El debate sobre la ciudadanía por nacimiento en Estados Unidos volvió a encenderse tras la ofensiva legal del presidente Donald Trump para poner fin a este derecho, protegido por más de un siglo de jurisprudencia.
Aunque la Corte Suprema de EE.UU. dio un paso a favor del gobierno al limitar los mandamientos judiciales nacionales, el tema sigue lejos de resolverse y aquí te explicamos el por qué y cómo esta media impactaría a los niños.
¿Qué es la ciudadanía por nacimiento?
El derecho de ciudadanía por nacimiento se basa en la 14ª Enmienda de la Constitución, ratificada poco después de la Guerra Civil, con el objetivo de garantizar la ciudadanía a las personas negras liberadas de la esclavitud.
La enmienda establece: “Todas las personas nacidas o naturalizadas en Estados Unidos, y sujetas a su jurisdicción, son ciudadanos de Estados Unidos”.
En pocas palabras, cualquier bebé nacido en territorio estadounidense se convierte en ciudadano, incluso si sus padres están en el país sin autorización migratoria.
¿Cuántos niños nacen de madres extranjeras en EE.UU.?
Según datos del Centro Nacional de Estadísticas de Salud (NCHS) citados por CNN, entre 2013 y 2024 nacieron en promedio 860,000 bebés al año de madres extranjeras en EE.UU.
Aunque la tasa general de nacimientos ha caído en la última década, la disminución ha sido mayor entre mujeres nacidas en el país. Además, de acuerdo con el Instituto de Política Migratoria, el 86% de los niños menores de 18 años en familias inmigrantes habían nacido en EE.UU. al corte del 2023.
Impacto directo en educación y salud
Si el intento de eliminar la ciudadanía por nacimiento se aprueba en Estados Unidos, podría afectar directamente a unos 150,000 niños nacidos cada año de padres sin estatus legal, según documentos judiciales citados por CNN.
Sin la ciudadanía, estos menores podrían ver restringido su acceso a:
- Educación pública gratuita.
- Servicios de salud financiados con fondos públicos.
- Programas de alimentación y bienestar infantil.
Organizaciones médicas han advertido que reducir el acceso a estos servicios incrementaría la pobreza y afectaría el desarrollo físico y mental de la niñez en comunidades vulnerables.
“Negar la ciudadanía a los niños nacidos en EE.UU. podría tener consecuencias profundas en los servicios de salud y bienestar infantil”, señala el Instituto de Política Migratoria.
Otro temor importante es la apatridia. Grupos de derechos civiles alertan que si EE.UU. revoca la ciudadanía por nacimiento, muchos niños podrían quedar sin nacionalidad, especialmente si los países de origen de sus padres no les reconocen automáticamente la ciudadanía.
Esto generaría problemas legales cómo:
- Dificultades para documentar a los recién nacidos.
- Problemas para acceder a servicios de salud y educación.
- Restricciones para viajar o trabajar en el futuro.
Por ejemplo, ciudadanos venezolanos en EE.UU. han denunciado que, con consulados cerrados o limitados, obtener papeles para un bebé es casi imposible.
La Convención de las Naciones Unidas sobre el Estatuto de los Apátridas establece que todos los niños tienen derecho a una nacionalidad. Sin embargo, cambiar la práctica histórica en EE.UU. podría violar ese principio y dejar a miles de menores en incertidumbre migratoria y legal.
