Mientras las calles de la Ciudad de México se llenan de protestas contra la «gentrificación» y el desplazamiento de residentes, la gran comunidad mexicana de Chicago ve un reflejo de su propia lucha. La batalla por la identidad del barrio y la vivienda asequible es un puente que une a ambas metrópolis.
En la Ciudad de México, un movimiento social está cobrando fuerza. Manifestaciones en barrios emblemáticos como la Roma y la Juárez protestan contra la gentrificación, el fenómeno por el cual la llegada de nuevos residentes con mayor poder adquisitivo y el auge del turismo elevan los costos de vida, desplazando a las familias y comercios tradicionales. La respuesta del gobierno capitalino, encabezado por Clara Brugada, ha sido anunciar una estrategia para «arraigar a la gente en sus barrios y colonias».
Para la vasta comunidad mexicana y mexicoamericana de Chicago, esta noticia no es lejana. Es un eco directo de las batallas que se libran en sus propios vecindarios, como Pilsen y La Villita (Little Village), que durante años han luchado por preservar su identidad cultural y su asequibilidad frente a presiones de desarrollo similares.
El Espejo de la Gentrificación
La conexión entre lo que ocurre en la capital mexicana y los barrios del medio oeste estadounidense es profunda y se basa en experiencias compartidas:
- Aumento de Rentas: Tanto en la CDMX como en Chicago, el principal motor del desplazamiento es el encarecimiento de la vivienda, que expulsa a las familias de bajos y medianos ingresos que han vivido allí por generaciones.
- Pérdida de Identidad Cultural: La llegada de nuevos negocios y residentes a menudo diluye la cultura local. En Pilsen, esto se manifiesta en la lucha por proteger sus famosos murales y sus comercios familiares. En la CDMX, se defiende la «identidad barrial».
- El Rol del Turismo: El auge de plataformas como Airbnb es un factor común, transformando viviendas residenciales en alojamientos turísticos de corta estancia, lo que reduce la oferta de alquiler a largo plazo y eleva los precios.
La promesa de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, de enfrentar el problema con políticas públicas y «poner reglas claras» es observada con interés desde Chicago. Su gobierno ha enfatizado la necesidad de rechazar la xenofobia y la discriminación, asegurando que la ciudad debe ser para «todas, todos y todes», un mensaje que resuena con las comunidades inmigrantes de Chicago.
«Trabajaremos en temas como la gentrificación o la exclusión. Pronto estaremos haciendo una propuesta que enfrente este problema y que arraigue a la gente en sus barrios y colonias.» – Clara Brugada, Jefa de Gobierno de la CDMX.
Buscando Soluciones a un Problema Compartido
El gobierno de la Ciudad de México ha comenzado a esbozar posibles soluciones, como programas de vivienda social en renta para jóvenes, créditos para mejoramiento de vivienda y el impulso a la vivienda en conjunto. Estas son precisamente el tipo de iniciativas que activistas y líderes comunitarios en Chicago han demandado durante años.
La lucha en la Ciudad de México, por tanto, no es solo una noticia para la comunidad mexicana en Chicago, sino una fuente de inspiración y un caso de estudio. Las estrategias que se implementen en la capital mexicana, ya sean exitosas o no, ofrecerán lecciones valiosas para los barrios del medio oeste que enfrentan un desafío idéntico.
La batalla por el derecho a la ciudad y la preservación del alma de los barrios es un hilo conductor que une a millones de personas a través de la frontera, demostrando que los desafíos de las grandes metrópolis del siglo XXI son, en muchos sentidos, universales.


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