En la historia reciente de las recompensas internacionales, pocos nombres han alcanzado cifras tan desorbitantes como el de Nicolás Maduro. Washington anunció que pagará USD 50 millones por información que conduzca a su captura, un monto que lo coloca por encima de capos legendarios como Pablo Escobar y a la par de líderes terroristas internacionales.
La noticia la dio a conocer la fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, quien no escatimó en acusaciones: “Maduro utiliza organizaciones terroristas extranjeras como el Tren de Aragua, el Cártel de Sinaloa y el Cártel de los Hijos para introducir drogas letales y violencia en nuestro país”. Según la DEA, se le vincula directamente con 30 toneladas de cocaína incautadas, muchas mezcladas con fentanilo, una combinación mortal que agrava la crisis de opioides en Norteamérica.
De Caracas a la lista de los más buscados de EEUU
El caso de Maduro no es solo un capítulo más en la lucha antidrogas. Es, para Washington, un problema de seguridad nacional. Desde 2020, el Departamento de Justicia lo acusa de conspiración narcoterrorista y tráfico internacional de cocaína.
En el último año, se han confiscado más de USD 700 millones en activos vinculados a él, incluyendo dos aviones privados y nueve vehículos de lujo. Para las autoridades estadounidenses, no se trata de un simple jefe de Estado acusado de corrupción: lo consideran el líder de una red criminal transnacional.
Un récord que desplaza a capos históricos
La recompensa por Maduro es siete veces superior a la que alguna vez se ofreció por Pablo Escobar, cuyo valor ajustado por inflación sería hoy de USD 6,9 millones. También supera ampliamente los USD 15 millones por El Mencho (Cártel Jalisco Nueva Generación) y los USD 10 millones por Iván Archivaldo Guzmán, hijo de El Chapo.
Con estas cifras, Venezuela se convierte en un foco central dentro de la estrategia antidrogas de Estados Unidos, desplazando temporalmente la atención de los cárteles mexicanos.
El “Rewards for Justice” y su significado
El programa Rewards for Justice, del Departamento de Estado, se ha usado para capturar a figuras como Osama bin Laden o Aymán al-Zawahirí, responsables de los atentados del 11-S. Que Maduro esté ahora en ese nivel no es un gesto simbólico: es un mensaje directo a aliados y rivales, colocándolo al mismo nivel que las amenazas terroristas globales.
Implicaciones geopolíticas
La decisión no solo es un golpe mediático. Representa un cambio estratégico en la política exterior estadounidense hacia América Latina. Al ubicar a Maduro en la cúspide de su lista negra, Washington advierte que combinar poder político con redes criminales tendrá consecuencias internacionales.
Además, esta medida refuerza la presión sobre otros miembros del régimen venezolano. Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López también figuran en la lista con recompensas millonarias, consolidando la narrativa estadounidense de que el Cártel de los Soles es una amenaza regional.


TE PODRÍA INTERESAR