México enfrenta desde hace años un problema visible para millones de personas que usan carreteras federales deterioradas, con baches, hundimientos y tramos inseguros que encarecen el transporte, alargan los viajes y aumentan los riesgos de accidentes.
Ante este escenario, el gobierno federal puso en marcha un ambicioso plan de intervención carretera que busca atender de fondo este rezago, con una inversión histórica de 50 mil millones de pesos y una estrategia que prioriza las vías libres de peaje por donde se mueve la mayor parte de la carga y de los pasajeros del país.
El programa es coordinado por la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) y tiene un impacto especial en el sur-sureste, particularmente en la península de Yucatán, una región donde las carreteras son necesarias para el turismo, el comercio, el abasto de alimentos y la movilidad cotidiana de miles de comunidades.
Para entender la magnitud del plan, primero hay que conocer cómo está conformada la red federal de carreteras en México. En total, el país cuenta con 52 mil 64 kilómetros de carreteras federales. De ese total, 40 mil 568 kilómetros son libres de peaje y 11 mil 496 corresponden a autopistas de cuota.
Aunque las autopistas suelen tener mejores condiciones, la realidad es que la mayor parte de la población y del transporte productivo depende de las carreteras libres de peaje. Son las que conectan ciudades medianas, pueblos, zonas agrícolas, destinos turísticos y corredores industriales sin necesidad de pagar cuotas.
Dentro de la red federal existen carreteras consideradas estratégicas, conocidas como “ejes troncales”. Se trata de 15 corredores que, en conjunto, concentran el 92 por ciento del transporte de carga y el 80 por ciento del traslado de pasajeros en el país.
Estos ejes troncales tienen una longitud total de 19 mil 773 kilómetros, de los cuales 10 mil 350 kilómetros son libres de peaje. Es decir, más de la mitad de estas vías estratégicas no cobran cuota y son esenciales para la economía nacional. Por estas carreteras circulan diariamente tráileres con mercancías, autobuses de pasajeros, vehículos de transporte turístico, camiones de abasto y automóviles particulares.
Atender donde más se mueve el país
Con este diagnóstico, la SICT diseñó una estrategia enfocada en intervenir 18 mil kilómetros de la red federal libre de peaje. De ese total, 7 mil 95 kilómetros corresponden a ejes troncales, lo que representa alrededor del 70 por ciento de estas rutas estratégicas. Además, se atenderán cerca de 11 mil kilómetros adicionales de carreteras libres de peaje que, aunque no son ejes troncales, cumplen una función vital para la conectividad regional.
La inversión total será de 50 mil millones de pesos y se estima que el programa generará más de 100 mil empleos directos e indirectos en todo el país. Los trabajos ya comenzaron este mes de enero y se desarrollarán de manera escalonada durante 2026.

El sur-sureste, una prioridad clara
Dentro del plan nacional, la región sur-sureste ocupa un lugar central. En esta zona se intervendrán 3 mil 140 kilómetros de carreteras federales, con una inversión de 10 mil 873 millones de pesos.
Los corredores considerados incluyen rutas como Puebla-Progreso, Puebla-Tapachula, el Circuito Transístmico, Acapulco-Veracruz, el Corredor del Altiplano y, de manera muy destacada, la península de Yucatán.
Tecnología y maquinaria para avanzar
Uno de los cambios más importantes del programa es la inversión en maquinaria propia. La SICT ya adquirió 20 trenes de pavimentación, de los cuales 10 comenzaron a operar desde el año pasado y los otros 10 arrancan entre enero y febrero de este año.
Además, se contempla la compra de 11 trenes adicionales para que cada estado cuente con al menos uno. Estos equipos utilizan tecnología de última generación que permite avanzar hasta un kilómetro de pavimentación por día, algo impensable con métodos tradicionales.
La estrategia también incluye mover los trenes de pavimentación de un estado a otro conforme se concluyen los trabajos, lo que permite aprovechar al máximo los recursos disponibles.
CARRETERAS A INTERVENIR EN LA PENÍNSULA
En la península de Yucatán, el programa contempla carreteras fundamentales para la vida diaria y el desarrollo regional. Entre ellas destaca la rehabilitación de los ejes troncales en la Carretera Federal 295, que conecta Felipe Carrillo Puerto con Río Lagartos a lo largo de 254 kilómetros; también se intervendrá la Carretera Federal 281, ubicada totalmente en Yucatán, que enlaza Hunucmá, Sisal, Mérida y Umán en un tramo de 89 kilómetros, vital para el turismo y el comercio local.
La Carretera Federal 261, que va de Escárcega, Campeche, a Progreso, Yucatán, pasando por ciudades como Champotón, Tenabo, Hopelchén y Mérida, con 339 kilómetros de extensión, es otro eje fundamental del plan.
En Quintana Roo, la Carretera Federal 307 es la columna vertebral de la Riviera Maya. Conecta Cancún con Chetumal, pasando por Playa del Carmen, Tulum y Bacalar, a lo largo de unos 375 kilómetros. Parte de esta vía ya fue rehabilitada en 2025 y en 2026 se dará continuidad a su mantenimiento.
Otra ruta estratégica es la Carretera Federal 186, que va de Villahermosa, Tabasco, a Chetumal, Quintana Roo, pasando por Escárcega. Con 574 kilómetros de longitud, este año se priorizará el tramo Villahermosa-Ciudad del Carmen.
Finalmente, la Carretera Federal 180, que recorre la costa del Golfo de México, tendrá trabajos puntuales en Campeche, donde varios tramos ya fueron atendidos en 2025.
CÓMO SE ESTÁN REHABILITANDO LAS CARRETERAS
Los trabajos no son iguales en todos los tramos, porque el daño no es el mismo en cada carretera. En algunos casos, el deterioro es superficial; en otros, la estructura está dañada desde capas profundas. Para ello, se aplican distintos tratamientos. Cuando el daño es estructural, se utilizan recuperadoras que permiten intervenir hasta 60 centímetros de profundidad. El material existente se tritura, se mezcla con asfalto o cemento y se estabiliza, para después colocar una nueva superficie de rodamiento.
En otros tramos se aplica el método tradicional de fresado y colocación de una nueva carpeta asfáltica. También se realizan conservaciones preventivas, como las microcarpetas de tres centímetros, que prolongan la vida útil del pavimento y evitan daños mayores.
EL MEGA BACHETÓN: MANTENIMIENTO PERMANENTE
Además de la repavimentación, el programa incluye el llamado Mega Bachetón, un sistema intensivo de bacheo y mantenimiento rutinario. Este esquema se basa en un sistema de control y seguimiento que permite recorrer, cada semana, toda la red federal libre de peaje.
Las incidencias se registran en una plataforma digital y deben atenderse en un plazo máximo de 72 horas. Para ello, se adquirirán 62 grupos de equipos especializados, con dos por cada centro SICT en el país.
Estos equipos no solo taparán baches, sino que realizarán trabajos más completos en tramos de 50 a 100 metros por carril, además de limpieza de cunetas y control de maleza.