Oaxaca es el escenario central de un proyecto cinematográfico que nace como un homenaje familiar y se convierte en un esfuerzo por preservar tradiciones. Sergio Espinosa Urcino decidió registrar el pueblo natal de su madre, Santiago Laollaga, para devolverle recuerdos de infancia antes de su migración a la Ciudad de México. El largometraje centra su historia en la danza de los mbio’xho, celebrada cada julio durante las fiestas patronales en honor a Santiago de Compostela, y busca involucrar a toda la comunidad en su preservación.
El documental fue seleccionado en la octava convocatoria del Estímulo para la Creación Audiovisual, impulsado por el Instituto Mexicano de Cinematografía. La iniciativa busca visibilizar la riqueza cultural de pueblos indígenas y afrodescendientes, destacando que la memoria colectiva es un patrimonio que debe mantenerse vivo. Oaxaca se convierte así en un ejemplo de cómo la tradición puede ser documentada y transmitida a nuevas generaciones mediante el cine.
¿Cómo surgió la idea del proyecto?
Espinosa Urcino, nacido en la Ciudad de México, regresó al Istmo de Tehuantepec después de 15 años. Al hacerlo, notó que muchas costumbres habían cambiado y que algunas tradiciones locales, como la danza de los mbio’xho, perdían fuerza entre las nuevas generaciones. Entre sus recuerdos estaban personajes que vestían máscaras de madera, ropa negra y huaraches, y tronaban chicotes mientras gritaban como arrieros, generando un impacto profundo en los niños de la localidad.
Decidido a rescatar estas prácticas, Espinosa Urcino comenzó a recopilar relatos y entrevistar a la comunidad. Encontró contradicciones que hacían difícil construir una narrativa clara, pero la pasión por preservar la memoria y la identidad cultural de Oaxaca lo motivó a continuar. El objetivo era documentar no solo la danza, sino la conexión entre historia, comunidad y herencia familiar.
Transformaciones en la comunidad
El realizador descubrió que varias costumbres habían desaparecido y que las festividades ya no convocaban la misma participación que en el pasado. La danza de los mbio’xho enfrentaba desafíos para mantenerse vigente y requería estrategias de preservación para evitar que se perdiera con el tiempo.
En 2014 inició un estudio más profundo con entrevistas y recopilación de historias, pero las versiones eran variadas y contradictorias. A pesar de ello, Espinosa Urcino decidió avanzar con un enfoque histórico y cultural, asegurando que la riqueza de Oaxaca quedara plasmada con detalle en el documental.
¿Quién aportó el contexto histórico?
El arqueólogo Miguel Barrios Espinosa proporcionó información clave sobre la danza de los mbio’xho, explicando que esta tradición define a la comunidad como heredera de los pueblos zapotecos. Mbio’xho significa “viejo” o “envejecido”, pero relacionado con conocimiento y sabiduría, lo que permitió estructurar la narrativa desde un enfoque cultural profundo.
El arqueólogo se convirtió en uno de los protagonistas del documental, guiando a Espinosa Urcino en la reconstrucción de la danza, los objetos ceremoniales y el contexto histórico, asegurando que cada detalle reflejara fielmente la identidad de Oaxaca y su gente.
Perfil del realizador
Espinosa Urcino es autodidacta y se formó mediante libros, tutoriales y práctica constante. Intentó estudiar cine formalmente, pero por limitaciones económicas solo pudo cursar cuatro meses. Trabajó en publicidad, aunque no se identificó con un ambiente que consideraba excluyente y estereotipado.
Su compromiso con la autenticidad lo llevó a crear un documental que combina historia, tradición y participación comunitaria, mostrando que la cultura de Oaxaca puede ser entendida y apreciada por todos, sin perder su esencia original.
Influencia de la pandemia
La pandemia de covid-19 retrasó la producción del filme, provocando la pérdida de algunos entrevistados y el retiro del capitán de la danza, Héctor Valdivieso. Para mantener la tradición, se formó un grupo infantil que aprendiera la danza y se integrara con los adultos en las festividades. Actualmente participan alrededor de 30 niños, preservando la continuidad de la celebración.
La iniciativa permitió que la comunidad se involucrara de manera activa, asegurando que los rituales y la herencia cultural de Oaxaca se mantuvieran vivos a través de las nuevas generaciones.
Adaptación de la danza
Uno de los retos principales fue adaptar la indumentaria y los elementos tradicionales para los niños. Cada objeto utilizado en la danza tiene un significado cultural profundo, por lo que se organizaron talleres comunitarios para la creación de máscaras y trajes.
La participación activa de madres, padres y niños fortaleció el sentido de pertenencia y permitió que los menores comprendieran el valor de la tradición. El documental refleja cómo la cultura de Oaxaca se transmite de manera tangible mediante la acción y la cooperación familiar.
Rol de madres y padres
El filme muestra a las madres y padres acompañando a los niños durante las presentaciones, ayudándolos bajo altas temperaturas y colaborando en la construcción de máscaras y vestuario. Esta interacción refuerza la identidad cultural y demuestra que la tradición de Oaxaca es un esfuerzo colectivo que involucra a toda la comunidad.
El apoyo familiar asegura que los niños se sientan valorados y conectados con su herencia, mientras participan en actividades que transmiten conocimientos históricos y culturales de generación en generación.
Estructura histórica de la narrativa
El documental organiza los talleres y escenas de manera cronológica, desde la época zapoteca hasta la actualidad. Cada objeto y acción tiene un contexto histórico, permitiendo a los espectadores entender la evolución de la tradición y la relevancia cultural de Oaxaca.
El enfoque permite que la historia sea accesible y educativa, mostrando cómo la tradición puede adaptarse sin perder su esencia, garantizando la preservación de la cultura local para las nuevas generaciones.
Financiamiento del documental
El largometraje tendrá una duración aproximada de hora y media. Entre 2024 y 2025 se grabó cerca del 30% del material con recursos propios del director hasta que el presupuesto se agotó. El presidente municipal Basilio Guzmán brindó apoyo en especie, facilitando alimentos y espacios para la producción.
El estímulo federal permitirá retomar el rodaje en mayo, asegurando que el proyecto cumpla con los plazos y objetivos. La comunidad de Oaxaca mantiene su participación activa, garantizando la continuidad y autenticidad del documental.
Desafíos de la continuidad
El crecimiento rápido de los niños representa un desafío visual para la continuidad de la narrativa. Espinosa Urcino trabaja para asegurar que la historia se documente con coherencia, preservando la tradición y la identidad cultural de Oaxaca en cada etapa del proceso.
La participación comunitaria sigue siendo fundamental, consolidando un proyecto que celebra la historia, la familia y la cultura, mientras enseña a las nuevas generaciones a valorar sus raíces y mantener vivas las tradiciones locales.


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