El jueves por la tarde, el norte de Los Ángeles despertó a una de las emergencias más temidas en verano: un incendio forestal descontrolado. El incendio Canyon comenzó cerca del lago Piru, en el Bosque Nacional Los Padres, y en cuestión de horas avanzó por un terreno seco y escarpado hasta alcanzar más de 22 kilómetros cuadrados.
Miles de residentes fueron sorprendidos por órdenes y alertas de evacuación, recordando tragedias pasadas como el incendio Hughes, que a principios de año arrasó zonas cercanas en apenas seis horas.
El combate contra las llamas: 400 bomberos y apoyo aéreo
Según el Departamento de Bomberos del Condado de Ventura, más de 400 efectivos, helicópteros y aviones cisterna trabajaron intensamente para frenar el avance del fuego. Andrew Dowd, oficial de información pública, explicó que la combinación de ataques aéreos y terrestres fue crucial para lograr un 25% de contención en menos de 24 horas.
Sin embargo, las condiciones climáticas jugaron en contra: temperaturas cercanas a los 38 ℃ y una humedad del 15% facilitaron la propagación de las llamas, mientras vientos de sur a suroeste complicaban las operaciones.
Evacuaciones masivas y vigilancia extrema
Las órdenes de evacuación afectaron a 2.700 personas y 700 estructuras en el condado de Los Ángeles, mientras que otras 14.000 personas y 5.000 estructuras recibieron alertas preventivas. En Val Verde, las órdenes se redujeron a alertas, aunque la vigilancia se mantiene constante.
En el condado de Ventura, 56 personas fueron evacuadas del área recreativa del lago Piru. “Si los servicios de emergencia les dicen que se vayan, háganlo sin dudarlo”, advirtió la supervisora Kathryn Barger.
Daños y saldo preliminar
Hasta ahora, no se han reportado viviendas destruidas, aunque sí dos estructuras menores afectadas. Un bombero sufrió una lesión leve y no hay heridos civiles.
El incendio se mantiene activo y bajo monitoreo constante, con equipos listos para responder ante posibles rebrotes debido a las condiciones climáticas extremas previstas para el fin de semana.
California, bajo una ola de calor y fuego
Mientras el incendio Canyon mantiene en alerta a Los Ángeles y Ventura, el incendio Gifford —el mayor del año en California— sigue arrasando el Bosque Nacional Los Padres, con más de 402 km² sin control. Este fuego, originado el 1 de agosto, ha causado cuatro heridos y forzado el cierre de la Ruta Estatal 166.
Las autoridades advierten que agosto y septiembre son históricamente los meses de mayor riesgo de incendios en el estado. El Servicio Meteorológico Nacional pronostica que las condiciones secas, soleadas y calurosas continuarán, con riesgo elevado de propagación de llamas.
Un llamado a la prevención
El meteorólogo Bryan Lewis alertó que “estos incendios pueden comenzar y crecer con rapidez debido a lo seco que está todo y lo caluroso que es todo”. Las autoridades reiteran que cualquier chispa, incluso la más mínima, puede convertirse en un incendio devastador.
El desafío ahora es contener las llamas y proteger a las comunidades, mientras California enfrenta una temporada de incendios que, apenas en agosto, ya ha dejado una huella preocupante en su territorio.


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