La tarde y noche del viernes 31 de mayo, la Ciudad de México y municipios conurbados del Estado de México se vieron severamente afectados por intensas lluvias y granizo, que provocaron inundaciones generalizadas y un colapso en las principales avenidas, llevando a la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC) a emitir una alerta roja en varias alcaldías.
La capital del país y su zona metropolitana enfrentaron una jornada de caos y afectaciones significativas debido a las fuertes precipitaciones y la caída de granizo registradas el pasado viernes 31 de mayo. La Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC) activó la alerta roja en al menos cuatro alcaldías de la Ciudad de México: Azcapotzalco, Gustavo A. Madero, Magdalena Contreras y Miguel Hidalgo, ante la persistencia de las lluvias intensas.
Las consecuencias fueron inmediatas y disruptivas. Las principales arterias viales de la capital se vieron anegadas, paralizando el tráfico y complicando el desplazamiento de miles de personas. Un ejemplo claro fue Calzada Chivatito, donde un carril bajo el puente en la intersección con Paseo de la Reforma tuvo que ser cerrado temporalmente debido a un vehículo varado en un encharcamiento de 50 metros de ancho y 30 centímetros de profundidad. Los servicios de emergencia tuvieron que intervenir en puntos críticos como Circuito Interior y Río Ródano, en la Colonia Cuauhtémoc, donde se reportó un «espejo de agua» de 40 metros de ancho y 15 centímetros de tirante. Otro punto de inundación considerable se registró en Estado de México y Adolfo López Mateos, Colonia Loma la Palma, en Gustavo A. Madero, con un espejo de agua que se extendía por 200 metros.
Además de las alcaldías inicialmente alertadas, Cuauhtémoc y Álvaro Obregón también reportaron inundaciones, extendiendo la zona de afectación. La situación se replicó en municipios conurbados del Estado de México, como Coacalco, donde la circulación en Avenida José López Portillo se detuvo por completo a la altura de Plaza Coacalco, con videos mostrando vehículos atrapados en medio del agua.
Esta situación, que coincide con el impacto del Ciclón Alvin en aguas mexicanas, pone de manifiesto la vulnerabilidad crónica de la infraestructura urbana del Valle de México ante eventos climáticos extremos. Las inundaciones recurrentes durante la temporada de lluvias no son meras anomalías meteorológicas; son un indicador de que los sistemas de drenaje y la planificación urbana existentes son frecuentemente superados por la intensidad de las precipitaciones. Esto impone costos económicos significativos, como retrasos en el tráfico, daños a la propiedad y afectaciones a la actividad comercial, además de una carga social considerable para los habitantes.
«Así se encuentra la Av. López Portillo por las lluvias del día de hoy, está inundado a la altura de Plaza Coacalco y cerrada la circulación en ambos sentidos», reportaba un usuario en redes sociales, mostrando la magnitud del problema.
La persistencia de estas condiciones meteorológicas, con pronóstico de lluvias para el 1 de junio, subraya la necesidad de una preparación continua por parte de la ciudadanía y de una revisión profunda de las estrategias de adaptación climática y las inversiones en infraestructura urbana. Para los residentes de la CDMX, esta noticia es de alta relevancia, ya que impacta directamente su movilidad, seguridad y calidad de vida. Es crucial mantenerse informado sobre los avisos de Protección Civil y tomar precauciones al desplazarse.
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