Miles de neoyorquinos tomaron las calles de Manhattan este martes en una contundente protesta contra las redadas de ICE y las políticas migratorias federales, en una jornada marcada por la tensión, decenas de arrestos y un creciente debate político local sobre la colaboración con las autoridades federales.
La ciudad de Nueva York, un histórico bastión de la inmigración y el activismo, se sumó con vehemencia a la ola de protestas que recorre Estados Unidos. Las manifestaciones, que congregaron a miles de personas, tuvieron como epicentro el bajo Manhattan, donde los participantes expresaron su rechazo a las acciones de la agencia de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) y su solidaridad con las protestas en Los Ángeles.
Miles en las Calles: Consignas y Tensión
Los manifestantes se congregaron inicialmente frente a edificios federales que albergan cortes de inmigración, para luego marchar por las calles de la ciudad en medio de una fuerte presencia policial. Consignas como «ICE out of New York» (Fuera ICE de Nueva York) y «¿Por qué están en equipo antidisturbios? No veo ningún disturbio aquí» resonaron con fuerza, reflejando la frustración y el desafío de los participantes. Esta última consigna, en particular, evidencia una percepción entre los manifestantes de una respuesta policial desproporcionada, que puede interpretarse como intimidatoria y contribuir a escalar la tensión.
La situación se tornó tensa en varios momentos, con reportes de forcejeos entre manifestantes y oficiales de policía, quienes procedieron a realizar numerosas detenciones. La policía informó que se lanzaron botellas contra los agentes y se colocaron conos en las vías públicas. En total, 86 personas fueron detenidas el martes; 52 recibieron citaciones y 34 fueron arrestadas formalmente por cargos que incluyen alteración del orden público. Estas se suman a arrestos previos ocurridos el lunes durante una sentada en la Torre Trump (24 detenidos) y en Federal Plaza (7 detenidos).
Voces de la Protesta y Reacciones Políticas
Los testimonios de los manifestantes reflejan una mezcla de ira, impotencia y una firme determinación de alzar la voz. «Podría terminar arrestado hoy, espero que no. No estoy aquí para pelear. Estoy aquí para protestar. Estoy aquí para hablar. Hay mucha gente que tiene miedo y no deberíamos tener miedo», expresó un participante. Jaime González, un inmigrante mexicano con 40 años en el país, acudió a la protesta con sus hijas, afirmando: «Estoy agradecido con este país, pero necesito hablar».
La respuesta política local no se hizo esperar. El alcalde Eric Adams reiteró sus llamados a la protesta pacífica. De manera más proactiva, la congresista Nydia Velázquez presentó un proyecto de ley denominado «Police Not Ice» (Policía, No ICE), que busca restringir que los agentes de ICE se identifiquen como policías locales, una práctica que según la ACLU y otros defensores de los inmigrantes erosiona la confianza pública y la seguridad. «Se trata de restaurar la confianza pública y proteger la seguridad pública», afirmó Velázquez.
«Si la ciudad de Nueva York se levanta, si el país se levanta, no importa cuántas tropas de la Guardia Nacional tengan, podemos levantarnos pacíficamente y resistir.» – Un manifestante en Nueva York.
Paralelamente, la presidenta del Concejo Municipal, Adrienne Adams, quien aspira a la alcaldía, instó al Departamento de Investigaciones a indagar si el NYPD ha estado compartiendo información con ICE, una acusación que un portavoz del NYPD negó categóricamente. Estas iniciativas políticas demuestran que Nueva York no solo es un escenario de protesta callejera, sino también un centro de respuestas legislativas y de incidencia política frente a las políticas federales de inmigración.
La jornada de protestas en Nueva York subraya la profundidad del descontento y la determinación de diversos sectores de la sociedad para desafiar las políticas migratorias actuales, llevando el debate desde las calles hasta los pasillos del poder local y federal.
