Una gira esperada y una reacción inesperada
Enrique Bunbury, figura emblemática del rock en español, regresó a los escenarios con su gira Huracán Ambulante, un reencuentro con sus seguidores tras anunciar su retiro temporal en 2022 por motivos de salud. Sin embargo, lo que debía ser una noche inolvidable en Ecuador se convirtió en una de las controversias más comentadas de su tour.
Todo comenzó cuando el exlíder de Héroes del Silencio notó a un fan en primera fila grabando toda la presentación con su celular levantado. La constante presencia del dispositivo, según relató el propio Bunbury, rompió su concentración, interrumpió el momento emocional de una canción y lo llevó a detener el concierto para hacer un fuerte reclamo público.
La escena que dividió a los fans: “Todo el puto concierto…”
En un video viral que circula en redes como TikTok y X, se ve el momento exacto en que Bunbury, visiblemente molesto, lanza una crítica directa al asistente:
“Todo el puto concierto con la puta cámara grabando todo el puto concierto. Y yo entiendo la locura a la que hemos llegado, pero si estás en primera fila seguro que hay mucha gente a la que le gustaría estar ahí disfrutando y participando”.
El comentario fue recibido con aplausos por algunos sectores del público, mientras que otros manifestaron su incomodidad por el tono utilizado. El artista, sin embargo, dejó clara su postura: el uso constante del teléfono en los conciertos rompe la conexión emocional entre público y artista, y perjudica la experiencia colectiva.
Un viejo reclamo del músico: vivir el momento sin pantallas
No es la primera vez que Enrique Bunbury se manifiesta contra el uso excesivo de celulares en sus conciertos. Desde hace años, ha defendido una visión más orgánica del arte en vivo, donde la experiencia emocional y sensorial no se filtre a través de pantallas.
En entrevistas previas y comunicados oficiales, el español ha pedido abiertamente que sus seguidores “graben lo menos posible” para vivir plenamente la música. Para él, las grabaciones constantes representan una distracción no solo para el artista, sino para todos los asistentes.
Redes sociales en llamas: ¿defensor del arte o exagerado?
La viralización del video generó una oleada de comentarios. Mientras unos celebraban que “alguien finalmente dijera lo que muchos artistas piensan”, otros calificaron su reacción de “arrogante y desproporcionada”.
Algunos de los comentarios más recurrentes incluyeron:
- “Tiene razón. Ir a un concierto para grabarlo entero es absurdo.”
- “Entiendo su punto, pero hay mejores formas de decirlo.”
- “Los celulares son parte de nuestra realidad ahora. Hay que adaptarse.”
- “¡Gracias Bunbury! Por fin alguien que se planta ante esta locura.”
El debate evidenció un conflicto generacional y cultural en torno a cómo se consumen los espectáculos en vivo en la era digital.
La tensión entre tecnología y arte en vivo
Lo que Bunbury vivió en Ecuador no es un caso aislado. Otros artistas como Jack White, Alicia Keys y Bob Dylan han implementado medidas para prohibir o limitar el uso de celulares en sus conciertos, desde fundas bloqueadoras hasta advertencias antes del show.
El argumento es común: los celulares distraen, desconectan y alteran la atmósfera íntima de un concierto. Sin embargo, para muchos fans, capturar momentos del espectáculo es parte del recuerdo emocional que se llevan a casa.
El regreso de Bunbury: luz y sombra en el Huracán Ambulante
Más allá del incidente, la gira Huracán Ambulante ha sido recibida con entusiasmo en América Latina y España. Bunbury, tras superar sus problemas de salud, ha retomado su energía habitual y ofrece un repertorio que recorre su carrera como solista y su época con Héroes del Silencio.
No obstante, este incidente vuelve a poner en el centro del debate la relación entre artistas, fans y tecnología, en un contexto donde las experiencias en vivo se enfrentan cada vez más al filtro de una pantalla.
¿Hay lugar para el arte sin pantallas?
La reacción de Bunbury fue visceral, sí, pero también honesta. Su molestia no es con la tecnología en sí, sino con la desconexión que genera en momentos que deberían vivirse de forma profunda y compartida. En tiempos donde la inmediatez y la imagen lo dominan todo, Enrique Bunbury parece ser una voz que clama por el aquí y el ahora. Y aunque su mensaje dividió opiniones, abrió un espacio necesario para repensar cómo queremos vivir la música en directo.


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