Tras los bombardeos, Donald Trump sugiere un «cambio de régimen» en Irán, provocando una profunda división en Washington. Descubre por qué te importa esta crisis.
Horas después de la «Operación Midnight Hammer», el presidente Donald Trump ha encendido una tormenta política al insinuar un «cambio de régimen» en Irán, una retórica que contradice los mensajes iniciales de su administración y divide profundamente a Washington.
La decisión del presidente Donald Trump de atacar militarmente a Irán ha sido seguida por una escalada verbal que está generando una onda expansiva en la capital estadounidense. Con declaraciones que apuntan a un posible «cambio de régimen» en Teherán, Trump ha trazado una nueva y polémica línea roja que divide a republicanos y demócratas y pone a prueba las alianzas internacionales de Estados Unidos.
La retórica presidencial: De la contención al «cambio de régimen»
Poco después de que su administración intentara enmarcar los ataques como una acción limitada y defensiva, el propio presidente adoptó un tono mucho más agresivo. En una publicación en redes sociales, Trump lanzó una pregunta que ha sido interpretada como un llamado directo a la insurrección interna en Irán.
«Si el actual régimen iraní es incapaz de hacer a Irán grande de nuevo, ¿por qué no habría un cambio de régimen?» – Presidente Donald Trump.
Esta declaración, junto con el uso del eslogan «MAKE IRAN GREAT AGAIN» (HAGAN A IRÁN GRANDE OTRA VEZ), ha sido vista como un cambio drástico en los objetivos declarados de la misión.
La Casa Blanca ha luchado por mantener un mensaje coherente. La secretaria de prensa, Karoline Leavitt, intentó minimizar el comentario, afirmando que el presidente «simplemente estaba planteando una pregunta». Sin embargo, casi de inmediato, añadió: «¿por qué el pueblo iraní no debería levantarse contra este brutal régimen terrorista?», avivando aún más la controversia. Este doble mensaje ha creado confusión sobre si el objetivo final de Estados Unidos es la contención nuclear o la desestabilización del gobierno iraní.
Washington se fractura: Apoyo republicano y condena demócrata
La reacción en el Congreso ha sido inmediata y marcadamente partidista, reflejando las profundas divisiones de la política estadounidense.
* Apoyo republicano: Los aliados del presidente han cerrado filas en torno a su decisión. El exvicepresidente Mike Pence elogió el «liderazgo decisivo» de Trump, mientras que senadores como JD Vance defendieron la acción como necesaria para la seguridad nacional. La base del movimiento MAGA ha respaldado mayoritariamente los ataques, viéndolos como una demostración de la fortaleza y determinación que, según ellos, define a la administración Trump.
* Oposición demócrata: Desde la bancada demócrata, las críticas han sido feroces y se han centrado en la legalidad de la operación. Congresistas como Thomas Massie y Ro Khanna han calificado el ataque de «inconstitucional», argumentando que no existía una «amenaza inminente» que justificara una acción militar sin la aprobación del Congreso, como lo exige la Ley de Poderes de Guerra. La representante Alexandria Ocasio-Cortez fue más lejos, sugiriendo que los ataques son «claramente motivo de impeachment».
Reacciones en el escenario mundial
La audaz jugada de Trump ha obligado a las potencias mundiales a tomar posición, revelando tanto el apoyo de sus aliados como la fuerte condena de sus adversarios.
* Aliados cautelosos: Naciones como Australia y Alemania han ofrecido un respaldo medido. El canciller alemán, Friedrich Merz, afirmó que «no hay razón para criticar lo que América hizo», mientras que Australia expresó su apoyo a las acciones para «evitar que Irán obtenga un arma nuclear». El primer ministro británico, Keir Starmer, también conversó con Trump, reafirmando el «grave riesgo» que representa el programa nuclear iraní.
* Adversarios unificados: Rusia ha condenado enérgicamente los ataques, calificándolos de «agresión absolutamente no provocada». En una clara señal de fortalecimiento de lazos, se ha informado que el ministro de Asuntos Exteriores de Irán se dirige a Moscú para reunirse con el presidente Vladimir Putin. Esta alineación entre Teherán y Moscú sugiere que la acción estadounidense podría estar forjando una coalición de adversarios más fuerte y coordinada.
La retórica de «cambio de régimen» parece ser una estrategia de alto riesgo. Si bien puede energizar a la base política de Trump de cara a las elecciones, también complica la diplomacia, enajena a aliados que buscan la desescalada y proporciona a adversarios como Rusia y China una poderosa herramienta para pintar a Estados Unidos como una potencia agresora en el escenario mundial.


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