lunes, febrero 16, 2026

Eclipse solar anular: ¿Por qué no podrá verse en México el ‘anillo de fuego’?

El eclipse solar anular no será visible en México este 17 de febrero de 2026 debido a su trayectoria austral.

El eclipse solar anular es el término que acapara la atención de la comunidad científica y el público general este martes 17 de febrero de 2026.

Este fenómeno, clasificado como anular, promete la formación de un aro luminoso alrededor de la silueta lunar, un espectáculo visualmente impactante que ha sido bautizado popularmente como el «Anillo de Fuego». Sin embargo, para los entusiastas en territorio nacional, las noticias no son alentadoras en cuanto a observación directa se refiere.

La razón por la cual este eclipse solar no podrá ser apreciado desde México radica estrictamente en la mecánica celeste y la trayectoria de la sombra proyectada por la Luna.

Los especialistas en astronomía explican que la franja de anularidad —el corredor donde se ve el anillo perfecto— se ubicará casi exclusivamente sobre la Antártida y regiones remotas del Océano Índico, dejando al continente norteamericano fuera de cualquier posibilidad de avistamiento.

A diferencia del eclipse total de 2024, que cruzó gran parte de la República Mexicana, este eclipse solar de 2026 tiene una ruta marcadamente austral. Incluso en su fase parcial, el fenómeno no alcanzará las latitudes de nuestro país, lo que significa que el cielo se mantendrá con su luminosidad habitual durante toda la jornada en las 32 entidades federativas.

Particularidades técnicas del fenómeno anular

Un eclipse solar anular ocurre bajo condiciones geométricas muy específicas. Según la NASA, este evento se produce cuando la Luna se sitúa entre el Sol y la Tierra mientras se encuentra cerca de su apogeo, que es el punto de su órbita más alejado de nuestro planeta. Debido a esta distancia, el tamaño aparente del disco lunar es menor al del disco solar, impidiendo una cobertura total.

El resultado visual de este eclipse solar es un disco oscuro superpuesto a uno brillante más grande, creando el efecto de «anillo». La comunidad científica señala que este evento pertenece al ciclo Saros 121, una serie histórica que comenzó en el año 944 d.C. y que permite predecir con exactitud milimétrica la ubicación de la antumbra lunar sobre la superficie terrestre.

La duración de la fase máxima, donde el anillo es visible en su esplendor, será de apenas 2 minutos con 20.9 segundos. El evento completo, sumando las etapas parciales, tendrá una duración de poco más de cuatro horas. No obstante, el corredor de visibilidad tiene un ancho de 616 kilómetros situado en zonas de difícil acceso geográfico, lo que complica la logística de observación masiva para este eclipse solar específico.

Visibilidad y desafíos para la observación científica

Para quienes deseen experimentar este eclipse solar desde la Tierra, los puntos de observación se limitan al hemisferio sur. Regiones de la Antártida, así como zonas extremas de Chile y Argentina (como la ciudad de Ushuaia), podrían alcanzar a percibir parte del fenómeno si las condiciones climáticas lo permiten.

Fuera de estos puntos, la visibilidad será nula o extremadamente limitada a mar abierto.

La NASA ha destacado que el aislamiento de la trayectoria dificulta las campañas de investigación presenciales. La antumbra del eclipse solar recorrerá zonas donde la infraestructura es escasa, lo que obliga a los astrónomos a depender de tecnología satelital y estaciones de monitoreo polar para recopilar datos sobre la corona solar y las variaciones atmosféricas durante la alineación.

En México, la única forma de dar seguimiento a este eclipse solar será a través de medios digitales.

Aunque instituciones como el Instituto de Astronomía de la UNAM suelen realizar eventos de divulgación, en esta ocasión se enfocarán en explicar por qué la sombra no toca el territorio nacional y en compartir imágenes captadas por observatorios en el polo sur o mediante naves espaciales de monitoreo solar.

Transmisión y seguimiento del evento

Debido a la naturaleza remota del evento, las transmisiones en vivo del eclipse solar podrían presentar retos técnicos. Sin embargo, plataformas oficiales de la NASA y consorcios científicos internacionales suelen habilitar señales de streaming desde sus bases en la Antártida.

Es fundamental que los aficionados busquen únicamente fuentes certificadas para evitar información falsa sobre la visibilidad del evento en otras latitudes.

El próximo eclipse solar que sí tendrá un impacto visual en otras regiones del mundo ocurrirá en agosto de este mismo año, pero será de carácter total. Mientras tanto, la información sobre este «Anillo de Fuego» de febrero puede consultarse de forma veraz en laverdadnoticias.com, donde se detalla la cronología exacta de los astros. La ciencia detrás de estos eventos nos recuerda la precisión del universo y la importancia de la ubicación geográfica para ser testigos de la majestuosidad celeste.

Para este eclipse solar, la recomendación para los mexicanos es disfrutar del evento a través de la red, valorando el conocimiento astronómico que permite saber, con años de anticipación, que el 17 de febrero de 2026 el sol brillará sin interrupciones sobre nuestras cabezas mientras el sur del mundo se oscurece brevemente bajo la sombra lunar.

Caro Ira
Caro Ira
Caro Ira es una destacada colaboradora en medios digitales, aportando su conocimiento y experiencia en deportes, tecnología y entretenimiento. Su habilidad para crear narrativa cautivadora para audiencias digitales garantiza contenido relevante y atractivo. Su experiencia en estos nichos específicos refuerza la autoridad y fiabilidad de nuestros artículos en estas áreas.
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