Miles protestan en EE.UU. contra políticas autoritarias y antiinmigrantes

Miles protestan en EE.UU. contra políticas autoritarias y antiinmigrantes
Más de 1,600 protestas en EE.UU. condenaron ataques de Trump a derechos civiles. Grupos diversos se movilizan en defensa de la democracia y la libertad.

Un país en pie de lucha: la resistencia toma las calles

El 18 de julio marcó una jornada histórica en Estados Unidos. Más de 1,600 protestas simultáneas reunieron a decenas de miles de personas en las calles de todas las regiones del país. ¿El motivo? Rechazar con fuerza los ataques del gobierno de Donald Trump a los derechos civiles, las políticas migratorias represivas y el creciente autoritarismo.

En ciudades como Washington, Nueva York, Los Ángeles y Chicago, se respiraba una mezcla de indignación y esperanza. Con pancartas, cantos, banderas y tamborazos, la ciudadanía respondió al llamado: “Haz líos buenos”, lema del difunto líder John Lewis, en el quinto aniversario de su fallecimiento.

El espíritu de John Lewis: legado vivo de la resistencia

John Lewis fue uno de los más valientes luchadores por los derechos civiles en la historia de EE.UU. Su frase emblemática —“Haz líos buenos”— resonó en cada pancarta y cada megáfono. La fecha elegida para las protestas no fue casualidad: honrar su vida era también denunciar la amenaza actual sobre la democracia.

“Trump está intentando dividirnos, pero conocemos el poder de unirnos”, dijeron los organizadores, mientras una generación multirracial tomaba las calles con un mensaje claro: la democracia no se entrega sin pelear.

Washington: paraguas, pancartas y una avenida borrada

En el centro de la capital, cientos de personas salían del metro con paraguas decorados con mensajes como “No reyes” o “No jodan a los pobres para recompensar a los ricos”. El colorido se transformó en fuerza política cuando miles marcharon cerca de la Casa Blanca por la avenida que alguna vez llevó el nombre Black Lives Matter, y que fue recientemente borrada bajo presión presidencial.

Nueva York: el corazón de Manhattan grita “No al odio”

En la punta sur de Manhattan, unas 10,000 personas rodearon el Edificio Federal, donde opera la agencia migratoria ICE. Corearon frases como “Fuera ICE de Nueva York” y “Los inmigrantes son bienvenidos aquí”, antes de guardar un minuto de silencio en memoria de las víctimas de las políticas migratorias.

El momento fue solemne y poderoso. Las flores, los carteles y la música revivieron un ritual ancestral de duelo y lucha, encabezado por una vanguardia de tambores y mantas que denunciaban el “fascismo moderno”.

Un movimiento nacional: de costa a costa, pueblo organizado

Las manifestaciones se extendieron a cada uno de los 50 estados. En ciudades grandes y pueblos pequeños, las calles se llenaron de voces en defensa de la democracia. Chicago, Atlanta, San Luis, Annapolis, Oakland y Los Ángeles vieron marchas multitudinarias, organizadas de forma descentralizada por sindicatos, colectivos de mujeres, inmigrantes, estudiantes, grupos LGBTQ+, comunidades indígenas y religiosos.

Indivisible y la nueva ola de movilización social

La organización nacional Indivisible jugó un papel clave en esta nueva oleada de protesta. Su llamado a la acción ha sido constante desde enero, con eventos como “Manos fuera” en abril y “No a reyes” en junio, considerada por algunos como la mayor protesta nacional en la historia moderna de EE.UU.

Indivisible denuncia que “Trump y sus aliados están desmontando los derechos civiles, politizando tribunales y atacando la democracia abiertamente”. Su meta es clara: entrenar a un millón de ciudadanos para defender la libertad antes de que sea demasiado tarde.

Voces que no se callan: testimonios de la resistencia

Mary Wertsch, una veterana militar que se mudó a Washington desde San Luis, lo dijo con firmeza: “Mi democracia significa mucho para mí, y no voy a dejar que se destruya en silencio.” Con seis paraguas decorados, marchó entre la multitud como símbolo de resistencia creativa y persistente.

Otros manifestantes llevaban fotografías de familiares deportados, testimonios de abuso en centros de detención, y pancartas recordando a víctimas de violencia racial y negligencia estatal. En cada historia individual, se tejía una narrativa colectiva de lucha, justicia y dignidad.

¿Qué está en juego?: democracia, derechos y el futuro de EE.UU.

El momento que vive Estados Unidos es crítico. Las voces organizadas en las calles alertan sobre una erosión sistemática del estado de derecho. La deportación masiva, los recortes a la salud pública, la criminalización de la protesta y el desmantelamiento de instituciones democráticas son señales claras de un deslizamiento hacia un autoritarismo peligroso.

Pero la movilización también demuestra que existe un antídoto: organización comunitaria, resistencia civil y acción colectiva.

Cuando el pueblo se levanta, la historia cambia

Estados Unidos está escribiendo un nuevo capítulo. Frente a un gobierno que muchos acusan de autocrático, la ciudadanía responde con unidad, diversidad y coraje. “Haz líos buenos” no es solo una consigna: es una guía ética para tiempos oscuros.

Como cantaban en las marchas: “Nosotros que creemos en la libertad no podemos descansar.” Y no lo harán.

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