México se irá olvidando del efectivo a partir de noviembre

México se irá olvidando del efectivo a partir de noviembre
México se irá olvidando del efectivo a partir de noviembre

Pagar la gasolina, cruzar una caseta de peaje o hacer una compra en una tienda podría requerir cada vez menos billetes y monedas en México.

El país prepara una transición hacia un mayor uso de pagos digitales, que comenzaría a tomar fuerza desde noviembre y tendría como meta que, para 2027, al menos la mitad de las operaciones puedan hacerse por medios electrónicos.

Pero esto no significa que el efectivo vaya a desaparecer. La propuesta de Ley de Economía Digital busca reducir poco a poco su utilización y hacer más fácil pagar directamente con el teléfono celular. Gasolineras y carreteras estarían entre los primeros sectores donde se impulsaría el cambio, mientras comercios grandes y pequeños podrían cobrar mediante códigos QR.

Actualmente, el efectivo sigue teniendo un enorme peso en la vida diaria de los mexicanos. José Antonio Peña Merino, titular de la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones, explicó que 85% de las operaciones menores a 500 pesos todavía se pagan de esta manera.

¿Cómo pagar con CoDi en México?

La apuesta está centrada en CoDi, una herramienta que utiliza la infraestructura del Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios (SPEI), el mismo sistema por el que circulan las transferencias entre cuentas bancarias. La diferencia es que ahora se pretende llevar esa facilidad hasta las compras más comunes: desde pagar en una tienda hasta liquidar el trabajo de un plomero o un electricista.

“Queremos impulsar la actividad económica si facilitamos el intercambio entre personas”, explicó Peña Merino. La idea es que incluso una pequeña tienda o un puesto pueda recibir dinero directamente en una cuenta bancaria sin necesitar una terminal para tarjetas.

El procedimiento busca ser sencillo. Al momento de pagar, el comprador podrá abrir la aplicación de su banco, ingresar a CoDi y escanear el código QR del establecimiento. También podrá ocurrir al revés: el cliente genera el código con la cantidad que debe pagar y el vendedor lo lee. Una vez comprobados los datos, se autoriza la operación.

Según los cálculos del Banco de México citados por Peña Merino, el dinero puede verse reflejado entre cuatro y cinco segundos después de confirmar el pago. En un supermercado, por ejemplo, el código QR podría aparecer en la pantalla de la caja una vez realizada la cuenta; el cliente lo escanearía con su teléfono y confirmaría el importe.

¿Se cobra comisión por pagar con SPEI o CoDi?

Hay otra diferencia importante. Las transferencias realizadas mediante SPEI y CoDi no cobran comisión, lo que permitiría que tanto el consumidor como el pequeño comerciante utilicen el sistema sin pagar un porcentaje por cada operación. El gobierno considera que esta característica podría facilitar su entrada a pequeños establecimientos que actualmente reciben la mayor parte de sus ingresos en efectivo.

Actualmente, alrededor de 85% de las microempresas y pequeños establecimientos ya tienen una cuenta bancaria, aunque muchas la utilizan prácticamente como una cuenta personal, pues cobran en efectivo y después depositan el dinero. Pero ahora, cobrar directamente en una cuenta dejaría además un registro de los ingresos del negocio, lo que puede ser utilizado posteriormente por bancos e instituciones financieras al momento de decidir si conceden un crédito y bajo qué condiciones.

Para ampliar la bancarización también se trabaja en cuentas sencillas que puedan abrirse de manera remota con una identificación. El propósito es que un comerciante, trabajador independiente o prestador de servicios pueda recibir cantidades mayores mediante transferencias sin tener que manejar necesariamente el dinero en efectivo.

México comenzará a reducir el efectivo en noviembre

La transformación no ocurrirá de un día para otro. Las instituciones financieras tienen como límite el mes de diciembre para incorporar las nuevas disposiciones relacionadas con CoDi, aunque algunas han señalado que podrían estar listas antes de El Buen Fin. Por ello, Peña Merino anticipó que durante la primera quincena de noviembre podría comenzar a extenderse esta forma de cobro en los comercios.

Después vendrían otros sectores. El plan contempla reducir gradualmente el manejo de efectivo en gasolineras y carreteras. En las casetas de peaje, por ejemplo, podrían aumentar poco a poco los carriles destinados a pagos digitales, lo que también busca hacer más rápido el paso de los vehículos.

La presidenta Claudia Sheinbaum aclaró que la medida no representa una prohibición de los billetes y monedas. “No es que se vaya a prohibir el efectivo, sino facilitar el uso de la tecnología para hacer pagos digitales”, señaló. La reducción, insistió, será paulatina.

¿Qué pasará con quienes no usan la tecnología?

En México todavía existen alrededor de 18 millones de adultos que no cuentan con una cuenta bancaria, según la estimación presentada por Peña Merino. Incorporarlos a una economía que utiliza cada vez más pagos electrónicos implicará primero facilitar su entrada al sistema financiero.

El Banco del Bienestar también prepara una nueva aplicación que permitirá realizar pagos y cobros. Esto gana relevancia por el número de personas que ya cuentan con una tarjeta o una cuenta de esa institución y que podrían comenzar a utilizarla para operaciones cotidianas.

El caso de los adultos mayores merece especial atención. Para quienes durante buena parte de su vida han utilizado efectivo, pasar a una aplicación bancaria, buscar una opción en la pantalla y escanear un código puede resultar menos sencillo de lo que parece para alguien acostumbrado a hacerlo todos los días.

Peña Merino señaló que más de 60% de las personas de entre 60 y 70 años utiliza teléfono móvil, por lo que la estrategia será ofrecer una experiencia sencilla, particularmente para quienes tienen menor familiaridad con las herramientas digitales. El Banco de México estableció además que el procedimiento deberá ser prácticamente igual entre las instituciones financieras y permitir pagar o cobrar en pocos pasos.

Sin embargo, tener un teléfono celular no necesariamente significa saber utilizar una aplicación bancaria. La inclusión de los adultos mayores dependerá también de que reciban información clara, encuentren procedimientos sencillos y, sobre todo, conserven alternativas mientras se familiarizan con esta nueva manera de pagar.

Por ahora, podrán seguir utilizando efectivo. “El uso de efectivo no se va a eliminar”, aseguró Peña Merino. La reducción se concentrará gradualmente en algunos sectores y convivirá con los medios tradicionales de pago.

La meta está puesta en 2027

El gobierno calcula que los pagos digitales podrían alcanzar al menos 50% de las operaciones durante el primer año de esta estrategia. Peña Merino considera que se trata de una estimación conservadora y puso como referencia a Brasil, donde un sistema semejante tuvo una rápida adopción entre la población.

Llegar a ese punto significaría un cambio importante para un país donde ocho de cada diez compras pequeñas todavía se realizan con dinero en efectivo. También supondrá convencer a consumidores y comerciantes de que sacar el teléfono, escanear un código y confirmar una transferencia puede ser tan cotidiano como entregar un billete.

El cambio empezará poco a poco. Primero aparecerán más códigos QR en comercios, después crecerán las opciones digitales en gasolineras y carreteras y, si la estrategia avanza como está previsto, millones de operaciones que hoy se hacen con billetes y monedas pasarán directamente de una cuenta bancaria a otra. El efectivo seguirá ahí, pero podría dejar de ser, con el tiempo, la primera opción para pagar.

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