En una clara muestra de división en el liderazgo de la ciudad, el Concilio Municipal de Chicago ha aprobado una controvertida ordenanza que otorga a la policía la autoridad para imponer toques de queda para menores con solo 30 minutos de aviso. La medida fue aprobada a pesar de la firme oposición del alcalde Brandon Johnson, preparando el escenario para un enfrentamiento político.
El debate en Chicago refleja un dilema fundamental que enfrentan muchas ciudades estadounidenses: cómo abordar la delincuencia juvenil y los desórdenes públicos. La decisión del Concilio representa una apuesta por el control y el orden a través de la acción policial, una visión que choca directamente con el enfoque del alcalde, centrado en la inversión comunitaria y la prevención.
La Medida: ¿Herramienta de Seguridad o Exceso de Poder?
La nueva ordenanza está diseñada para prevenir las llamadas «tomas de calle», eventos en los que grandes grupos de adolescentes se congregan en áreas del centro, a menudo bloqueando el tráfico y, en ocasiones, derivando en actos de violencia.
Concretamente, la medida faculta al superintendente de la policía de Chicago para declarar un toque de queda en áreas específicas cuando se considere que una aglomeración de jóvenes se está volviendo peligrosa. Este poder discrecional es uno de los puntos más polémicos de la iniciativa.
Argumentos Enfrentados: «Evitar el Peligro» vs. «Criminalizar al Joven»
El debate en el Concilio expuso dos filosofías opuestas sobre la gestión urbana:
* A favor: El concejal Brian Hopkins, uno de los principales impulsores, argumentó que el objetivo es evitar escenas de caos y proteger a los propios jóvenes, quienes a menudo «no miden el peligro». Algunos residentes apoyan la medida, pidiendo más seguridad en las calles.
* En contra: El alcalde Brandon Johnson lidera la oposición, advirtiendo que la medida es un paso atrás. Su argumento central es que «criminaliza» a la juventud y crea una tensión innecesaria entre la policía y los residentes, socavando los esfuerzos por construir confianza. Organizaciones comunitarias y otros concejales expresaron su preocupación, especialmente por el impacto que podría tener en los jóvenes indocumentados, quienes podrían temer aún más cualquier interacción con la policía.
«Esto va a crear una tensión entre oficiales y residentes en un momento donde hemos trabajado mucho para lograr mayor confianza con las autoridades.» – Alcalde Brandon Johnson.
¿Qué Sigue? La Amenaza de un Veto Alcaldicio
El conflicto está lejos de terminar. Se espera que el alcalde Brandon Johnson cumpla su palabra y vete formalmente la ordenanza en los próximos días. Si lo hace, se convertirá en el primer alcalde de Chicago en vetar una medida del Concilio desde 2006.
Tras el veto, la batalla volverá al Concilio. Los concejales que apoyan la medida necesitarán reunir una supermayoría de 34 votos para anular la decisión del alcalde y convertir la ordenanza en ley. Este enfrentamiento político definirá no solo la política de seguridad juvenil de Chicago, sino también el equilibrio de poder en el ayuntamiento.


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