La defensa de la «relación abierta» de Alex Montiel acaba de ser demolida. Su ex-amante, Fabiola Martínez, soltó una bomba: él planeaba tener un hijo con ella. ¿Sigue sonando a un acuerdo consensuado?
Durante meses, Alex Montiel, el hombre detrás de la máscara del Escorpión Dorado, capeó el temporal de su infidelidad con una coartada moderna y aparentemente a prueba de balas: él y su esposa, Dana Arizu, tenían una «relación abierta». Era una defensa astuta que lo pintaba no como un infiel, sino como un hombre progresista. Pero ese castillo de naipes acaba de ser derribado por una sola confesión.
En una entrevista explosiva con el polémico Adrián Marcelo, la influencer Fabiola Martínez, la mujer en el centro del escándalo, reveló un detalle que cambia toda la narrativa: Alex Montiel le había propuesto tener un hijo y planeaba revertir su vasectomía para ello.
De Aventura Consensuada a Familia Paralela
Esta confesión es dinamita pura. Una cosa es tener una aventura permitida por tu pareja; otra muy distinta es planear una segunda familia. La propuesta de un hijo implica un compromiso, un futuro y una exclusividad que son la antítesis de una «relación abierta». La pregunta que ahora resuena en el aire es: ¿a quién le mentía Montiel? ¿A su esposa, a su amante, a ambas, o a todo su público?
Fabiola Martínez fue contundente y afirmó que su relación de dos años no fue un secreto. «Yo no fui la amante de nadie. Las amantes se esconden y yo nunca estuve escondida. Él jamás me escondió», declaró, asegurando que Montiel le había dicho que su matrimonio estaba legalmente en proceso de terminar. Esto contradice directamente la narrativa pública que Montiel y su esposa intentaron construir.
La Reacción de la Esposa: ¿Cómplice o Víctima?
El comportamiento de Dana Arizu, la esposa de Montiel, añade otra capa de intriga al drama. Lejos de respaldar la versión de la «relación abierta», sus publicaciones en redes sociales han sido crípticas y llenas de dolor. Ha hablado de «poner límites a personas tóxicas» y de no enfocarse en «cosas que no suman».
Estos no son los mensajes de una mujer que vive felizmente en un matrimonio no convencional. Son las palabras de alguien que se siente públicamente humillada y traicionada. Su silencio calculado y sus indirectas la posicionan como una víctima colateral, ganándose la empatía de una audiencia que ahora ve al Escorpión Dorado no como un irreverente, sino como un manipulador.
El escándalo original, que se desató en 2023 por un video grabado accidentalmente en un concierto por la esposa de Óscar Burgos, ahora cobra una nueva dimensión. Lo que parecía un simple desliz ha sido expuesto como una doble vida cuidadosamente construida. Alex Montiel, el maestro de exponer a otros, ha quedado expuesto de la peor manera posible: por las palabras de la mujer a la que, presuntamente, le prometió un futuro que ya tenía comprometido.
