Tras una dramática y tensa sesión que se prolongó durante más de tres horas en la madrugada del sábado, los republicanos del Senado lograron una victoria clave al avanzar el masivo paquete de recortes de impuestos y gastos del presidente Donald Trump. La votación, con un ajustado 51-49, despeja un obstáculo crucial para la legislación, aunque la batalla legislativa está lejos de terminar.
En un episodio de alto drama legislativo que mantuvo en vilo al Capitolio, el Senado de los Estados Unidos votó por un estrecho margen de 51 a 49 para proceder con el debate sobre la «One Big Beautiful Bill», la pieza central de la agenda doméstica del presidente Donald Trump. La votación, que requirió la presencia del vicepresidente JD Vance para un posible desempate, culminó una noche de intensas negociaciones a puerta cerrada para doblegar la resistencia dentro de las propias filas republicanas.
Este no fue un simple trámite. La votación sobre la «moción para proceder» se detuvo durante más de tres horas mientras los líderes republicanos, encabezados por John Thune, luchaban por asegurar los votos necesarios. La escena evidenció las profundas fracturas dentro del partido, con un resultado que permaneció incierto hasta el último momento.
La Batalla Interna del Partido Republicano
La unidad del partido se resquebrajó bajo la presión. Al final, dos senadores republicanos se unieron a todos los demócratas para oponerse al avance del proyecto de ley:
- Thom Tillis (Carolina del Norte): Había expresado serias alarmas sobre el impacto de los recortes propuestos a Medicaid, advirtiendo que millones de ciudadanos podrían perder su acceso a la atención médica.
- Rand Paul (Kentucky): Se opuso firmemente debido a la provisión del proyecto de ley que aumentaría el límite de la deuda nacional en $5 billones.
La disidencia no se limitó a ellos. Senadoras como Susan Collins de Maine y Lisa Murkowski de Alaska también habían negociado hasta el final para proteger intereses estatales, aunque finalmente votaron para avanzar el proyecto tras obtener algunas concesiones y enfrentar el fracaso de otras enmiendas. La presión fue inmensa, con el multimillonario Elon Musk calificando el paquete como «totalmente demencial y destructivo».
El Costo Humano y Fiscal: Las Cifras que Sacuden Washington
El debate no se basa en meras suposiciones. Un análisis contundente de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO, por sus siglas en inglés), una entidad no partidista, ha puesto cifras al impacto de la ley, convirtiéndose en el arma principal de la oposición demócrata.
- Aumento del Déficit: La ley incrementaría el déficit nacional en casi $3.3 billones durante la próxima década.
- Pérdida de Cobertura Médica: Unos 11.8 millones de estadounidenses adicionales se quedarían sin seguro médico para el año 2034 si el proyecto se convierte en ley.
Los demócratas, incapaces de detener la votación por su condición de minoría, emplearon tácticas dilatorias para subrayar estas cifras. Forzaron una lectura completa del texto de la ley de 940 páginas, un proceso que tomó 16 horas, y ahora han iniciado una maratón de enmiendas («vote-a-rama») que se espera dure toda la noche y hasta el martes, con el objetivo de retrasar el proceso y amplificar mediáticamente las consecuencias negativas del proyecto.
«Los republicanos del Senado se apresuran a aprobar un proyecto de ley radical, publicado en plena noche, rezando para que el pueblo estadounidense no se dé cuenta de lo que contiene», declaró el líder demócrata del Senado, Chuck Schumer.
¿Qué Sigue Ahora? La «Vote-a-Rama»
Con la aprobación de la moción para proceder, la batalla entra en una nueva fase. El Senado ha comenzado la «vote-a-rama», un agotador proceso en el que se votan docenas de enmiendas sin apenas debate. Aunque la mayoría de las enmiendas demócratas están destinadas al fracaso, sirven para forzar a los republicanos a tomar posiciones incómodas sobre temas como la sanidad, la ayuda alimentaria y el medio ambiente.
El liderazgo republicano todavía necesita mantener unida a su frágil coalición para la votación final sobre la aprobación del proyecto de ley. La victoria en la madrugada del sábado fue crucial, pero la guerra por la «Gran y Hermosa Ley» de Trump aún no ha terminado.


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