Redadas migratorias apagan el sueño de ir al Mundial 2026

Las redadas migratorias en Estados Unidos generan temor entre aficionados mexicanos que renuncian a asistir al Mundial por miedo a detenciones.

Redadas migratorias apagan el sueño de ir al Mundial 2026
Redadas migratorias apagan el sueño de ir al Mundial 2026

Las redadas migratorias han comenzado a romper una de las mayores ilusiones colectivas del futbol: vivir un Mundial desde la tribuna. A menos de dos años de la Copa del Mundo 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, miles de aficionados mexicanos que residen en territorio estadounidense enfrentan una realidad marcada por el miedo, la incertidumbre y la renuncia silenciosa a uno de los eventos deportivos más esperados de sus vidas.

Para muchas familias, esta Copa del Mundo representaba una oportunidad única. No solo por la cercanía geográfica, sino porque para algunos sería la primera —y quizá la única— vez de ver a la Selección Mexicana en un Mundial sin cruzar océanos. Hoy, ese sueño comienza a desvanecerse.

El temor cotidiano que aleja a los aficionados de los estadios

Desde el verano pasado, las políticas migratorias impulsadas por Donald Trump intensificaron las redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). El impacto ha sido profundo dentro de la comunidad latina, especialmente entre los mexicanos, quienes constituyen uno de los grupos migrantes más numerosos en Estados Unidos.

Paco Rubén, dirigente del grupo de animación Cielito Lindo y residente en Los Ángeles, describe una realidad que va más allá del futbol. Familias enteras han dejado de salir a lugares públicos por miedo a ser detenidas arbitrariamente.

“Hay gente que ya no va ni al supermercado o a cargar gasolina. Viven del trabajo a la casa y de la casa al trabajo”, explica.

En ese contexto, asistir a un partido del Mundial, rodeado de seguridad y controles, se percibe como un riesgo innecesario.

Redadas migratorias y su impacto directo en el futbol

A mitad del camino hacia la Copa del Mundo, las redadas migratorias ya dejaron señales claras de su efecto en los eventos deportivos. El Mundial de Clubes y la Copa Oro 2025 funcionaron como pruebas logísticas rumbo al 2026, pero también como termómetro social.

Aunque la FIFA reportó millones de asistentes, diversos reportes periodísticos documentaron miles de asientos vacíos durante la fase de grupos. Grupos históricos de animación mexicana como Cielito Lindo, Pancho Villa’s Army y Patrones optaron por no asistir a partidos clave, incluyendo el debut de México en la Copa Oro.

La decisión no fue deportiva, sino solidaria. Muchos de sus integrantes tienen documentos en regla, pero entendieron que celebrar mientras otros viven con miedo habría sido ignorar una herida abierta en su propia comunidad.

La política migratoria y la vida diaria de la comunidad latina

Las cifras refuerzan la magnitud del problema. Datos oficiales difundidos por NBC News indican que más de 220 mil personas fueron arrestadas por ICE en los primeros meses del gobierno de Trump, de las cuales más de 85 mil eran mexicanos.

Incluso personas con estatus migratorio regular han sido afectadas por detenciones arbitrarias, lo que ha elevado la percepción de vulnerabilidad. En este contexto, muchas prioridades cambiaron: ahorrar para ayudar a familiares, acompañar a hijos a la escuela o simplemente garantizar la seguridad diaria pesa más que comprar boletos para un partido mundialista.

El silencio de la FIFA y la controversia política

A pesar de los llamados de organizaciones y aficionados, la FIFA no ha emitido un posicionamiento claro frente a la situación migratoria en uno de los países sede. Gianni Infantino, presidente del organismo, ha estrechado su relación con Donald Trump bajo el argumento de la organización del Mundial 2026.

La entrega del Premio de la Paz de la FIFA al exmandatario estadounidense generó polémica internacional, no solo por la política migratoria, sino también por su postura frente a conflictos globales. Para muchos aficionados, este silencio contrasta con el discurso de inclusión que el futbol promueve.

Un ambiente que recuerda a tiempos de crisis

Paco Rubén compara el verano de 2025 en ciudades como Los Ángeles con los meses más duros de la pandemia. Centros comerciales vacíos, estadios con baja asistencia y un miedo constante que paraliza la vida social.

Seis meses después, el panorama no ha mejorado. Las redadas continúan, las protestas crecen y la sensación de inseguridad persiste. Para miles de aficionados, el Mundial 2026 ya no se percibe como una fiesta, sino como un recordatorio de una realidad dolorosa.

Redadas migratorias y un Mundial marcado por la incertidumbre

Al final, las redadas migratorias no solo afectan estadísticas o políticas públicas: impactan sueños, tradiciones y vínculos culturales profundamente arraigados al futbol. El Mundial 2026, concebido como una celebración global, enfrenta el reto de reconciliar el espectáculo con la realidad social que viven millones de personas que, por miedo, podrían quedarse fuera de la mayor fiesta del deporte.

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