En la tercera semana del cierre del gobierno en Estados Unidos, los demócratas han mostrado una postura firme, desafiando las amenazas del presidente Donald Trump de despedir a miles de trabajadores federales. Durante las últimas votaciones en el Senado, el partido ha rechazado por octava vez un proyecto de ley republicano para reabrir el gobierno.
El senador de Virginia, Tim Kaine, señaló que la población está preocupada por los despidos masivos, pero que ceder no resolvería la situación. Por su parte, senadores como Brian Schatz y Richard Blumenthal califican las amenazas como “fanfarronería” y aseguran que los tribunales u otros mecanismos terminarán por neutralizarlas.
Amenazas de despidos vs. crisis de salud
El foco de los demócratas está en la expiración de los subsidios de seguro de salud, que afecta a millones de estadounidenses. Según el senador Chris Coons, el impacto de estos recortes supera con creces cualquier efecto de los despidos de empleados federales.
Mientras tanto, los republicanos buscan mantener presión sobre los demócratas, condicionando la reapertura del gobierno a negociaciones sobre los subsidios de salud. Sin embargo, hasta ahora no hay señales de ceder en ninguno de los lados del Capitolio.
Estrategia y resiliencia demócrata
Legisladores moderados y clave, como Kaine, Van Hollen y Peters, se mantienen firmes ante las amenazas de Trump y la administración republicana. La Oficina de Administración y Presupuesto de la Casa Blanca anunció que más de 4 mil empleados federales serían despedidos debido al cierre.
Jeffries, líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, declaró que estas tácticas de intimidación “no están funcionando” y aseguró que continuarán defendiendo los derechos de los trabajadores y la población estadounidense afectada.
Impacto político y social
El cierre prolongado no solo afecta a los empleados federales, sino que pone en riesgo programas esenciales que dependen del presupuesto federal. Trump destacó que ciertos programas demócratas “nunca volverán”, mientras los legisladores demócratas insisten en negociar para garantizar la continuidad del cuidado de la salud y mitigar la crisis generada.
Los ciudadanos están atentos a cada decisión, ya que el cierre de gobierno amenaza con convertirse en uno de los más largos en la historia reciente de EE.UU., afectando tanto a la economía como a los servicios públicos.
La resistencia de Washington
En medio de la tensión, los demócratas viajan por sus estados escuchando a los electores, especialmente trabajadores federales preocupados por su empleo y familias que dependen de subsidios de salud. Este cierre refleja la confrontación directa entre las estrategias de presión del presidente y la determinación de los legisladores de proteger a la población.


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