jueves, febrero 12, 2026

Voto femenino en México: La importancia histórica del 12 de febrero

Voto femenino y el decreto de 1947 que otorgó el derecho constitucional a las mexicanas para participar en elecciones municipales.

El voto femenino representó una transformación estructural en la vida democrática del país cuando el 12 de febrero de 1947 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la reforma al artículo 115 constitucional.

Este decreto, impulsado durante la administración de Miguel Alemán Valdés, permitió que las mujeres mexicanas participaran por primera vez en igualdad de condiciones que los hombres en los procesos electorales de los ayuntamientos, tanto para emitir su sufragio como para ser votadas para cargos de elección popular a nivel local.

La conmemoración de esta fecha no es un hecho aislado, sino el resultado de décadas de resistencia y organización de grupos sufragistas que demandaban el reconocimiento pleno de su ciudadanía.

Aunque hoy parece un derecho básico, el camino para consolidar el voto femenino requirió de una constante presión política y social que finalmente encontró eco en la legislación municipal a mediados del siglo pasado. Este avance sentó las bases jurídicas para que años después se lograra la universalidad total del sufragio en todas las esferas del gobierno mexicano.

Antecedentes y lucha por el voto femenino

Antes de que se oficializara esta reforma en 1947, diversos movimientos de mujeres en México ya habían manifestado su intención de incidir en las decisiones públicas del país. Desde finales del siglo XIX y principios del XX, figuras destacadas y colectivos feministas comenzaron a cuestionar por qué la Constitución de 1917 no contemplaba explícitamente el derecho de las mujeres a participar en las urnas.

La exclusión no era solo una omisión legal, sino un reflejo de la estructura social de la época que limitaba la influencia femenina al ámbito privado.

A lo largo de los años 20 y 30, estados como Yucatán, San Luis Potosí y Chiapas fueron pioneros en permitir el voto femenino en sus legislaciones locales, demostrando que la participación de la mujer era viable y necesaria.

Sin embargo, a nivel federal, la resistencia persistía bajo el argumento de que las mujeres podrían verse influenciadas por sectores conservadores, una idea que retrasó el reconocimiento de su autonomía política durante varias administraciones presidenciales.

La presión internacional también jugó un papel relevante, ya que tras la Segunda Guerra Mundial, el reconocimiento de los derechos humanos y civiles cobró una fuerza renovada a nivel global.

México, como parte de la comunidad internacional, se vio en la necesidad de modernizar sus instituciones para reflejar los principios de equidad que se promovían en organismos recién creados. Fue bajo este contexto que la propuesta de reforma municipal cobró relevancia en la agenda legislativa de 1946.

Gobernación reafirma compromiso irreversible con la igualdad y derechos de las mujeres

El impacto de la reforma al artículo 115

El reconocimiento del voto femenino a nivel municipal en 1947 transformó la gestión de los ayuntamientos en todo el territorio nacional.

Al permitir que las mujeres incidieran en el orden de gobierno más cercano a la ciudadanía, se abrieron espacios para que las preocupaciones comunitarias fueran atendidas desde una perspectiva más diversa. La inclusión en las planillas de los ayuntamientos significó que las mujeres pudieran ocupar cargos de regidoras y sindicas, comenzando así una carrera en la administración pública.

Este cambio legal fue un ejercicio de aprendizaje democrático tanto para el Estado como para la sociedad civil. Las instituciones electorales tuvieron que adaptar sus padrones y procesos para integrar a un nuevo y vasto sector de la población.

Para las mujeres, significó la validación de su capacidad de decisión y el fin de una exclusión que las mantenía como ciudadanas de segunda clase en términos jurídicos.

Es fundamental entender que el voto femenino en el ámbito municipal no fue el destino final, sino una etapa crucial de transición. La eficacia de esta reforma demostró que la participación de las mujeres no desestabilizaba el orden político, sino que lo fortalecía mediante la legitimidad democrática.

Este periodo de seis años entre la reforma municipal y la federal de 1953 fue determinante para derribar los prejuicios que impedían la igualdad absoluta ante la ley.

Consolidación de los derechos políticos en México

El legado del 12 de febrero de 1947 se mantiene vivo en cada proceso electoral donde la paridad de género es ahora una obligación constitucional. El avance que inició con el voto femenino municipal ha evolucionado hacia leyes que garantizan que el 50 por ciento de las candidaturas sean ocupadas por mujeres, un concepto que hubiera sido impensable en la primera mitad del siglo XX.

La historia de la democracia en México no puede contarse sin reconocer la valentía de quienes no se conformaron con la exclusión.

En la actualidad, el Gobierno de México resguarda los archivos históricos que documentan estas reformas, permitiendo que las nuevas generaciones comprendan que los derechos no son concesiones, sino conquistas sociales.

La importancia de conmemorar esta fecha radica en recordar que la democracia es un sistema en constante construcción que requiere de la vigilancia y participación de todas las personas para mantenerse vigente y representativa.

El voto femenino sigue siendo una herramienta de empoderamiento que permite a las mujeres definir el rumbo de sus comunidades.

Cada vez que una ciudadana acude a las urnas o se postula para un cargo público, honra la memoria de las sufragistas que en 1947 celebraron la publicación de una reforma que cambió el rostro político de la nación para siempre. La trascendencia de este hecho jurídico en laverdadnoticias.com se analiza como el motor que impulsó la equidad de género en el sistema electoral mexicano actual.

La conmemoración del 12 de febrero nos invita a reflexionar sobre los desafíos que aún persisten en materia de violencia política de género y brechas de representación. Aunque el voto femenino es una realidad jurídica plena, la lucha por una igualdad sustantiva continúa en los pasillos de los congresos y en las calles de todo el país.

El decreto de 1947 fue el primer gran triunfo, pero la construcción de una sociedad verdaderamente igualitaria es una tarea que sigue convocando a todas las mexicanas.

El reconocimiento del voto femenino marcó el fin de una era de invisibilidad. Gracias a ese cambio en el artículo 115, México dio su primer paso firme hacia la modernidad política, aceptando que la voz de las mujeres es indispensable para el desarrollo de cualquier nación que se precie de ser libre y soberana.

Al cumplirse un aniversario más de este hito, la sociedad mexicana reafirma su compromiso con los valores democráticos que permiten la convivencia plural y el respeto a la voluntad popular expresada en las urnas.

En conclusión, el voto femenino es el pilar sobre el cual se asienta la participación política contemporánea en México. Sin aquel 12 de febrero de 1947, el camino hacia la presidencia, las gubernaturas y los espacios de toma de decisiones seguiría cerrado para la mitad de la población.

La historia nos enseña que el derecho a elegir y ser elegidas es la base de toda justicia social, y proteger ese derecho es una responsabilidad colectiva que no admite retrocesos en la vida pública del país.

Caro Ira
Caro Ira
Caro Ira es una destacada colaboradora en medios digitales, aportando su conocimiento y experiencia en deportes, tecnología y entretenimiento. Su habilidad para crear narrativa cautivadora para audiencias digitales garantiza contenido relevante y atractivo. Su experiencia en estos nichos específicos refuerza la autoridad y fiabilidad de nuestros artículos en estas áreas.
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