Esta alineación planetaria, conocida popularmente en la astronomía como «desfile planetario», coincidirá Mercurio, Venus, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno en una franja específica de la bóveda celeste. El cielo nocturno se convertirá en el escenario de uno de los eventos astronómicos más esperados por los entusiastas del cosmos: una concentración visual de seis planetas.
Este tipo de configuraciones espaciales permiten a los observadores terrestres identificar múltiples cuerpos celestes en una sola sesión, facilitando la comprensión de la mecánica orbital y la estructura de nuestro vecindario galáctico de una manera didáctica.
Si estás considerando desconectarte del ruido cotidiano, este evento representa la ocasión perfecta para mirar hacia el firmamento y apreciar la inmensidad del universo.
La alineación planetaria actual destaca por la cantidad de objetos involucrados, lo que genera una oportunidad pedagógica única tanto para niños como para adultos interesados en la ciencia.
Al ser una disposición visual desde nuestra perspectiva en la Tierra, no significa que los planetas estén físicamente formados en una línea recta en el espacio, sino que sus posiciones orbitales coinciden en el mismo sector del cielo nocturno para quienes los observan desde la superficie terrestre.
Horarios y momentos clave para la observación de la alineación planetaria
La clave para no perderse este evento es la puntualidad rigurosa, ya que la ventana de observación efectiva será sumamente breve debido al movimiento de rotación terrestre. El mejor momento para captar la alineación planetaria será poco después de la puesta del Sol, específicamente durante el periodo conocido como crepúsculo civil y náutico.
En este intervalo, el resplandor solar disminuye lo suficiente para permitir que el brillo de los planetas se haga notar, pero antes de que los mundos más cercanos al horizonte se ocultan por completo tras la línea de tierra.
En territorio mexicano, el momento óptimo para iniciar la observación será poco después de las 18:00 horas, tiempo local. Es fundamental aprovechar los primeros minutos de oscuridad total, ya que astros como Mercurio y Venus, debido a su cercanía con el Sol, tienden a seguir su trayectoria y ocultarse rápidamente bajo el horizonte oeste.
La duración estimada del fenómeno visual oscila entre los 30 y 60 minutos en la mayoría de las regiones del país, por lo que se recomienda tener preparados los instrumentos de observación o haber localizado un punto despejado con antelación para no perder valiosos segundos de este desfile.
Cómo identificar los planetas en el cielo
Para disfrutar de este fenómeno astronómico, es necesario fijar la vista hacia el oeste, el punto por donde se oculta el Sol. Un factor determinante para el éxito de la observación es la ausencia de obstáculos visuales significativos, tales como edificaciones urbanas elevadas, árboles densos o montañas prominentes que bloqueen la zona baja del horizonte.
La alineación planetaria requiere un cielo despejado de nubes y, preferiblemente, un sitio con baja contaminación lumínica para que el contraste entre el fondo oscuro y los puntos brillantes sea lo más nítido posible para el ojo humano.
De los seis planetas participantes, cuatro podrán distinguirse a simple vista sin necesidad de equipo especializado: Venus, Júpiter, Saturno y Mercurio. Venus se posicionará como el objeto más brillante del conjunto, superado únicamente por el resplandor de la Luna. Júpiter también mostrará una luminosidad intensa y constante, a diferencia del titileo característico de las estrellas.
Por el contrario, localizar a Urano y Neptuno será una tarea considerablemente más compleja debido a su enorme distancia de la Tierra; para estos dos gigantes helados, será imprescindible el uso de binoculares de alta potencia o telescopios astronómicos básicos.

Importancia científica y registro del evento
La alineación planetaria no es solo un espectáculo visual, sino una herramienta para entender la dinámica de las órbitas elípticas. Estos eventos ocurren de forma periódica pero con diferentes protagonistas cada vez, dependiendo de las velocidades de traslación de cada planeta alrededor del Sol.
Asimismo, instituciones como el Instituto de Astronomía de la UNAM suelen ofrecer guías sobre la posición exacta de los cuerpos celestes para cada coordenada geográfica.
Es recomendable que los interesados en la alineación planetaria utilicen aplicaciones de mapas estelares en sus dispositivos móviles para identificar con precisión qué punto de luz corresponde a cada planeta.
Estas herramientas de realidad aumentada facilitan la ubicación de Urano y Neptuno, que a menudo pasan desapercibidos como simples estrellas tenues.
La observación de este desfile contribuye a fomentar la curiosidad científica y el respeto por el entorno natural, recordándonos la posición de la Tierra dentro de un sistema dinámico y en constante movimiento que rige los ciclos de nuestro propio mundo.
Mantener un registro fotográfico de la alineación planetaria es posible incluso con cámaras de teléfonos inteligentes modernos, siempre que se utilice un trípode para evitar el movimiento y se ajuste el tiempo de exposición.
La captura de Venus y Júpiter es relativamente sencilla, mientras que captar el conjunto completo requiere técnicas de astrofotografía más avanzadas. Independientemente de si se cuenta con equipo profesional o no, la experiencia de presenciar este ordenamiento cósmico es una vivencia que conecta a la humanidad con las leyes fundamentales de la física y la astronomía, permitiendo un momento de reflexión sobre nuestro lugar en el vasto universo.
La preparación previa incluye verificar el pronóstico del clima, ya que la nubosidad es el principal enemigo de cualquier alineación planetaria.
Si el cielo está cubierto, la visibilidad se anulará por completo. Por ello, se sugiere buscar zonas rurales o parques alejados del centro de las ciudades, donde la atmósfera suele ser más clara.
Esta alineación planetaria específica es una de las más completas del año, y su observación exitosa depende totalmente de la ventana temporal de apenas una hora tras el atardecer, marcando un hito en el calendario astronómico para todos los observadores en México y el resto del continente americano.


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