El próximo martes, Washington será escenario de un encuentro que podría redefinir la relación económica entre dos países vecinos. El primer ministro de Canadá, Mark Carney, se reunirá con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para discutir un tema que ha tensado los vínculos bilaterales: los aranceles aduaneros.
La cita llega en un momento en el que Canadá enfrenta una desaceleración económica: su PIB cayó 1.5% en el segundo trimestre, mientras las exportaciones hacia Estados Unidos —su mayor socio comercial— retrocedieron un 27%.
La guerra comercial que cambió la relación
Desde que Trump decidió imponer aranceles a ciertos productos canadienses no cubiertos por el T-MEC, las tensiones escalaron rápidamente. Para muchos, esta decisión rompió con la lógica de cooperación que había prevalecido durante décadas en Norteamérica.
El gobierno canadiense respondió con medidas de presión diplomática, pero el peso económico de su vecino del sur ha complicado las negociaciones. La visita de Carney representa un intento de encauzar las diferencias antes de que la revisión del T-MEC —programada para los próximos meses— abra un nuevo frente de incertidumbre.
La voz de un exportador canadiense
En Montreal, Pierre, dueño de una pequeña empresa de acero inoxidable, cuenta que antes de los aranceles vendía el 80% de su producción a clientes en Chicago. Hoy, apenas logra colocar un 30% debido a los costos extras.
“Lo que construimos en 20 años se vino abajo en seis meses. Solo espero que esta reunión traiga soluciones reales”, confiesa.
Su historia refleja lo que viven cientos de empresarios canadienses, atrapados entre la política y la economía.
Carney y Trump: más que un encuentro político
Aunque oficialmente se trata de una “visita de trabajo”, los analistas interpretan este encuentro como una prueba de fuego para Carney, quien asumió la jefatura de gobierno en abril. Es su segunda visita a la Casa Blanca, y llega con la presión de representar a los productores y trabajadores canadienses afectados.
Por su parte, Trump busca mostrar firmeza de cara a la revisión del T-MEC, insistiendo en “condiciones más favorables” para los fabricantes estadounidenses.
Lo que está en juego para el T-MEC
El tratado que une a Canadá, Estados Unidos y México entró en vigor en 2020, pero su revisión prevista en 2025 se perfila como un escenario complejo. Trump ya ha adelantado su intención de renegociar cláusulas que, según él, limitan la competitividad estadounidense.
Para Canadá, este encuentro podría definir su estrategia de cara a la revisión, buscando proteger sectores estratégicos como el acero, la madera y la industria agrícola.
Un momento decisivo para Norteamérica
El martes, las miradas estarán puestas en Washington. Lo que suceda entre Carney y Trump no solo marcará la relación bilateral, sino también el rumbo económico de toda Norteamérica.
Más allá de los acuerdos formales, este encuentro será un termómetro de la capacidad de ambos países para superar diferencias y construir una relación basada en cooperación, en lugar de confrontación.
