Un padre mata a su hija de 16 años por negarse a borrar su cuenta de TikTok. Un «crimen de honor» que expone un brutal choque cultural global
En un acto de violencia que ha generado una ola de indignación global, un padre en Pakistán asesinó a tiros a su propia hija de 16 años. El motivo: la adolescente se negó a eliminar su cuenta de TikTok. La familia intentó encubrir el crimen como un suicidio.
Una aplicación de video, un acto de autoexpresión y una negativa a obedecer se convirtieron en una sentencia de muerte para una adolescente de 16 años. La policía de la provincia de Punjab, en Pakistán, confirmó el arresto de un hombre acusado de matar a su hija después de una discusión sobre su presencia en TikTok, la popular plataforma de redes sociales.
Según el informe policial, el padre le había exigido repetidamente a la joven que borrara su cuenta. Ante su negativa, él le disparó, causándole la muerte. En un intento desesperado por ocultar la verdad, la familia inicialmente informó a las autoridades que la joven se había quitado la vida. Sin embargo, las pruebas forenses y la investigación posterior revelaron la sombría realidad.
Los investigadores han calificado el asesinato como un «crimen de honor», un término utilizado para describir la violencia, a menudo letal, ejercida por familiares (generalmente hombres) contra mujeres que se percibe que han traído «vergüenza» o «deshonra» a la familia al desafiar las normas sociales conservadoras.
Un patrón de violencia en la era digital
Este trágico suceso no es un caso aislado. Es el último de una serie de incidentes que exponen la peligrosa intersección entre la creciente autonomía digital de las mujeres y las arraigadas estructuras patriarcales.
- El mes pasado, Sana Yousaf, una influencer de TikTok de 17 años con más de un millón de seguidores, fue asesinada en su casa por un hombre cuyos avances había rechazado.
- A principios de este año, en la provincia de Baluchistán, un hombre confesó haber orquestado el asesinato de su hija de 14 años por unos videos de TikTok que, según él, «comprometían su honor».
Estos casos ponen de manifiesto un conflicto cultural profundo. En un país como Pakistán, donde menos de una cuarta parte de las mujeres participa en la economía formal, TikTok se ha convertido en una herramienta inesperada de empoderamiento. Ofrece a las mujeres una audiencia, una voz y, en algunos casos, una fuente de ingresos, algo poco común en su sociedad.
El choque entre tradición y tecnología
Este empoderamiento choca directamente con los códigos de honor tribales y conservadores. Para muchos, un teléfono inteligente en manos de una mujer y una cuenta de TikTok no son solo tecnología; son símbolos de una independencia que amenaza el control masculino tradicional. La negativa de la adolescente a borrar su cuenta fue, en este contexto, un acto de desafío a la autoridad paterna, un desafío que le costó la vida.
La situación se ve agravada por la enorme brecha de género digital. Según un informe de 2025, solo el 30% de las mujeres en Pakistán posee un teléfono inteligente, en comparación con el 58% de los hombres, la mayor brecha de este tipo en el mundo. Este acceso limitado hace que la participación en plataformas como TikTok sea a la vez un acto de liberación y un riesgo mortal.
«Cientos de mujeres son asesinadas por hombres en Pakistán cada año por presuntamente violar este código [de honor]». – Informe de Agence France-Presse.
La historia de esta joven de 16 años es un microcosmos trágico de una guerra cultural global. Es la historia de cómo la tecnología, que promete conectar y liberar, puede convertirse en un catalizador de violencia cuando se enfrenta a ideologías que buscan controlar y reprimir. Su muerte no fue solo por una cuenta de TikTok; fue por lo que esa cuenta representaba: una ventana a un mundo y a una autonomía que su padre no estaba dispuesto a permitir.


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