El 4 de julio es una de las fechas más importantes para Estados Unidos, pero también una de las que concentra más restricciones por motivos de seguridad. Aunque millones de personas celebran con reuniones familiares, desfiles, parrilladas y espectáculos de fuegos artificiales, no todas las actividades tradicionales están permitidas. Dependiendo del estado, condado o ciudad, algunas conductas pueden derivar en multas, sanciones administrativas o incluso procesos penales.
Cada año, el 4 de julio las autoridades recuerdan que la legislación cambia de una jurisdicción a otra. Una práctica legal en una comunidad puede estar prohibida a pocos kilómetros de distancia, por lo que residentes y turistas deben consultar las reglas locales antes de participar en cualquier celebración.
Las restricciones tienen como objetivo reducir accidentes, prevenir incendios forestales, proteger espacios públicos y disminuir incidentes relacionados con el alcohol, las armas de fuego y la pirotecnia.
Restricciones del 4 de julio sobre fuegos artificiales
El uso de fuegos artificiales representa la principal fuente de regulaciones durante el feriado. Aunque la mayoría de los estados permite ciertos productos recreativos, no todos autorizan la misma clase de pirotecnia.
En muchas entidades el 4 de julio únicamente pueden utilizarse artículos considerados de bajo riesgo, mientras que los fuegos artificiales aéreos o explosivos permanecen prohibidos. También pueden sancionarse acciones como utilizar pirotecnia fuera de los horarios autorizados, comprar productos sin certificación oficial o transportar artefactos prohibidos entre estados.
Además el 4 de julio, está restringido encender cohetes en zonas con alto riesgo de incendios forestales, especialmente durante el verano, cuando varias regiones del oeste del país enfrentan condiciones de sequía que favorecen la propagación del fuego.
A nivel federal, la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo prohíbe dispositivos altamente explosivos como los M-80, las cherry bombs y otros artefactos que exceden los límites legales de material pirotécnico por el peligro que representan.
Estados con reglas mucho más estrictas
Las leyes sobre fuegos artificiales no son iguales en todo Estados Unidos. Uno de los casos más conocidos es Massachusetts, donde desde 1943 permanece prohibida la compra, posesión y utilización de cualquier tipo de fuegos artificiales por particulares, incluidas las bengalas.
Otros estados, entre ellos California, Nueva York, Nueva Jersey, Illinois, Maryland, Oregón, Rhode Island y Vermont, únicamente permiten artículos clasificados como «safe and sane», es decir, aquellos que no explotan ni son lanzados al aire.
En lugares como Hawái, Nevada y Wyoming, las normas pueden variar incluso entre condados, por lo que revisar la regulación local resulta indispensable antes de adquirir o utilizar cualquier producto pirotécnico.
Otra conducta estrictamente prohibida el 4 de julio es disparar armas de fuego al aire para celebrar. Las autoridades mantienen una política de tolerancia cero debido a los riesgos que representan las balas perdidas, responsables de incidentes registrados durante estas festividades.
Asimismo, numerosos parques nacionales, reservas naturales y playas públicas prohíben tanto el consumo de alcohol como el uso de fuegos artificiales para proteger a los visitantes y disminuir el riesgo de incendios.
En muchas ciudades también siguen vigentes ordenanzas que limitan el ruido durante la noche y la madrugada. Además, diversas asociaciones de propietarios de viviendas restringen expresamente el uso de pirotecnia dentro de comunidades residenciales.
Las medidas buscan evitar tragedias. De acuerdo con la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo, durante 2024 se registraron 11 fallecimientos y aproximadamente 14 mil 700 lesiones relacionadas con el uso de fuegos artificiales en Estados Unidos. Las manos, los dedos, los ojos y el rostro figuran entre las partes del cuerpo más afectadas.
Por ello, las autoridades recomiendan asistir a espectáculos organizados por profesionales y consultar previamente las reglas del lugar donde se realizarán las celebraciones. Conocer las restricciones antes del 4 de julio puede evitar sanciones, reducir riesgos y contribuir a que una de las festividades más emblemáticas del país transcurra de manera segura.


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