Durante los primeros seis meses del mandato de Donald Trump, alrededor de 300 mil migrantes quedaron varados en México, enfrentando un limbo legal y ciclos de violencia recurrentes, de acuerdo con un informe reciente de Médicos Sin Fronteras (MSF).
La administración estadounidense implementó políticas migratorias consideradas “deshumanizantes”, con expulsiones, detenciones arbitrarias y restricciones de movilidad que impactan directamente a estas personas.
Estas medidas, replicadas en algunos países de la región bajo presión o influencia estadounidense, han incrementado la criminalización de los migrantes y dificultado los procesos legales de asilo.
Impacto en la salud y seguridad de los migrantes
Entre enero de 2024 y mayo de 2025, MSF atendió a casi 3 mil víctimas de violencia sexual y brindó 17 mil consultas de salud mental a migrantes provenientes de México y varios países centroamericanos. Los casos incluyen tortura, secuestro, extorsión y explotación sexual, exacerbados por la falta de oportunidades.
Además, se reportaron más de 90 mil consultas de salud primaria y casi 12 mil de salud sexual y reproductiva. Las ciudades mexicanas como Tapachula enfrentan operativos que dispersan a migrantes, quienes a menudo deben recurrir a zonas periféricas controladas por el crimen organizado, agravando su vulnerabilidad.
Nuevas rutas y llamados a la acción
MSF también destacó el fenómeno de “afluencia inversa” en países centroamericanos, donde migrantes buscan rutas alternativas más peligrosas, como viajes marítimos que ya han ocasionado naufragios y muertes.
La organización urge a los gobiernos a abandonar tácticas de disuasión y garantizar acceso al asilo, protección y atención médica a lo largo del corredor migratorio en América Latina.
