El homenaje a los héroes caídos en el operativo contra El Mencho se convirtió en un acto solemne marcado por el respeto, el dolor y el reconocimiento institucional. Autoridades federales y familiares recordaron a los elementos que perdieron la vida durante la intervención, destacando su valentía, compromiso y servicio en una de las acciones más delicadas contra el crimen organizado en México.
Tras el operativo en Tapalpa, Jalisco, donde el líder criminal perdió la vida, la nación se unió en un luto solemne para honrar la memoria de los 25 elementos de las Fuerzas Armadas que ofrendaron su vida en cumplimiento del deber con un emotivo homenaje.
Este homenaje, que tuvo lugar tanto en recintos militares como en escenarios deportivos de gran relevancia, buscó reconocer la valentía de quienes enfrentaron al círculo de seguridad del capo más buscado.
La operación no solo fue un golpe estratégico al crimen organizado, sino que también puso de manifiesto el enorme costo humano que implica la pacificación del país.
Los enfrentamientos en zonas de Jalisco y las represalias posteriores con coches bomba en San Juan de los Lagos demostraron la peligrosidad de la organización criminal.
Sin embargo, la determinación del Estado mexicano se mantuvo firme, respaldada por el sacrificio de jóvenes hombres y mujeres que, con disciplina y amor por su tierra, decidieron servir a la Guardia Nacional y al Ejército Mexicano en las misiones más riesgosas de su carrera.
Homenaje a los héroes caídos en el operativo
El homenaje a los caídos tras la captura inició con una ceremonia de Estado en la Base Aérea Militar No. 5, ubicada en Zapopan, Jalisco. En este acto, los féretros de los elementos fueron cubiertos con la Bandera Nacional en presencia de sus familiares y mandos militares.
En el homenaje se realizó un pase de lista donde los nombres de los héroes resonaron con fuerza, subrayando que su lealtad a la patria no será olvidada.
Durante el evento del homenaje de la Secretaría de la Defensa Nacional entregó banderas con nicho a los deudos, un símbolo de gratitud eterna por el compromiso demostrado en el campo de batalla.
Posteriormente, el homenaje se extendió al ámbito civil en el Estadio Corregidora de Querétaro.
Antes de un encuentro amistoso de la Selección Nacional, se guardó un minuto de silencio en memoria de los 25 militares fallecidos durante y después del operativo contra El Mencho.
Los futbolistas portaron un moño negro y el público mostró un respeto absoluto mientras la banda de guerra entonaba notas solemnes. Este gesto simboliza la unión de la sociedad mexicana con sus fuerzas de seguridad en un momento de profunda tristeza, pero también de reconocimiento al valor civil y militar.
Historias de valentía: Nahomi, Juan y Edwin
Detrás de las cifras del operativo se encuentran historias personales de entrega absoluta. Nahomi Elizabeth Martínez, una joven de apenas 22 años y estudiante de la Universidad Autónoma de Zacatecas, se convirtió en un símbolo de heroísmo tras unirse a la Guardia Nacional para proteger a los sectores más vulnerables.
Su disciplina y vocación de servicio en el frente de batalla la hicieron destacar entre sus compañeros, dejando un vacío irreparable en su comunidad educativa, donde hoy es recordada como una heroína por su sacrificio en favor de la seguridad de México.
De igual manera, el sargento Juan Vázquez Francisco, originario de Puebla, y Edwin Ocampo, de Chiapas, demostraron que el amor por la patria trasciende las fronteras estatales. Juan, motivado por una fuerte vocación de servicio, murió enfrentando al grupo de choque de El Mencho en Tapalpa.
Edwin, por su parte, dejó un último mensaje de amor a su familia antes de caer en combate, evidenciando la humanidad y el temor que acompañan a quienes visten el uniforme. Sus trayectorias reflejan el alto sentido del deber que caracteriza a la Guardia Nacional, una institución que en 2026 continuará siendo el pilar de la lucha contra la delincuencia.
El impacto de las represalias y el legado de los oficiales
Tras la muerte del capo, la organización criminal intentó desestabilizar la región mediante ataques coordinados liderados por Hugo Gonzalo Gaytán, alias «El Sapo». El uso de coches bomba en San Juan de los Lagos cobró la vida del capitán Leonel Cardoso Gómez, un líder estratégico que coordina la seguridad en las carreteras del Bajío.
La muerte de Leonel y de la oficial Karla Lorena, de la Guardia Civil de Michoacán —quien incluso después de fallecer salvó vidas mediante la donación de órganos—, representa el último sacrificio de un grupo de oficiales comprometidos con la paz social.
La lucha contra la estructura ha dejado una huella imborrable en la memoria colectiva. Los restos calcinados de vehículos y los daños en instalaciones de seguridad son testigos mudos de la violencia enfrentada, pero también de la resiliencia institucional.
La determinación de las autoridades y el recuerdo durante el homenaje de sus héroes caídos son los cimientos sobre los cuales se busca construir un México más seguro para las futuras generaciones.


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