Una reciente encuesta de The Associated Press y el Centro NORC para la Investigación de Asuntos Públicos revela un cambio significativo en la percepción de la discriminación racial en Estados Unidos. Según los resultados, solo el 45% de los adultos estadounidenses considera que las personas negras enfrentan «mucha» o «bastante» discriminación, una baja sustancial frente al 60% registrado en la primavera de 2021, tras el asesinato de George Floyd y las protestas por justicia racial.
El estudio también muestra una caída similar en la percepción de discriminación hacia personas asiáticas, que pasó del 45% al 32%. En contraste, la percepción sobre la discriminación hacia personas hispanas (44%) y personas blancas (15%) se ha mantenido estable desde 2021.
Además, la encuesta destaca un creciente escepticismo hacia los esfuerzos de diversidad, equidad e inclusión (DEI). Menos de la mitad de los encuestados cree que estas iniciativas benefician realmente a los grupos que buscan apoyar. Solo cuatro de cada diez adultos piensa que la DEI reduce la discriminación hacia personas negras, y un tercio lo cree en relación con hispanos, mujeres o personas asiáticas. Un 25% considera, por el contrario, que la DEI incrementa la discriminación hacia estos mismos grupos.
El desencanto también se refleja en testimonios como el de Claudine Brider, una mujer negra de California, quien asegura que el enfoque actual de la DEI ha generado nuevas formas de presión e invalidación en el entorno laboral. «Todo queda invalidado cuando alguien dice: ‘estás aquí únicamente para cumplir una cuota’», expresó.
Incluso entre las minorías, hay dudas sobre la eficacia de estas políticas. Cerca del 40% de los adultos negros y un tercio de los hispanos piensan que la DEI podría estar aumentando la discriminación en lugar de reducirla. Entre los blancos, esa opinión sube al 39%.
En el contexto político actual, figuras como Donald Trump han impulsado la eliminación de fondos federales para instituciones que promueven la DEI, una presión que ha llevado a muchas empresas a revertir políticas adoptadas tras el movimiento Black Lives Matter.
Aunque los objetivos de inclusión siguen siendo valorados por muchos, la realidad refleja un país dividido sobre cómo y si estas políticas deben aplicarse.


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