Evacúan aldeas en Alaska tras inundaciones históricas por tifón Halong

El tifón Halong deja devastación en Alaska: cientos evacuados y críticas a los recortes federales que afectaron la prevención de desastres.

Evacúan aldeas en Alaska tras inundaciones históricas por tifón Halong
Cientos de habitantes son rescatados tras una marejada récord en Alaska; autoridades denuncian que recortes federales agravaron los daños en comunidades indígenas.

Alaska enfrenta una emergencia sin precedentes tras el tifón Halong

Una de las operaciones aéreas más grandes en la historia de Alaska se lleva a cabo para evacuar a cientos de personas atrapadas en aldeas costeras del suroeste del estado, devastadas por las inundaciones que dejaron los restos del tifón Halong. La marejada ciclónica, descrita por las autoridades como “histórica”, arrasó con viviendas, destruyó infraestructura y dejó comunidades enteras sumergidas bajo el agua.

La magnitud del desastre ha revelado no solo la fuerza de la naturaleza, sino también las consecuencias de políticas que, según expertos, debilitaron la capacidad de respuesta de las comunidades más vulnerables ante el cambio climático.

Un puente aéreo para salvar vidas

Desde el lunes, helicópteros y aviones militares estadounidenses se movilizan en un operativo sin precedentes para trasladar a los habitantes de las zonas más afectadas hacia refugios temporales. Según el comandante de incidentes Mark Roberts, dos aldeas fueron declaradas en “evacuación total” debido al riesgo de colapso estructural y la imposibilidad de acceso terrestre.

Las condiciones meteorológicas extremas complican las tareas de rescate, mientras las autoridades locales trabajan contrarreloj para garantizar la seguridad de los damnificados. Hasta el momento, se ha confirmado la muerte de una persona y la desaparición de dos más, aunque se teme que la cifra pueda aumentar conforme las aguas retrocedan.

Comunidades indígenas, las más afectadas

Las aldeas afectadas se encuentran en su mayoría habitadas por pueblos indígenas que dependen del mar para su subsistencia. Estas comunidades, históricamente marginadas y con recursos limitados, enfrentan ahora la pérdida de hogares, medios de vida y redes de apoyo.

El impacto humano es profundo. Familias enteras fueron rescatadas de techos y árboles, mientras las aguas arrasaban todo a su paso. En algunas aldeas, como Kipnuk, el 80% de las viviendas quedaron inhabitables.

“Perdimos no solo nuestras casas, sino también parte de nuestra historia”, declaró una habitante de la zona afectada en declaraciones a medios locales.

Recortes federales bajo la lupa

La tragedia ha reavivado la polémica en torno a los recortes presupuestarios implementados durante la administración de Donald Trump, que redujeron o eliminaron subvenciones destinadas a mitigar los riesgos climáticos en regiones vulnerables.

Entre ellas, destaca la cancelación de una subvención de 20 millones de dólares de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) destinada precisamente a la aldea de Kipnuk, hoy inundada. Dicho fondo habría financiado proyectos de contención y drenaje para prevenir desastres naturales como el ocurrido.

Organizaciones ambientalistas han señalado que la falta de inversión preventiva aumentó el costo humano y económico de esta catástrofe. “Los recortes no solo afectaron a los presupuestos, afectaron vidas”, señaló un portavoz de un grupo ambiental local.

Un recordatorio del poder del cambio climático

El tifón Halong, que perdió fuerza antes de llegar al norte del Pacífico, generó sin embargo una marejada récord impulsada por vientos de más de 140 kilómetros por hora. Expertos en meteorología señalan que el aumento de la temperatura del océano Ártico ha intensificado estos fenómenos, haciendo más comunes las tormentas de gran magnitud en regiones antes consideradas seguras.

“Estamos viendo los efectos directos del calentamiento global”, explicó un investigador del Instituto Climático de Anchorage. “Tormentas como Halong eran impensables en estas latitudes hace apenas una década”.

La reconstrucción: un desafío que apenas comienza

Mientras los refugios se llenan y las familias buscan reencontrarse, el gobierno estatal y federal enfrentan ahora el reto de reconstruir comunidades enteras. Las autoridades han prometido apoyo inmediato, pero los daños materiales son tan vastos que el proceso podría durar meses, incluso años.

El gobernador de Alaska anunció la creación de un fondo de emergencia para reconstrucción, pero los líderes locales insisten en que sin un cambio estructural en las políticas de prevención, tragedias como esta podrían repetirse.

Una lección urgente desde el norte

La devastación causada por el tifón Halong en Alaska deja una enseñanza clara: la combinación del cambio climático, la falta de previsión y los recortes en políticas de mitigación puede tener consecuencias devastadoras.

Mientras los helicópteros continúan trasladando a los evacuados y los rescatistas trabajan entre los escombros, Alaska se convierte en un recordatorio del precio humano del descuido ambiental y político.

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