
Además, la expansión de las energías renovables evitaría la necesidad de construir decenas de nuevas plantas de ciclo combinado alimentadas por gas.
“Va a bajar el consumo de gas natural y va a aumentar la energía generada por renovables”, afirmó Sheinbaum.
El gobierno mexicano sostiene que esta reducción contribuirá al cumplimiento de los compromisos internacionales de México en materia climática y a una mayor seguridad energética nacional.
Aunque la apuesta principal será por las energías renovables, el sistema seguirá requiriendo respaldo para garantizar el suministro continuo.
La energía solar depende de la radiación solar y la eólica de la presencia de viento. Por ello, la CFE continuará desarrollando centrales de ciclo combinado que funcionarán como respaldo para asegurar la estabilidad de la red eléctrica cuando las condiciones climáticas reduzcan la producción renovable.
Según la Secretaría de Energía, Luz Elena González, estas nuevas plantas aportarán cerca de 9 mil 900 megawatts de capacidad firme para acompañar el proceso de transición energética.
