Durante un encuentro en la base del Cuerpo de Infantería de Marina en Quantico, Virginia, Donald Trump afirmó que Estados Unidos posee el arsenal nuclear más moderno y potente del mundo. Según el presidente, Washington mantiene 25 años de ventaja sobre Rusia y China en tecnología nuclear.
Trump mencionó el reciente despliegue de submarinos nucleares estadounidenses cerca de las costas rusas como respuesta a amenazas externas y enfatizó que, aunque Rusia y China podrían acercarse en cinco años, actualmente Estados Unidos sigue siendo líder indiscutible en armamento estratégico.
Nostalgia por la historia naval: los acorazados podrían volver
En un giro inesperado, Trump sugirió considerar el regreso de los acorazados, retirados tras la Segunda Guerra Mundial, como parte de la estrategia naval. Evocó con nostalgia al Iowa, el último acorazado estadounidense convertido en museo, y mencionó su interés en documentales de guerra naval como Victory at Sea.
El mandatario aseguró que los ingresos por aranceles podrían financiar la construcción de estas naves masivas, a pesar de que algunos expertos consideran que los acorazados son tecnología obsoleta.
Estándares estrictos en el ejército y fuerza de respuesta rápida
Además de la superioridad nuclear, Trump y el secretario de Guerra, Pete Hegseth, anunciaron medidas para reforzar el ejército en el plano interno:
- Eliminación de “soldados gordos” y “barbudos” de las fuerzas armadas
- Controles semestrales de condición física
- Supresión de políticas de diversidad, equidad e inclusión (DEI)
- Aplicación de estándares de aseo personal y medidas disciplinarias estrictas
Hegseth declaró que la era del “liderazgo políticamente correcto” terminó y que la fuerza militar mantendrá la máxima eficiencia física y profesional. Asimismo, se estableció la creación de una fuerza de respuesta rápida para contener disturbios internos y amenazas desde dentro del país.
Implicaciones geopolíticas y estratégicas
Las declaraciones de Trump subrayan un enfoque de seguridad nacional que combina tecnología nuclear avanzada, nostalgia por poderío militar clásico y medidas internas estrictas para mantener disciplina y control. Este enfoque busca proyectar fortaleza ante adversarios estratégicos como Rusia y China, mientras se asegura el orden interno frente a posibles disturbios.
El debate generado por estas políticas también apunta a la modernización de las fuerzas armadas, el control interno del ejército y la relevancia de la historia militar como inspiración para estrategias contemporáneas.


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