Cada año, los Premios Oscar proyectan una imagen de glamour, excelencia y reconocimiento al talento cinematográfico. Sin embargo, detrás de la ceremonia que se celebra en el Dolby Theatre de Los Ángeles existe una maquinaria compleja donde la promoción, las campañas estratégicas y la influencia dentro de la industria pueden resultar tan decisivas como la calidad de una película.
Con motivo de la 98ª edición de los premios Oscar, la periodista y escritora María Estévez, autora del libro Esto es Hollywood y corresponsal en Hollywood desde hace más de 25 años, explicó cómo funciona realmente la carrera hacia la estatuilla que entrega la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas.
La carrera por el Oscar empieza meses antes de la gala
Aunque el público suele asociar los premios Oscar con la ceremonia televisada, la competencia comienza mucho antes. Según Estévez, el proceso arranca en septiembre, cuando las películas comienzan su recorrido por festivales internacionales y las productoras deciden si invertirán en una campaña para los premios.
Desde ese momento, los estudios destinan presupuestos específicos para impulsar a sus candidatos. La estrategia incluye proyecciones privadas para votantes de la Academia, encuentros con prensa especializada, anuncios en medios de la industria y una presencia constante en eventos de Hollywood.
Entre las publicaciones clave para estas campañas destacan revistas influyentes como Variety y The Hollywood Reporter, donde las productoras colocan publicidad dirigida a los votantes de la Academia.
De acuerdo con la periodista, este proceso puede ser determinante para el resultado final. “Muchas veces no gana la mejor película, sino la que ha hecho la mejor campaña”, señala.

Las proyecciones privadas y el boca a boca
Uno de los pilares de estas campañas son los llamados Q&A, proyecciones privadas en las que el equipo de la película presenta la obra ante profesionales del sector.
En estos encuentros participan miembros de la Academia, pero también técnicos, artistas y representantes de distintos sindicatos de la industria. La intención es generar conversación dentro de Hollywood y multiplicar el boca a boca.
El objetivo es claro: lograr que el título esté presente en las conversaciones de la industria cuando llegue el momento de votar.
Según Estévez, muchas producciones independientes quedan fuera de la competencia simplemente porque no cuentan con el presupuesto necesario para sostener una campaña de promoción.
El cambio en los votantes de la Academia
En los últimos años, la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas ha ampliado su base de votantes, incorporando miembros de diferentes países. Actualmente participan miles de profesionales fuera de Estados Unidos, incluidos europeos, latinoamericanos y asiáticos.
Este cambio ha transformado la dinámica de los premios. La presencia de votantes internacionales ha abierto la puerta a fenómenos como el apoyo colectivo a películas de determinados países o regiones.
Declaraciones que pueden costar un Oscar
La estrategia de campaña no se limita a la promoción de la película. La imagen pública de los actores también puede influir en el resultado.
Durante la carrera hacia los Premios Oscar, cualquier declaración polémica puede afectar las posibilidades de un candidato. Comentarios sobre temas sociales, políticos o incluso culturales pueden modificar el ánimo de los votantes.
Un ejemplo reciente involucra al actor Timothée Chalamet, quien llegó a figurar entre los favoritos pero enfrentó críticas por unas declaraciones que fueron interpretadas como despectivas hacia disciplinas como el teatro o el ballet.
Otro caso es el de la actriz Karla Sofía Gascón, cuya candidatura perdió fuerza tras la aparición de publicaciones polémicas en redes sociales durante la campaña.
La influencia de estudios, apoyos y relaciones
Además del presupuesto para promoción, el respaldo de grandes estudios y las relaciones dentro de Hollywood también pueden marcar diferencias.
En algunos casos, los expertos señalan que el peso de determinadas familias o figuras influyentes dentro de la industria puede favorecer ciertas nominaciones. Esto se conoce informalmente como la “aristocracia de Hollywood”, un círculo de profesionales con fuerte presencia dentro de la Academia.
La lógica de las campañas también se observa en proyectos que cuentan con respaldo institucional o promocional de diferentes organizaciones culturales.
El verdadero poder detrás de la estatuilla
Aunque el público suele imaginar los Premios Oscar como una competencia puramente artística, la realidad muestra que el proceso es mucho más complejo.
Promoción, alianzas estratégicas, imagen pública y relaciones dentro de la industria forman parte de una estructura invisible que se activa meses antes de que se abra el famoso sobre dorado en la ceremonia.
Para quienes conocen el funcionamiento interno de Hollywood, la conclusión es clara: ganar un Oscar no depende únicamente del talento o de la calidad de una película, sino también de la capacidad de movilizar una maquinaria de promoción capaz de conquistar a los votantes.


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