Roger Waters volvió a colocarse en el centro del debate político internacional con un mensaje directo, sin matices y cargado de indignación, en el que condenó lo ocurrido en Venezuela tras la detención de Nicolás Maduro y señaló de manera frontal a Donald Trump y a Estados Unidos como responsables de una agresión contra un país soberano. Desde su voz pausada pero firme, el músico británico dejó claro que no se trata de una opinión superficial, sino de una postura política que, según él, representa a millones de personas alrededor del mundo.
Roger Waters apareció en un video difundido en redes sociales donde reaccionó a los acontecimientos recientes en Venezuela, calificándolos como un acto violento y colonialista. “Estamos realmente consternados por el salvaje acto de agresión del imperio de Estados Unidos contra nuestros hermanos, hermanas y camaradas en Venezuela”, expresó, marcando desde el inicio el tono de su mensaje.
Un mensaje político que sacude más allá de la música
Roger Waters no habló como una celebridad aislada de la realidad, sino como un activista que lleva décadas utilizando su voz para cuestionar el poder. En su mensaje, vinculó directamente la situación de Venezuela con la política exterior de Donald Trump, a quien acusó de actuar como un “gendarme del norte” que irrumpe en naciones soberanas sin legitimidad moral.
“Venezuela es una nación soberana y debiera ser dejada en paz por el gendarme gringo del norte”, afirmó Roger Waters, dejando claro que su crítica no es solo contra una administración, sino contra una lógica histórica de intervención. Para el fundador de Pink Floyd, lo ocurrido con Nicolás Maduro no es un hecho aislado, sino parte de una narrativa repetida en América Latina.
Las palabras de Roger Waters sobre Nicolás Maduro
Roger Waters se refirió de manera explícita a la detención de Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, calificando el hecho como un secuestro político. En su mensaje, el músico británico evitó eufemismos y optó por un lenguaje directo que conecta con su historial de activismo.
“Por amor de Dios, Venezuela es una nación soberana. ¡Manos fuera de Venezuela!”, exclamó Roger Waters en uno de los fragmentos más contundentes del video. La frase no solo resume su postura, sino que refuerza su alineación con la defensa del principio de autodeterminación de los pueblos.
Roger Waters también expresó que no se trata de una defensa personal a una figura política, sino de una condena a la violencia institucional. Desde su perspectiva, el caso de Nicolás Maduro simboliza una agresión mayor contra un proyecto político que ha sido atacado durante años.
Donald Trump como eje de la acusación
Roger Waters mencionó de forma directa a Donald Trump al referirse a la política exterior estadounidense. Según el músico, la administración encabezada por Trump representa una continuidad del imperialismo que ha marcado la relación de Estados Unidos con América Latina.
“Estamos con ustedes alrededor del mundo, solo Dios sabe qué porcentaje, pero probablemente el 99 por ciento de todas las personas mundialmente estamos diciendo que deploramos las acciones de Estados Unidos”, afirmó Roger Waters, vinculando esas acciones con el liderazgo político que, en su opinión, impulsa la confrontación.
Para Roger Waters, Donald Trump no es solo un expresidente, sino un símbolo de una política agresiva que, según él, ha profundizado el conflicto con Venezuela y ha llevado la tensión a niveles peligrosos.
Venezuela como símbolo de resistencia
A lo largo de su mensaje, Roger Waters describió a Venezuela como “esa grande y maravillosa expresión de la Revolución Bolivariana”, una frase que generó reacciones inmediatas tanto de apoyo como de rechazo. El músico dejó claro que su defensa va más allá de coyunturas electorales y se centra en lo que considera un proyecto histórico.
Roger Waters señaló que Venezuela ha sido blanco de ataques constantes precisamente por intentar construir un modelo distinto. En su narrativa, la detención de Nicolás Maduro es una consecuencia directa de esa confrontación ideológica con Estados Unidos.
“Haré todo lo que esté en mi poder para apoyar a Venezuela”, dijo Roger Waters, subrayando que su compromiso no es simbólico. Aunque aclaró que “no soy un hombre de oración, pero soy un hombre activo”, dejó entrever que continuará utilizando su plataforma para visibilizar el conflicto.
La tradición política de Roger Waters
Roger Waters no es ajeno a la polémica política. Desde hace años, el artista ha criticado guerras, intervenciones militares y políticas exteriores que considera injustas. Su mensaje sobre Venezuela se inscribe en una línea coherente con su historial, donde ha cuestionado a gobiernos de distintas ideologías cuando, a su juicio, vulneran derechos o soberanías.
La diferencia, en este caso, es la contundencia con la que menciona a Donald Trump y la claridad con la que defiende a Nicolás Maduro. Para Roger Waters, lo ocurrido no admite ambigüedades ni neutralidades.
Roger Waters volvió a utilizar su prestigio cultural para amplificar una causa política, consciente de que sus palabras generan eco global. En un mundo saturado de discursos oficiales, su mensaje busca interpelar a la opinión pública desde un lugar emocional y ético.
Reacciones y significado global
Las declaraciones de Roger Waters sobre Venezuela no solo impactan en el ámbito musical, sino que se insertan en un debate más amplio sobre el papel de las figuras públicas en la política internacional. Al mencionar a Donald Trump y denunciar la detención de Nicolás Maduro, el artista asume un riesgo calculado: polarizar audiencias.
Sin embargo, Roger Waters parece cómodo en ese terreno. Su mensaje apunta a sacudir conciencias más que a buscar consensos. Al repetir que Venezuela debe ser dejada en paz, refuerza una consigna que ha acompañado múltiples protestas y manifestaciones alrededor del mundo.
Roger Waters insistió en que la solidaridad internacional ya está en marcha, refiriéndose a una semana de acciones globales contra la política estadounidense en el Caribe. Para él, el silencio no es una opción frente a lo que considera una injusticia histórica.
Un mensaje que trasciende fronteras
Roger Waters cerró su intervención recordando que la música y el arte no están separados de la realidad política. Su mensaje sobre Venezuela, Nicolás Maduro y Donald Trump no pretende ser diplomático, sino honesto con sus convicciones.
Al repetir que “Venezuela es una nación soberana”, Roger Waters deja una frase que resume su postura y que conecta con millones de personas que ven en el conflicto algo más que una disputa geopolítica.
Roger Waters vuelve así a demostrar que, incluso fuera de los escenarios, su voz sigue siendo capaz de incomodar, movilizar y provocar reflexión. En un contexto global marcado por la polarización, su mensaje se instala como una pieza más en el complejo rompecabezas de la política internacional contemporánea.


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